28/2/18

Mi laberinto



                Es posible que mi máscara engañe a los demás, pero sé que a ti no puedo mentirte. Tú ves esas lágrimas que se acumulan en mi garganta, tú ves mi frustración y mi  decepción. Soy un lago transparente en el que te sumerges y te empapas. Me miras y yo te esquivo, no quiero darte muestras de mi dolor. Pero aun así no puedo evitarlo, me encuentras a través de las sonrisas efímeras y los abrazos ocultos.
 
                Y mientras mi interior llora, mis piernas siguen su camino, como marionetas llevadas por hilos invisibles, manejadas por una fuerza que no sé de dónde viene. Preguntas sin respuestas se me acumulan, buscan un resultado que nunca llega. Caminos que se cruzan, que cambian de sentido de un lado a otro, como un laberinto que se mueve a placer. Murallas que me impiden ver, enredaderas que cubren más allá de la simple vista.

                Sin embargo tú entiendes todo lo que me pasa, tú tienes esas respuestas que yo intento evitar, tú eres el que me lleva de la mano por esos caminos tortuosos, me guías en el laberinto de dudas. Mi alma se calma pero no el tiempo suficiente, y mis ojos te miran interrogantes. Tú me sonríes y me besas en la frente. Cierro los ojos, deseando que ese beso sea la solución a todo, sea el comienzo de un nuevo momento.


               

8 comentarios:

  1. A veces se ve la vida como un laberinto. Un abrazo

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    1. Pues si, eso pasa a veces. Solo hay que encontrar la salida.
      Un besillo.

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  2. Angustioso relato con muchas interpretaciones, pero en todo caso, transmites muy bien la tristeza de la protagonista que solo encuentra la calma con la persona a la que le gustaría ocultarle su sufrimiento para no causárselo a ella.
    Interesante relato.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. A veces hay sufrimientos que no se pueden evitar, aunque intentemos no pasárselos a otros. Me alegro haber transmitido lo que quería.
      Un besillo.

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  3. En una bella prosa poética narras un estado claramente depresivo. Ella, oculta todo ante los demás, su llanto, su tristeza, que nadie sepa de su dolor, de su desazón de esa apatía que envuelve su alma. Y ahí está él, como caballero andante para protegerla.

    Es lo que me sugirió el miccro, no sí la autora pretendió lanzar ese mensaje, de abatimiento, opresión.

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    1. Pues me encanta que te haya llegado mi mensaje. La verdad es que a veces nos sentimos así, sabiendo que una única persona es la que nos ve el interior.
      Un besillo.

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  4. Un precioso relato María! Todos tenemos ese laberinto que recorrer solos, porque está en lo más hondo. Suerte de la protagonista al tener a su alma gemela, que la comprende y la mima.. Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Es un laberinto solitario, pero siempre hay alguien que entiende tus calles sin salida.
      Un besillo.

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