7/3/18

La cosa no va de refranes



                A veces el río suena cuando no hay agua, a veces el ladrón piensa bien de los demás, otras veces en abril solo sale el sol. De vez en cuando el 40 de mayo aparece en el calendario pero con más calor que en agosto. Muchas palabras necesita el buen entendedor para comprender las injusticias.


                Cuando el pan falta sobre la mesa, da igual que vengan tortas o que solo queden las migas, todo está bueno. Aunque tengamos mil pájaros revoloteando a nuestro alrededor, siempre miramos al horizonte a ver si encontramos más. Madrugamos con el pie izquierdo, y ahí no nos ayuda ni Dios.

                Los locos tenemos muchas cosas en común a pesar de que nos digan que cada uno tiene su tema. En ocasiones al maestrillo se le olvida su librillo y no tenemos ni para vender consejos.

                Y aquí estamos, locos pero cuerdos, buscando un hueco en este mundo intentando no seguir a Vicente.


8 comentarios:

  1. Ay me encanta, soy muy fan de los refranes y ver como los has usado peor sin que parezcan metidos con calzador..felicidades.
    Besos.

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    1. Me alegro de que te haya gustado, se me ocurrió sin más la verdad. Y es que a mí los refranes también me encantan.
      Un besillo.

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  2. Muy bien colocados en el contexto del post como si fuera una historia con vida propia. Me ha gustado mucho.
    Un abrazo, María

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    1. Muchas gracias. Los refranes siempre están en mi boca. Me gustan mucho, así que dnde mejor utilizarlos que aquí...
      Un besillo.

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  3. Has hecho un precioso texto con esos refranes modificados y tan bien ensamblados. Te ha quedado, ágil y natural. Enhorabuena. Un buen trabajo.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, hubiera seguido la verdad pero hubiera quedado pesado después de tanto refrán.
      Un besillo.

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  4. Muy bueno. Y es que por una parte están los refranes y por otra los contra-refranes. Y hay quien se empeña en contradecir al anterior. Una vez alguien me contó una conversación (supongo que ficticia) entre un defensor y un detractor de los refranes. El primero le decía al otro: "A quien madruga, Dios le ayuda". Y para corroborar lo dicho añadió: "Julián madrugó y una cartera se encontró". A lo que el otro replicó: "Más madrugó quien la perdió".
    Un beso, jeje.

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    1. O a lo mejor la perdió por la noche y en realidad no madrugó sino que trasnochó... ja, ja, ja.
      Refranes hay para todos y para todos los gustos.
      Un besillo.

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