30/6/17

Historia de estación de tren



                La estación de tren estaba abarrotada, gente corriendo de aquí para allá, maletas rodando por el suelo quebrado, mujeres trajeadas y hombres con maletines. Una mujer sentada en un banco observaba el devenir de la gente. En el regazo una libreta, un lápiz y un libro gastado. No se podía leer el título porque estaba borrado, se mezclaba con la portada a medio hacer.
 
                Se la veía tranquila, aunque nadie se fijaba en ella, excepto el revisor, que la miraba de vez en cuando entre tarea y tarea. Sus ojos, sin poder evitarlo volvían a aquella mujer como si fuera un imán que los atraía. Ella no se percataba de sus miradas, y seguía mirando a su alrededor, eclipsada por todo el movimiento.

                Un hombre se sentó a su lado, la miró y le sonrió, ella le devolvió la sonrisa y siguió en su quehacer, era como si buscara algo o alguien y no lo encontrara, como si estuviera esperando algo que estaba a punto de llegar o de suceder.

                El revisor miró al hombre con recelo. No parecía que lo conociera, pero tampoco estaba a disgusto. Ella dejó caer la mano  encima del banco y el hombre de su lado hizo lo mismo. Las dos manos se rozaron, un leve movimiento apenas perceptible. No se miraban, él miraba su billete, ella seguía observando a la gente. El revisor ya solo tenía ojos para aquellas manos, una al lado de la otra, tan juntas, pero tan lejos al mismo tiempo.

                Una llamada al tren de las doce, y el hombre se levantó sin mirar a su compañera de banco. Ella siguió como si nada hubiera pasado, volvió a poner su mano sobre el regazo y cogió el lápiz, parecía que iba a escribir algo en la libreta, pero se arrepintió en el último momento. Una leve sonrisa asomó en su cara. Una curva tardía.

                De repente, su mirada se desvió a un punto fijo, seguía a alguien, y el revisor miró hacia la trayectoria que ella dibujaba. Era el hombre que estaba a su lado, andaba despacio hacia el tren. Sin mirar atrás pero sin prisa. Subió y se dio la vuelta. Sus miradas se encontraron, ella hizo un pequeño gesto para levantarse. No lo terminó. Siguió sentada mirando aquel hombre con un anhelo y ansia que no demostraba su rostro sereno.

                El revisor seguía la escena sin perder detalle, tantos años observando pasajeros, viendo historias de amor deshechas y otras nuevas de reencuentros, peleas, niños llorando,... Ahora se encontraba con algo que no había visto nunca, un misterio, una historia detrás que quería resolver.

                El tren no salía, ella se levantó y empezó a andar sin perder el contacto. Salió por la puerta de la estación y no volvió a mirar. El revisor miró al hombre que ya no estaba y al banco ahora vacío. O casi, allí estaban la libreta, el lápiz y el libro. Se acercó para cogerlos, quería saber el contenido de aquella libreta. Una voz sonó tras él.

                — Perdón. Eso es mío, si es tan amable de devolvérmelo.

                El hombre del tren lo miraba sonriente, con algo de desesperación en esa voz profunda. El revisor se lo devolvió reticente.

                — Por supuesto.

                Lo vio alejarse con la libreta y el libro en la mano y con la única opción de averiguar la historia de aquella mujer. Las semanas siguientes se las pasó buscandola. No volvió a verla. Si hubiera buscado también al hombre, hubiera tenido más suerte. Él iba cada mañana, con una libreta y un libro antiguo en la mano.
 

10 comentarios:

  1. Emm... Lo he leído tres veces... Para ver si las tres veces mi Coco dibujaba las misma escena... ¡Sí! ¡Lo ha hecho! ¡Tres veces! ¡Y la misma escena! Así que... Yo me imagino a la Chica en Modo Espectro (De Dulce Espectro *-*), sin poder abandonar la Estación, esperándolo a Él... Que llegó después de muuucho Tiempo y, durante ese Tiempo, Ella siempre estuvo allí, para poder darle ese Regalo que se llevo con Él... Y, tras hacerlo, pudo cruzar al Otro Lado...

    Así es como a mí me gustaría resolver el Misterio *-*

    ¡¡Besines De Purpurina!!

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    1. Ohhh pues precioso final para mi relato sin acabar. Me ha encantado. Ya sé yo porque te echaba tanto de menos, jejeje.
      Un besillo.

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  2. Preciosa historia que deja entrever una nostalgia de un libro viejo perdido y una libreta que guarda algún secreto. Un abrazo

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    1. Pues si, secretos qeu ya no podremos descbrir, son solo para ellos.
      Un besillo.

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  3. Evidentemente ,de final abierto, como que cada lector desde su óptica, entreteje su final.

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    1. Si, espero que veas un final acorde a ti, que te llegue.
      Un besillo.

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  4. Muy bueno el relato, María, aunque no sé muy bien qué final darle. Aún lo tengo que pensar un poco, pero que te haga pensar es muy buena señal.
    Un beso.

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  5. Se me antoja un relato muy romántico cargado de interrogantes o de un enigma por resolver.
    Un encuentro fugaz, sin duda, pero ¿deseado? ¿Habrá un nuevo encuentro?
    Me ha sabido a poco, quería más pero se acabó, jeje
    Un beso.

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    1. Jejeje, se acabó si. La verdad es que si te soy sincera conforme lo fui escribiendo lo fui cambiando en mi cabeza. Al principio hubo un revisor enamorado y una mujer enamorada, hubo bombas y explosiones,... pero al final las letras siguen su camino y viajan donde más les gusta.
      La próxima vez más.
      Un besillo.

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