2/6/17

Mirada azul



      *Relato que presenté al concurso "Mírame a los ojos" de La Caixa. No ha quedado finalista y ahora que lo leo de nuevo después de meses, me doy cuenta de lo personal que es. El lema en el que se basaba era "Lo que mueve mi vida". Espero que os guste.

            El frío cortaba mi cara mientras subía aquella cuesta ya demasiado conocida. Las puertas estaban abiertas, pero de nuevo no me sentía preparada para ese golpe en la cara. Otro día más el olor me invadía hasta las entrañas, las náuseas revoloteaban en mi estómago y ascendían por la garganta. Instintivamente me llevé la mano a mi barriga, a ese pequeño espacio donde crecía una parte de mí.
 
            Compré mi botella de agua diaria y subí por las escaleras, aquellas que me llevaban al lugar donde no quería estar, pero al que me moría de ganas de llegar. Toqué a la puerta y abrí sin esperar respuesta. La habitación estaba en silencio, mi madre dormía profundamente, mientras mi hermana me miraba impotente, sentada en el filo de la otra cama.

            — ¿Cómo habéis pasado la noche?

            Mi hermana me puso al día de las enfermeras que había ese día, de la noche casi en vela, de las veces que nuestra madre la había llamado. Nos besamos y nos despedimos para que se fuera a descansar. Arreglé un poco las cosas de la mesita y me senté a su lado, observando a aquel ser que me había dado la vida y que ahora luchaba con garras y dientes por permanecer más tiempo a nuestro lado.

            El día a día del hospital nos envolvió en un ir y venir de limpiadoras, enfermeras y médicos que pasaban  a la habitación y te miraban, algunas con pena, y otras con la experiencia de los años dibujada en los ojos, por haber vivido el cáncer demasiadas veces. Para nosotras tampoco era el primero, ni sería el último, pero si el más doloroso.

            Mi madre se despertaba a ratos, hablábamos de banalidades y se volvía a dormir. Por la mañana no había muchas visitas, así que leía para entretener a las náuseas que no me dejaban. A veces planeaba con ella el futuro de su nieta y nos reíamos pensando en ella.

            Un par de meses después estamos de nuevo en otra habitación, igual pero distinta. Mi madre intenta levantarse con las últimas fuerzas que le quedan.

            — Estoy cansada. Ya no aguanto más.

            — Mamá ya está. Lo has hecho muy bien. Ya has luchado bastante. — Y mientras le digo esto la vuelvo a acostar en la cama.

            La veo relajarse. La veo descansar y sé que esos son sus últimos momentos. Sé que ella no verá a su nieta, que el cáncer se la va a llevar para siempre. Y me siento a su lado y pongo su mano en mi barriga. Quiero meterla dentro de mí, hacer que mi hija se convierta en ella, llevarla en mi interior para poder tenerla siempre. Y así es como se va, rodeada de sus hijas y de todo el amor que podíamos transmitirle.

            El dolor fue tan desgarrador, que años más 
tarde sigo llorando con su recuerdo. Ella me transmitió mucho más que una educación, me dejó toda su fortaleza como herencia. Gracias a ella atesoro cada momento que vivo y digo te quiero a menudo, a todas las personas importantes de mi vida. Necesito que sepan lo importantes que son para mí.

            A mi hija le ha dejado sus ojos, en esos en los que me refugio cuando quiero ver algo de ella. Esa mirada azul que me sonríe a través de la inocencia de una niña pequeña. La que durante años me ha guiado en todos los pasos de mi vida. Ahora esa mirada me mantiene en pie, es la que me lleva de la mano por los caminos de la maternidad, la que me levanta cuando me caigo, la que me sujeta con fuerza. Es la mirada azul que me da la vida.



20 comentarios:

  1. El relato no fue finalista, pero se merecía ser el GANADOR. Un beso y gracias por las lágrimas.

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    1. Muchas gracias por tus palabras. Me alegra haberte hecho sentir.
      Un besillo.

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  2. Precioso e íntimo querida María. No se si estará basado en una realidad, pero es conmovedor de verdad.
    Besos.

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    1. Pues un poco de verdad tiene. Me dejé llevar por el tema y me impliqué un poquito.
      Un besillo.

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  3. Precioso, María. Se ponen los pelos de punta de imaginar la situación. Yo no he pasado por ella con mi madre (aún vive y está bien a sus 81 años), pero sí lo pasé con una tía y lo estoy pasando con otra y con lo triste que es, no imagino lo que puede ser con una madre. Me ha emocionado mucho.
    Un beso.

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    1. Sí es triste, no nos vamos a engañar. Pero bueno, la vida sigue y hay que seguir viviendo a pesar de esosmalos momentos.
      Un besillo.

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  4. Los abuelos son lo mejor que nos puede pasar en la vida, ellos revisten de una importancia de amor como ningún otro miembro de la familia. Pero cuando nuestra abuela maternas dio a luz a sus hijas y ellas a otras hembras, se crea un maravilloso fenómeno biológico donde se transmiten importante valores genéticos. Una ley de la genética apunta a que esta se salta una generación, lo que podemos comprobar al ver como nuestros hijos tienen rasgos de sus abuelos, como gestos, el color de los ojos e incluso el temperamento. Es tan curiosos este hecho que aun cuando nuestros hijos no conozcan a sus abuelos estos pueden tener rasgos que ellos poseían. El mayor peso de este hecho de traspolación genética lo lleva la abuela materna, sus hijas y nietas, pues en esta cadena desde la concepción de nuestras abuelas se van depositando en cada embrión femenino la cantidad de ovocitos que luego en la edad adulta se transformaran en óvulos listos para su fecundación, por ello esta cadena es mas fuerte entre las mujeres. Entonces gracias a estos curiosos fenómenos de la naturaleza, es probable que tus hijas hembras tiendan a tener un parecido importante con tu mamá, ademas grandes rasgos de temperamento e incluso los tics o manías propios de ellas y que veras repitiéndose en tus hijas. Gracias a esta memoria genética que nos regala la naturaleza es probable que en tu embarazo tiendas a tener los mismos síntomas y a vivirlo de manera similar al que tu abuela materna tuvo con tu madre. ¿No es grandioso todo este fenómeno?.

    Una teoría abalada por el ensayista chileno Alejandro Jodorowsky

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    1. Me encanta todo lo que me has contado. Es increíble, pero mi madre siempre decía que yo era y soy igual que mi abuela. Las dos nos parecemos más de lo que parezco a cualquier otra persona. Y ahora que me cuentas esto me encanta mucho más parecerme a ella y que mis hijas se parezcan a mi madre.
      Un besillo y gracias por esta información.

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  5. Un relato lleno de ternura y belleza, María. Tan bien contado, tan auténtico que no he podido evitar derramar algunas lágrimas al leerlo. Qué duro perder a los que queremos, mucho más si son aquellos que nos dieron la vida y que nos enseñaron a recorrerla. Ya no están, pero los recuerdos y su herencia no material serán para siempre.

    Para mí este relato es ganador, María :))

    ¡Un beso de sábado!

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    1. Muchas gracias guapa. Sineto las lágrimas y el dolor causado por este relato, que supongo, te pillará cercano.
      Un beso enorme.

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  6. Triste y bello relato, pero es la vida, de todas formas quienes se van dejan algo en los que se quedan o nacen, aunque sean dos ojos azules. Saludos!

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    1. Pues si, la vida, que al mismo tiempo que nos quita algunas cosas nos da otras que nos llena de nuevo. Aunque sea unos ojos azules.
      Un besillo.

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  7. Alcanza un punto potente e íntimo el relato, cuando la mujer embarazada dice que le gustaría meter a la madre dentro de sí a modo de, me imagino, darle una nuevo nido, una nueva oportunidad, protegerla mientras vuelve a germinar hacia la vida. La mujer embarazada se siente una dadora de vida, son entendibles sus ganas y su frustraciones.

    Muy lindo, en verdad.

    Saludos y saludes.

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    1. Muchas gracias. Sí supongo que es difícil para ella aceptar que alguien se va cuando alguien nuevo está naciendo de ella.
      Un besillo.

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  8. Muy sentido relato, María. Con todo el amor y el dolor enlazados pero que dan lugar a la vida que se abre camino. Siempre tenemos algo que nos da fuerza de los seres que nos han dejado. En este caso esos bellos ojos. Impactante.

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    1. Sí supongo que la vida nosda malos momentos aderezados con buenos para que podamos seguir el día a día.
      Un besillo.

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  9. Me has emocionado María, casi no logro controlar el llanto.
    No sé si está basado en una experiencia personal pero es tan íntimo y cercano, que se me erizaba la piel y sentía toda esta tristeza.

    Te mando un abrazo bien fuerte de los que reconfortan.
    Besos.

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    1. Me alegra haberte emocionado. Si te digo la verdad es que si, está basado en hechos reales, como las películas dl mediodía los fines de semana.
      Un besillo y acepto ese abrazo encantada. Me encantan.

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  10. Visto desde la perspectiva de la hija, hay un dolor muy intenso al ver cómo la vida de esa madre que lo ha sido todo para ella hasta ahora se le escapa de las manos sin poder hacer nada. Pero visto desde el ángulo del enfermo terminal, que ve cómo se extingue su existencia y que no podrá contemplar y abrazar a su nieta que está en camino, la situación es tanto o más dolorosa.
    Podría darle muchos calificativos a este relato, pero yo me quedaría con el de "real", pues cuántos como este casos hay y habrán en la vida.
    Un abrazo.

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    1. El dolor está por ambas partes, y es una pena. Lo malo es que como tú dices se viven a diario situaciones así o peores en los hospitales.
      Lo bueno es que la vida sigue y hay que afrontarla lo mejor que se pueda.
      Un besillo.

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