14/9/17

¿Existe la magia?



                — ¿La magia existe?

                — ¿Tú que crees?

                —Yo creo que sí.

                Y así empezó una conversación con una niña de tan solo siete años que se quedó pensando en mi respuesta y en la suya. Una pequeña que se pregunta algo tan grande como que la magia está entre nosotros.

                Lo que no le dije es que la magia está en todas partes. La magia está en su mirada de ojos transparentes, en la risa desbocada y su sonrisa cuando sueña. Está en los pequeños latidos de su corazón y en sus primeros gateos. Está en el amor irrefrenable, en los besos, en los abrazos eternos, en la vida.

                La magia es encontrar a alguien que te quiera, es la lluvia de verano, es el aire que mece las hojas de los árboles, es la sombra alargada de tu pequeño cuerpo. Magia es la música que te hace llorar o girar al compás. Es leer sin medida aquellas letras que te llegan al alma. Es recibir los rayos de sol en una playa llena de gente y sentirte sola, es flotar en las aguas del Mediterráneo.

                Magia es danzar sobre unas zapatillas de punta, el rasgueo de una guitarra española o erizarse la piel mientras que oyes el himno de España en cualquier evento deportivo. Magia es hacer de lo que te gusta tu profesión.

                Magia es el correr del agua de un río, o la velocidad de un guepardo, es el vuelo de una gaviota o la fidelidad de un albatros, es el estrellar del mar contra las rocas, es el sonido de los grillos en mitad de un bosque, es la ilusión de un niño.

                Lo que no le dije que a pesar de esas cosas, también hay magia con varitas, que existen los magos, las brujas, las sirenas y los unicornios. Que la magia está en todas partes. Solo hace falta querer verla.

  
             

12 comentarios:

  1. Maravillosa pregunta y una buena reflexión para que busquemos la magia en todos los rincones, en los pueblos, en las ciudades, en el mundo, en el cielo, en la naturaleza. En fin, en la vida. Maria me ha encantado que vuelvas así de maravillosa.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que busques la magia. Quien la busca la termina encontrando y eso es lo maravilloso.
      Un besillo.

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  2. Y magia es este escrito tan hermoso y... mágico.
    Me ha encantado todo él, pero el final ha sido un broche perfecto, que me ha erizado la piel. Pura magia.
    Un beso.

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    1. Ohhh que me encanta que me digáis esas cosas. Erizarte la piel es un gran piropo.
      Un besillo.

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  3. Los niños suelen sentirse maravillados por la vida, pero a medida que crecen (y esto no es ninguna novedad) las ansiedades y los temores y las guerras de los adultos, los terminan por influir y contaminar. Y pasan a ser como nosotros y a continuar con los malos hábitos que les heredamos.

    Esa respuesta creo que va más dirigida para el propio adulto que la emitió, que se ha vuelto a encantar con la vida, como un niño.

    Saludos y saludes!

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    1. Es que la magia nunca debemos perderla. La magi está ahí, a veces solo tenemos que parar y observar. Llegará a nosotros.
      Un besillo.

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  4. Efectivamente, la magia está en uno mismo, en nuestras manos y en nuestra mente. Hay quien hace magia con sus manos, con varita o sin ella, jugando con la imaginación (y credulidad) del prójimo. La vida sin magia sería de color gris.
    Un beso.

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    1. Totalmente de acuerdo. Y el gris solo es muy feo. La magia nos da la diversidad de colores.
      Un besillo.

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  5. Qué bonito María, es un escrito dulce y emotivo.
    Los niños tienen un don especial, todo es más amplio bajo su prisma, qué pena que cuando nos hacemos mayores perdemos esa esencia.
    Precioso.
    Besos.

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    1. Si ellos nos traen la magia de una manera muy especial. Con los niños la magia es más poderosa.
      Un besillo.

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  6. Me ha encantado María, de verdad. Muchas veces cuando crecemos perdemos esa inocencia, aunque es posible recuperar una parte cuando somos soñadores y creativos. Y cuando somos padres también. Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Muchas gracias. La verdad es que esa inocencia no deberíamos perderla a pesar de la realidad de la vida que nos azota sin contemplaciones. Lo importante es seguir creyendo en la magia.
      Un besillo.

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