5/12/17

Ni una más



                No pudo seguir adelante sin ella y se sentó en mitad de aquel mar de arena. Miró a todos lados y solo veía el mismo horizonte. Un lago de olas invisibles que lo acechaban en la lejanía. Ella descansaba en sus brazos, ahora vacía como una cáscara de huevo. Sus labios querían rozarla una vez más. Se la acercó, pero de aquella cantimplora no salió ni una gota más de agua.

12 comentarios:

  1. Muy buen relato, hasta el final no se sabe que es una alegoría a una cantimplora vacía. Un abrazo

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  2. Es buenísimo, María. Cuando lo estás leyendo no puede ser más que una mujer moribunda o muerta y cuando terminas, no podría ser otra cosa que una cantimplora. Genial.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. Me encanta jugar al despiste. Me alegra haberlo conseguido.
      Un besillo.

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  3. Yo había pensado que era eso, una mujer muerta y resulta que me he sorprendido encontrándome con que se trataba de una cantimplora, magnifico.
    Un beso.

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    1. Me encanta despistaros, para qeu creáis una csa, que al final no es.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

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  4. Uf, descorazonador micro, María.

    Saludos salados.

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  5. Me ha encantado, nos has marcado un gol a todos con lo de la cantimplora! Besotes :)

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    1. Pues esa es buena señal.
      Me alegro de que te haya encantado.
      Un besillo.

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  6. Un final sorprendente, María, ¡me has pillado! :))
    Según las circunstancias el beso que más nos apetezca puede ser, efectivamente, el de una cantimplora a rebosar de agua. Muy ingenioso.

    Un beso de viernes.

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    1. Muchas gracias Julia. A veces me gusta pillaros y daros un final totalmente diferente.
      Un besillo.

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