7/6/17

Infidelidades


                — Buenos días.


                — Buenos días. ¿Qué tal los niños hoy?


                — Lo que me ha costado levantarlos esta mañana, pero llegan aquí y parece que toman vitalidad. Míralos en la fila, como si no estuvieran cansados.


                — A los míos les pasa lo mismo. Esto es el calor.



               — Será eso. ¿Y Marina cómo está?


                — Pues ya habrá entrado a trabajar. Me dijo el otro día que te dijera que a ver cuándo quedábamos con los niños. Así juegan y nosotros nos podemos tomar unas cervecitas.


                — Ah me parece bien, hablo con Pedro y te digo algo. Yo creo que este fin de semana no tenemos nada. ¿Os parece bien?


                — Si claro. Bueno me voy a trabajar que no llego, hasta luego Ana, ya nos decís.


                — Si yo os llamo, que te sea leve Andrés.


                Los dos se despidieron y mientras ella iba hacia su coche se sorprendió fantaseando con una aventurilla con Andrés. Los dos matrimonios eran amigos desde hacía mucho tiempo. Nunca había pensado en él de aquella manera. ¿Podría ser ese calor que tanto trastocaba las cabezas?


                Ana amaba a su marido y era muy amiga de Marina desde antes de tener hijos. La suerte era que sus niños se llevaban muy bien, a pesar de no coincidir en edades.


                La imagen de ella abrazada a Andrés en un tórrido beso le llegó a la mente casi sin pensarlo, sonrió para sus adentros y se obligó a quitarse aquello de la cabeza.


                Andrés se giró para mirarle el culo a Ana, aquella falda le quedaba extremadamente bien. Le marcaba las caderas y se bamboleaba al ritmo de sus pasos. Su cabeza dio rienda suelta a su imaginación, hasta que el móvil sonó. Era Marina para preguntarle cómo se habían quedado los niños hoy en el cole. La rutina le deshace todos los pensamientos.


                — Date prisa, están a punto de llegar.


                — ¿Qué excusa les has dado para no ir a la playa?


                — Qué tenía que limpiar la casa y preparar la comida para cuando llegárais.


                Un beso fugaz entre ambos, mientras se seguían poniendo la ropa que había quedado esparcida por la habitación.


                — Un día nos pillaran.


                — Si somos discretos no tiene porqué. Pásame la falda.


                Él cogió la falda del suelo y se la tiró mientras ella la recogía con agilidad.


                — Estás roja.


                — Te tenías que haber afeitado. Espero que no lo noten.


                Los dos ya vestidos se metieron en la cocina a seguir con sus papeles ya asignados, ella como anfitriona preparando la comida, él como invitado sacando un par de cervezas del frigorífico.


                — Ya llegan. Oigo a los niños.


                — ¿Ah sí?


                Pedro se acercó por detrás a Marina y le mordió el cuello, ella se apartó entre risas. La llave de la puerta giraba en el mismo momento en el que Pedro se apartaba de la mujer de su amigo.


Infidelidades

14 comentarios:

  1. ¡Hala cómo te gusta a ti esto de cruzar parejas! Jajaja. Me ha gustado mucho, y además conozco dos casos así, bueno a lo mejor conozco más pero que se sepa dos, uno de dos matrimonios amigos, fue más o menos como lo cuentas y los "infieles" siguen juntos muchos años después y otro de dos cuñados que se fugaron y de los que nunca más se supo, dejaron a sus hijos. Yo era muy amiga de uno de los hijos.
    Lo has llevado muy bien, me ha encantado.
    Besos.

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    1. Uy uy uy, y eso que lo mío es inventado, pero parece que se asemeja más a la realidad de lo que pensaba. Yo no creo que fuera capaz de dejar a mis hijas para siempre por un amor. Pero bueno, en estas cosas...
      Un besillo.

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  2. Una vuelta inesperada... Muy interesante.
    En fin. Al final es cuestión de hablar las cosas...¡Y así el disfrute sería de los cuatro!

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    1. Pues sí, creo que hay mucha falta de comunicación.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  3. Estás tú pero que muy descocada con tus relatos. ¿Serán los calores del verano que se acercan?
    Besos

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    1. Pues puede ser, que los calores me afectan. Ya ves, he visto en la puerta del cole a un padre mirandole el culo a una madre cualquiera, y fíjate a lo que ha llegado mi imaginación. Jejejeje.
      Un besillo.

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  4. Muy bueno eso de la infidelidad entre parejas amigas se da más de lo que se sabe. La discreción ante todo. Un abrazo

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    1. Uy pues parece que sí que hay mucha discreción, porque yo personalmente no conozco a ninguna.
      Un besillo.

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  5. Está claro que el que no corre, vuela. Luego la pobre Ana sentirá remordimientos por sus pecaminosos deseos. Me ha gustado mucho. Yo, así a bote pronto, no recuerdo conocer ningún caso, pero ya veo que abundan, ja, ja.
    Un beso.

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    1. Ay la pobre, si supiera no le darían tantos remordimientos.
      Un besillo.

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  6. Las fantasías erótico-sexuales son normales, sobre todo a cierta edad, pero llevarlas a la práctica ya es otro cantar.
    Muy bueno el giro final, haciéndonos creer que los amantes eran Ana y Andrés.
    No sé qué ocurriría si estos descubrieran la infidelidad de sus respectivas parejas. Quizá se desquitaban haciendo lo propio o quizá se apuntaban a formar un cuarteto, jeje.
    Un beso.

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    1. Pues mira no sería mala idea visto lo visto. Porque parece ser que la atracción es mutua.
      Me encanta darle esos giros a los relatos, me parecen más interesantes.
      Un besillo.

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  7. ¡Qué traviesa estás estos días, María! jajajaja. Yo conozco algún caso así entre cuñados, y no aventuras de un día, relaciones de años. Será el morbo de que no te pillen, no sé. Muy bien contando y muy ameno, como siempre.

    ¡Un beso!

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    1. ¡Madre mía! ¡Como está la vida! Jajajaja y yo que pensaba que era producto de mi imaginación, pero ya vero por lo que contáis que es más real de lo que pensaba.
      Y si, estoy un poco traviesa, jejeje.
      Un besillo.

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