13/10/17

No tienes permiso



                Me metí en tu mundo solo por apresarte. Por tenerte cerca y que no te alejaras. Me metí en tu mundo con la inocencia de querer ser mayor de lo que era. Acepté tus condiciones, a pesar de saber que no era lo que debía hacer. Supongo que la poca edad y las ganas de gustar podían con todo lo demás.
 
                Te susurré al oído y tú me agarraste de la mano y me llevaste a tu terreno, donde tú eras el fuerte y yo solo una chiquilla asustada. Todo fue más rápido de lo que yo había pensado. En un instante tú me habías metido en tu prisión y yo había aceptado con gusto permanecer allí, aunque solo fueran esos minutos.

                Te pedí protección, aceptaste de mala gana, pero por lo menos eso lo hiciste bien. A partir de ahí todo se volvió borroso, dolor, mucho dolor, una camisa rota, botones saltando, y un no constante que salía de mi boca. Tú cegado por la lujuria, yo con lágrimas invisibles de arrepentimiento.

                El viaje de vuelta a la realidad fue en silencio. Yo evitaba tu mirada mientras tú me observabas de soslayo. Creo que ninguno de los dos sabía lo que acababa de pasar, o quizás tú sí. Cerré la puerta sin mirar atrás, sin despedidas, sin un adiós, ni un reproche, ni nada.

                Salí de tu mundo por mi propio pie, un poco mayor de lo que me hubiera gustado ser. Salí de tu mundo porque ya no lo quería, ya no era para mí. Y callé, callé solo para inventarme un pasado en el que tú no estabas.


8 comentarios:

  1. Un relato muy duro, María, aunque me ha gustado. Creo que la protagonista tendría que haber roto el silencio y haber denunciado. Un fuerte abrazo! ; )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo opino igual, pero supongo que no siempre es fácil romper ese silencio.
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Que terrible, María. Mucha fuerza tuvo el personaje para salir aunque fuera maltrecha y herida. Es más normal hundirse y dejarse atrapar indefinidamente.
    Muy bueno y escrito con enorme delicadeza.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Supongo que no debe de ser fácil salir de esa situación. No todo el mundo actúa de la misma manera en las mismas situaciones.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. Una experiencia brutal, María. Muchas veces, por desconocimiento y candidez, los jóvenes "juegan" a ser mayores y alguien se aprovecha sin escrúpulos de ellos, como le ha pasado a tu protagonista. A pesar de lo duro que la historia, de los sentimientos de rechazo que suscita, no puedo dejar de admirar la forma en que la has narrado, diciendo sin decir, con una sutileza enrome. Enhorabuena, me ha encantado :)

    ¡Un beso de viernes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, a veces lo no dicho toma más fuerza que lo explicado con minuciosidad.
      Se juega demasiado prnto a ser mayor. Desde muy pequeñas siempre queremos ser más grandes para hacer esto o aquello. Y en este caso, le ha jugado una mala pasada.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Hola María! Me ha gustado tu relato, porque con muy poco has sabido expresar mucho. Y un mucho que le sucede a muchas. Es escalofriante, pero real. Enhorabuena, un saludo"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. A veces lo poco decie más que lo mucho.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.