22/2/18

El último día



                Mis manos tiemblan cuando llega la noche y vuelvo a escuchar su saludo a las niñas. Yo me escondo tras la olla y termino de calentar la sopa. Pongo los platos en la mesa, tal y como a él le gustan. Las niñas cenan en silencio. Atronador. Retumba en mis oídos. Él me mira cuando me siento enfrente. No come. Un escalofrío me recorre la espalda cuando al levantarse arrastra su silla por el suelo.


                Mis hijas comen más rápido y cuando él se acerca a mí, levanto mis manos instintivamente. Se ríe a carcajadas y me levanta la cabeza cogiéndome del mentón.

                —Solo quería darte un beso. Y échate más maquillaje, estás fea.

                Lo dejo hacer. Y se sienta, mientras oigo la respiración de las niñas ahora más despacio.

                Hoy es el último día, hoy es el último día. Es lo único que oigo en mi cabeza cuando el timbre de la casa suena.

                Nos miramos todos, yo no he tocado la sopa. Se levanta enfadado y abre la puerta. Oímos gritos y las niñas corren a abrazarme. Me levanto y me acerco a la puerta para ver cómo la policía se lo lleva.

                Las maletas ya están hechas, en cuanto se cierra la puerta las sacó de su escondite y salimos a una nueva vida, sin maquillaje, sin mentiras, solas las tres. Solas pero felices. Cualquier parte del mundo es buena. 


18 comentarios:

  1. ¡Impresionante!! Estremecedor relato que nos sitúa enfrente del maltratador, con esas imágenes tan cotidianas que crean un ambiente gélido y tenso. Ufff que descanso ese timbre en la puerta, gracias María porque has recreado una situación muy trágica y cotidiana con mucha naturalidad.
    Enhorabuena por el relato.
    Un abrazo grande María.

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    1. A veces no nos damos cuenta del día a día que tienen que sufrir estas mujeres. Es muy difícil.
      Un besillo y gracias por tus palabras.

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  2. Tremendo el clima de terror y angustia que has creado, María, ¡buenísimo! Afortunadamente en tu relato hay espacio para la esperanza, para una nueva vida, para la ilusión. Ojalá fuera siempre así para todas las mujeres maltratadas del mundo. Me ha encantado :)

    ¡Un beso de jueves!

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    1. Ojalá fuera así, pero no es lo normal, por desgracia.
      Me alegra haber conseguido ese ambiente de terror y angustia, aunque estoy segura de que no es ni la ínfima parte de loq ue esas mujeres sufren.
      Un besillo.

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  3. Ufffff, escalofriante. Ojalá todas esas historias terminasen así, por desgracia suelen tener unos finales horribles.
    Besos.

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    1. Tienes razón, este no suele ser el final de la mayoría, y es una pena.
      Un besillo.

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  4. Un que impresiona según sigue la lectur. Se intuye esa violencia que sufren muchas mujeres y callan. Esta es muy valiente. El timbre de la puerta y la llegada de la policía trae un buen alivio de escape y de esperanza para un futuro mejor. Un abrazo

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    1. Un futuro mejor totalmente. Menos mal que ella se atreve y no hay que lamentar una muerte más.
      Un besillo.

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  5. Celebro ese final más que merecido para ellas.

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  6. Qué alivio se siente al final de tu relato. El que sentirán las mujeres que por fin dan el paso de librarse de semejantes monstruos (y lo malo es que no son monstruos, son seres normales, a veces con buenos trabajos y respetados. Terrible).
    Me alegro de que tu protagonista y sus niñas tengan otra oportunidad.
    Un beso.

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    1. Tienes razón, da igual la "clase social" ni como sean para el resto de los mortales. Generalmente estos monstruos solo se quitan la careta en la intimidad.
      Un besillo.

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  7. Un relato remendo Miaría! Me ha encantado y provocado escalofríos a partes iguales. Menos mal que le has dado un final feliz, o al menos das la alternativa. Y bien seguro que sin ese cerdo de marido, la vida de esa mujer y de sus niñas será infinitamente mejor. Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Menos mal que este hombre al final acaba donde tiene que estar. Pero no son muchos los que siguen este camino.
      Un besillo.

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  8. Ufff!,... por un momento me temí lo peor. Estremecedor y, a la vez, esperanzador relato!

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    1. Perdona por no contestarte antes, pero mi blog me había ocultado tu comentario.
      Es un relato esperanzador, pero no siempre acaba así.
      Un besillo.

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  9. Extraordinario, se masca la tensión, duele la impotencia y el miedo, se respira felizmente al final.

    ¡Felicidades, María!

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    1. Muchas gracias. Me alegra haber reflejado esa tensión y ese miedo. A la vez que el alivio de un final feliz, en este caso.
      Un besillo.

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