27/6/17

Desahogo literario



                El hombre salió a la calle con aspecto de llevar algo oculto bajo la gabardina...

                — ¡Mamá!

                — ¡¿Qué?!

                — ¡Tráeme agua!

                — ¡Cógela tú que estoy trabajando!

                Silencio...

                Ocultó su rostro bajo el sombrero y empezó a caminar. Miraba todos los escaparates a su paso, solo el reflejo de lo que pasaba detrás de él. Nadie lo seguía...

                — Mamá he pensado que tienes que pintar las paredes de morado.

                — Muy bien.

                — Pero todas las de la casa.

                — Genial. Cielo estoy trabajando, necesito que juegues con la hermana y me dejéis un ratito.

                — Vale mamá, pero dame un beso.

                Mil besos después...

                O eso pensaba él, a lo lejos una sombra seguía todos sus movimientos.

                — ¡Mamá la hermana no pone «Juan y Tolola»!

                Silencio...

                La sombra se acercó a él en un callejón oscuro y disparó, una vez y otra,...

                — ¡Mamá!

                ...y otra, y otra hasta vaciar el cargador.
  
             

25 comentarios:

  1. Ja,ja,ja. Es que un escritor puede llegar al hartazgo en su vida cotidiana si el ambiente para escribir no es el apropiado. Sería capaz de matar literalmente para eliminar cualquier estorbo.
    Muy buen desahogo que pago un inocente personaje, ajeno a las interrupciones del niño.
    Besos.

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    1. El "pagó" con ese acento que se le desprendió.

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    2. Pues si, al final el pobre personaje paga la desesperación del escritor. Es una buena manera de desahogarse. Las letras no matan a nadie.
      Un besillo.

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  2. Jajaja, me je reído mucho María, y me ha encantado! Eso nos puede pasar a todos los que nos dedicamos o practicamos la escritura. Hace poco yo tuve obras al lado de casa y no veas, jaja. Aunque creo que tener peques ha de ser mucho peor. Un fuerte abrazo! ; )

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    1. Bueno cada escritor tiene lo suyo, es difícil escribir cuando tienes cualquier tipo de interrupción. Creo que me pasaré a escritora nocturna.
      Un besillo.

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  3. Jajajajajaja aiixxxx que bueno! Me reído mucho. Paciencia, es un rollo estar inspirado y que te interrumpan. Pobres, tampoco entienden qué hace su madre en el ordenador jaja Guarda está historia y cuando estén crecidos se la enseñas!
    Un beso y ánimo :))

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    1. Pues si, ellas no entienden que su madre no tiene vacaciones. Pero es que aún son pequeñas y quieren jugar y atención la mayor parte del tiempo.
      Un besillo.

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  4. Qué bueno María, jijijiji Las vacaciones es sinónimo de niños, estampidas y mucho tiempo que ellos precisan, pero fatal para escribir y sus múltiples interrupciones.
    Mucho ánimo, seguro que una parte de este relato es tu día a día, ¿verdad?

    Besitos.

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    1. Pues si, me suele pasar cuando ellas están aquí, pero bueno, ellas también son parte de esa inspiración.
      Un besillo.

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  5. Jajaja, me encanta. Yo en vacaciones, cuando eran peques, me pasaba el día fuera y me olvidaba de escribir, por un lado porque soy muy de estar fuera y se me cae la casa encima pero si me hubiera quedado en casa sería esa misma escena, uno que no pone no sé qué en la tele, la otra diciéndome como quiere pintar la casa...soy fan de la que quiere la casa en morado, jejeje.
    Besos.

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    1. La que quiere pintar la casa de morado es mi pequeña de cuatro años. Ella tiene un mundo interior enorma y a mí me fascina con las ideas que se le pasan por la cabeza.
      Me encanta la calle, pero aprovechamos las mañanas para quedarnos en casa y las tardes para la playa. Nos encanta.
      Un besillo.

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  6. ay!! pero que buen desahogo jajajaja... Me encanta este juego de las fronteras, la cotidianidad y la ficción ambas en dialogo en un micro totalmente fresco.
    Felicidades!! :)

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    1. Muchas gracias. La verdad es que a veces me gusta hacer eso. Mezclar vida real con ficción.
      Un besillo.

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  7. Buenísimo María. Por cierto, la historia que escribe tu personaje me recuerda mucho a Pedro Navajas. Y me encanta!!! ¿Tú crees que la terminará y nos la enseñará?
    A ver si las niñas le dejan.
    Me ha encantado también tu historia, no solo la de tu personaje.
    Un beso.

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    1. Pues la verdad es que la historia en sí no ha cuajado en mi cerebro, lo maté por no tener que continuar con él. Me libré de un plumazo del pobre protagonista. Pero nunca se sabe...
      Un besillo.

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  8. Es una historia que puede que te haya pasado con las niñas a tu lado, ahora que están de vacaciones. Muy buen micro. Un abrazo

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    1. Pues has acertado. Pero bueno, la cosa es adaptarse, ahora ellas saben que están de vacaciones y que mamá no tiene. Un ratito para ellas y un ratito para mí.
      Un besillo.

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  9. Menos mal que vació ese cargador en el papel y no contra quienes la interrumpían a su alrededor jaja

    Esto de escribir, es cierto, requiere concentración. Las noches -y mejor todavía las madrugadas- son buenas aliadas del silencio necesario para tratar de tejer una historia.

    Saludos y saludes!

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    1. Pues la verdad es que creo que me tendré que unir a las noches de letras, porque las mañanas son más complicadas. Al final dejaré de ver series para escribir. Siempre tenemos que renunciar a algo.
      Un besillo.

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  10. Jajaja, Espero que esas interrupciones no acaben malogrando la historia. ¿Acaso es un relato autobiográfico? No seria de extrañar. Dicen que hay que escribir aislado y en silencio, pero a veces la realidad no se ajusta a lo ideal.
    Un relato muy simpático.
    Un beso.

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    1. La realidad no se ajusta nada a lo que hay que hacer. Así que lo mejor es adaptarse. Apagar el teléfono, y crear una rutina diaria de vacaciones. Se puede conseguir.
      Un besillo.

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  11. ¡Muy bueno María! Me ha encantado. Esa escritora que poco a poco va perdiendo la paciencia por la aparición de "agentes exteriores" jeje, hasta el punto de acabar a balazo limpio, jajaja.
    Genial, muy ingenioso.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. Jajaja si a balazo limpio, nunca mejor dicho. Una forma de desahogo sin hacer mal a nadie, solo a la pobre escritora que se queda sin escribir su historia. Pero bueno al fin y al cabo, la habéis leído.
      Un besillo.

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  12. Brillante, María. Universos paralelos, ficción y realidad, que se fusionan para dar este desahogo en todo regla. Es el problema de escribir en casa. A veces tengo la sensación de que la familia no lo percibe como algo importante para uno, sino como una de esas cosas que tiene que por supuesto son secundarias y retrasables... en fin. Abrazo!

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    1. Creo que eso nos ha pasado a todos. La escritura parece más un hobbie que un trabajo, pero supongo que también es como nos lo tomemos nosotros.
      Un besillo.

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