5/6/17

El peligro de los ciclistas



                Hoy me he levantado más temprano de lo normal, pero queríamos ver el amanecer desde el Arrecife de las Sirenas. Hoy vamos cinco. Cada día es más peligroso ir por carretera. Mejor ir acompañados. Menos mal que ya Lola no me da la tabarra con cuanto voy a tardar, y porque me voy con la bici en vez de planear un fin de semana con ella y los niños.
 
                Por mucho que le explicaba que yo necesitaba mi tiempo para mí, ella no lo entendía. Ya no me pone esa cara de enfado cuando llego más tarde porque nos hemos parado a tomarnos unas cervezas. Desde que me he puesto GPS y sabe exactamente donde estoy en cada momento está más tranquila.

                Siempre se ponía nerviosa por lo que me podía pasar, porque no debía ir por la montaña, y menos cuando me iba solo. Ahora parece que se ha tranquilizado, que entiende que este es mi momento de desahogo. Me paso toda la semana trabajando y es mi único momento.

                Además cuando me quedo en casa los niños me vuelven loco, y al final es peor el remedio que la enfermedad. Me encanta estar con ellos, pero a veces son tan bichos, siempre se están peleando y haciendo de las suyas. Vuelven loco a cualquiera, incluso Lola a veces se pone a gritarles como una posesa.

                Mis compañeros no tienen tanta suerte como yo. Sus mujeres siguen dándoles la tabarra, que si no les ayudan en casa, que los niños necesitan a su padre, y esa cara de morros que les dura hasta el lunes. No sé cómo lo aguantan, yo ya había llegado a mi límite. Me habría separado sino fuera por los niños. Menos mal que ya se ha tranquilizado un poco.

                Ya está amaneciendo, pero nos queda poco para llegar. Hoy no venimos todos. Normalmente somos seis, pero Lucas lleva una temporada que viene menos. El único que no está casado y que puede hacer lo que le venga en gana. Siempre ha sido un mujeriego, pero esta última le está durando más de la cuenta. No nos quiere hablar mucho de ella, pero parece ser una fiera en la cama. Prefiere estar con ella que venir con la bici. A veces me da envidia, aquellos momentos con Lola ya solo son fugaces instantes entre las llamadas de los niños, y carreras para todo.

                Él sin embargo lo tiene todo a su favor, sin niños, sin matrimonio, sin nada que lo retenga. Ya hemos llegado, el sol está saliendo, unas cuantas fotos y seguimos nuestro camino. Voy a mandarle una foto a Lola, para que luego diga que no me acuerdo de ella. Estará durmiendo a pierna suelta, los niños dormían hoy con sus primos. Ya la verá cuando se despierte.

                El timbre de la puerta suena, Lola abre sin perder tiempo.

                — ¿Por qué has tardado tanto?

                Lucas se encoge de hombros y cierra la puerta tras de sí. Agarra a Lola del culo y la besa como si llevara una eternidad sin verla.

                — Estás perdonado.

                Los dos se ríen y se van a la cama entre besos y caricias rápidas, llenas de ansias y vacías de costumbre. En la mesita de noche el móvil pita, llega un mensaje. Ellos no lo oyen. Todos sus sentidos solo son para ellos.


18 comentarios:

  1. Ayyyy es que no hay que perder la pasión.
    Yo por el tema bici sufro el triple porque mi marido va con mi hija y muchas veces se une mi hijo. Si son rutas sencillas voy yo también pero las palizas que se meten...no puedo.
    Respecto al otro tema...cuando crecen los niños vuelve uno a esa etapa de amor y pasión del principio.
    Beso y me ha gustado mucho, como siempre.

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    1. El amor no hay que descuidarlo, y el tiempo para cada uno tampoco. Hay que buscar el término medio de todo eso.
      Un besillo.

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    2. Por cierto, se me olvidó decir que me encanta el giro que le has dado, no me imaginaba que ese amor que encandilaba a Lucas era Lola. Si es que el amor hay que cuidarlo mucho.

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    3. Si, a veces no nos damos cuenta y lo que creemos que estará ahí para siempre, desaparece.
      Un besillo.

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  2. Razón tienes en tu título, es peligroso ser ciclista porque además, a veces, los peligros vienen de donde menos te imaginas.
    Muy bueno, María.
    Un beso.

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  3. La pasión no hay que perderla nunca, si no se entra en un círculo de comodidades y pasa lo que pasa. Muy buen relato, me ha parecido muy real porque creo que define bastante bien a un hombre casado y aburrido desde hace tiempo. Lo que pasa es que el protagonista ha sabido poner de su parte en lugar de quejarse contínuamente! Un saludo :))

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    1. Si la prota ha decidido dejar de quejarse para pasar a la acción. Aunque parece que se ha hartado de intentar salvar el matrimonio.
      Un besillo.

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  4. Muy buen relato, nunca se sabe si el peligro está en la carretera. Como se oyen tantos accidentes con las bicis, pero es gratificante que entre en casa y te reciban así. Un abrazo

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    1. Creo que no te ha quedado muy claro a quien reciben cuando llegan a casa, jejeje. Al marido no es.
      Un besillo.

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  5. Vaya giro mortal con doble looping invertido que nos has dejado al final.
    Yo soy de los que le dan a la bici de montaña durante todo el año y consciente de los peligros que entraña el salir solo por el campo, incluso toros bravos nos han salido al paso... pero no me figuraba que otro tipo de cuernos podrían acechar a los sufridos pedaleadores.
    El teléfono sonando en la mesilla con una bonita puesta de sol dedicada a un amor que no se lo merece.
    Me ha encantado tu relato. Pero el lucas ese, en la próxima salida de grupo se despeña por un acantilado,seguro.
    Besos

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    1. Me has hecho reír. La verdad es que creo que Lucas es el que menos culpa tiene en todo esto. Ha sabido aprovechar la situación de una mujer descontenta. Es bueno tener aficciones en la pareja por separado, pero supongo que con cierto límite. O por lo menos a ella le pareció demasiado.
      Un besillo y suerte con la bici.

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  6. Un muy buen relato con un magnifico giro, me ha gustado mucho. besos. TERE.

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    1. Muchas gracias. Me encanta saber que el giro te ha gustado. Me encantan estas pequeñas sorpresas en los relatos.
      Un besillo.

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  7. Buenísimo!!!! Fïjate que al principio pensé que al hombre le iba a pasar algo en la carretera, y no un ataque de cuernos...
    Bss

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    1. Pues en la carretera fíjate que no le pasa. Más bien en la cómoda cama de su casa, jejeje.
      Un besillo.

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  8. Yo diría que tu relato termina con una especie de "justicia del universo". El quería tiempo para sí mismo, un espacio solo suyo; ella se lo ha concedido, pero se ha tomado toro tanto. Quizás soy muy mala, pero creo que la balanza está equilibrada, ji, ji.

    Un relato buenísimo, María. Tu final no solo es sorprendente, ¡es genial!

    Un beso grande de finde.

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    1. Jajajaja pues puede ser que si. ¿No querías tiempo para ti? Pues ya lo tienes, jejeje.
      La verdad es que me divertí escribiéndolo, cada vez que veo un ciclista en la carretera me da por pensar en su mujer...
      Un besillo.

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