21/11/17

Aventuras de leyenda



                Cuenta la leyenda que al pasar por las puertas del Templo de Debod  bañado por la luna llena, ganarás la luz.


                Lucas leía mientras recordaba el paseo con su madre por aquellos arcos. Tenía la mochila lista, linterna, agua, un bocadillo por si tenía hambre y sus cromos. En cuanto sus padres se durmieran, saldría en busca de aquel premio. No sabía lo que era la luz, pero quería averiguarlo. Y esa noche la luna estaba gorda como una pelota. ¿Quién sabe? A lo mejor viajaba al antiguo Egipto. 



12 comentarios:

  1. No hay nada como la ilusión e ingenuidad de un chiquillo. Bonito cuento.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. Los niños son fuente de inspiración.
      Un besillo.

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  2. Quién fuera niño otra vez. Ingenuidad y un mundo entero para descubrir.
    Precioso cuento, María.
    Un beso.

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    1. Totalmente, es lo mejor, un mundo entero por descubrir.
      Muchas gracias Irene.
      Un besillo.

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  3. Es necesario hacerles ver a los niños que muchas cosas son posibles, independiente de si uno, como adulto, ha logrado conseguir sus sueños o no.

    Saludos salados, María.

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    1. Es que los niños no saben donde están las barreras para dejar de soñar. Esas las ponemos las adultos.
      Un besillo.

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  4. El reflejo de la inocencia y la ilusión de un niño, es precioso. Los sueños e ilusiones nunca han de perderse. besos. TERESA.

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    1. Por supuesto, las personas sin sueños no somos mucho. Ellos son los que nos dan la vida.
      Un besillo.

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  5. Precioso relato y muy sugerente además. Eso de tener un trocito de Egipto en el centro de Madrid debe ser aprovechado para hacer volar la imaginación y tú lo has hecho de maravilla y con muy pocas palabras.
    Un beso.

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    1. Es que a veces no nos damos cuenta de lo que tenemos al lado. Debemos disfrutarlo un poco más.
      Un besillo.

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  6. Benditas curiosidad e ilusión la de los críos. Solo por la fe que muestra ya merece la recompensa con creces :)

    Un micro muy tierno, María, y también muy sugerente. Me encantaría acompañar a Lucas en su excursión.

    ¡Un beso de martes!

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    1. ¿A qué si? Yo pensaba lo mismo mientras lo escribía, me encantaría hacer esa excursión.
      Un besillo.

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