22/5/17

Toda una vida



                El columpio se mecía lentamente, mientras los dos se abrazaban con un té frío en la mano. La brisa les acariciaba la cara dándoles algún respiro en ese calor sofocante.


                Ella descansaba su cabeza en el hombro de él. No hablaban, solo disfrutaban de su sueño juntos, en aquel porche de aquella casa construida con sus manos.

                Bebieron a la vez un sorbo de aquel manjar y se miraron a los ojos. No hacía falta decir nada. Ya sabían que ese día llegaría. Sabían que a pesar del tiempo, aquello no duraría más que una vida, que tendría final. Y aquel final no deseado había llegado.

                Ella le acarició las arrugas de su cara, él cerró los ojos aceptando el tacto de aquellas manos que ya lo conocían como si fuera su propia piel. Le agarró la mano, estaba fría a pesar del calor. Sonrió, y se la llevó a los labios, la besó mirándola de nuevo.

                Recordó aquel primer día que se conocieron. Ese en el que supo que estaban hechos el uno para el otro. Ese mismo día que se descubrió en sus ojos. Cuando los dos eran jóvenes y disfrutaban del día a día con energía, la que ahora le faltaba.

                Le acarició el cabello, rubio como entonces, pasó sus ajadas manos por aquel rostro de porcelana. No había cambiado nada. Pero estaba en su naturaleza. Él lo sabía, ambos lo sabían. Los dos lo habían aceptado. Él había querido dejar pasar el tiempo en su cuerpo y ella no había podido hacer nada por evitarlo.

                Ella se lo había dicho un millón de veces, sin él una vida eterna no tendría sentido. Sin él, ella no quería seguir en aquella casa, vivir otra vida, imaginar que ese corto espacio de tiempo no había existido. La idea la dejaba desolada.

                Apoyó la cabeza en su pecho, solo para oír de nuevo ese pequeño latido, ese sonido que la hacía feliz. Notó su lentitud, como cada vez le costaba más seguir. Notó como se iba apagando y el sonido se hacía más pequeño, lejano. Hasta que dejó de latir. No se atrevió a levantar la cabeza. Una lágrima traicionera rodó por su mejilla hasta su camisa. La mano que la sujetaba ya no tenía fuerza. Y ella esperó, unos segundos más, unos minutos que se le hicieron mil vidas eternas.

                El sol salía por la pradera, por primera vez en siglos lo volvería a ver. A su ejecutor, a su liberador. Ella desapareció en un montón de cenizas, mientras él seguía allí con una expresión de paz en el rostro. Los que lo encontraron no podían apartar la mirada.

                Aquella colina pronto fue  edificada. La urbanización fue llamada “La paz”, y en medio había una estatua de un hombre en un banco con los ojos cerrados y una expresión en el rostro que no dejaba indiferente a nadie.

Toda una vida

18 comentarios:

  1. ¡¡¡Hola!!!
    Me ha encantado. Me queda una duda, ¿ella era un vampiro? La vida eterna y el sol destructor me dieron la pista, jejeje.
    Lo has contado muy bien, qué pena, uffff.
    Besos y opino igual, no quiero una vida eterna si me faltan los que quiero, mira lo que sufría Connor Macleod en Los Inmortales, yo no pasaría por eso.

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    1. Ayy pobre Connor, es verdad que sufrió mucho. ¿Y qué es una vida eterna sin amor? Si ella era vampira, y prefirió morir antes de estar sin amor.
      Un besillo.

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  2. ¡Hola!
    Dios mío de mi vida qué intenso, qué profundo y qué precioso tu relato. La piel de gallina. Maravillosa como siempre, María <3
    ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    1. Muchas gracias, me encanta poneros con la piel de gallina. Esa es buena señal.
      Un besillo.

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  3. Yo también interpreto que ella era una vampira, no sé si me equivoco. Parece que a pesar de la frialdad de su piel, ella era todo calidez para su amado.
    Un relato de amor precioso, María. El sentimiento más fuerte del mundo, una vez más, supera todas las barreras.

    ¡Un beso!

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    1. Si, alguna pista hay en el relato, más de una. Pero si es una vampira. El amor lo puede superar todo, quizás lo único, la muerte.
      Un besillo.

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  4. Qué dura es la inmortalidad para el amor. Ella posiblemente vampira consideró que su tiempo acababa con el de su amante. Una de las frases que más me gustó de Entrevista con el vampiro fue una pregunta que Tom Cruise le hizo a Brad Pitt, era algo así: ¿Te has preguntado por qué, si los vampiros somos inmortales, el más antiguo solo tiene cuatrocientos años? Creo que tu relato es una respuesta a esa pregunta. Saludos!!

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    1. Pues puede ser. Una vida inmortal sin amar es el peor de los infiernos. Aunque claro, dependiendo de que vampiros, alguno son muy malos, jejejeje.
      Me encantó la peli, auqneu le vi hace ya muchos años, no podría acordarme.
      Un besillo.

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  5. Un amor eterno y precioso relato en que me has cautivado hasta el final. Un amor que traspasa las barreras del tiempo.
    Muy bueno, María.

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    1. Un amor que acaba con la muerte. O continúa, porque es verdad que ella renuncai a su inmortalidad por amor.
      Un besillo.

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  6. El amor es inmensamente poderoso y su propia manera inmortal, siempre se puede renacer de amor. Magnifico tu relato es un gusto enorme leer tus letras, si me lo permites por acá me quedo, saludos amiga María.

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    1. Por supuesto, aquí estoy, puedes pasarte cuando quieras.
      Si el amor es inmortal, auqneu el cuerpo humano no lo sea.
      Un besillo.

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  7. He tenido que releerlo para apreciar dónde estaba la clave para adivinar que ella era un vampiro. Supongo que está en el montón de cenizas que deja tras salir el sol.
    Yo me quedo con lo que me ha gustado especialmente, casi poéticamente: la eternidad indeseable si no puede ser compartida con aquél o aquella a quien amas.
    Un bello relato.
    Un beso.

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    1. Bueno hay alguna que otra clave, a lo mejor la he escrito tan sutil, que no se ve, jajaja.
      Pues si, sin amor no merece la pena vivir para siempre.
      Un besillo.

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  8. Me ha encantado María, es un relato precioso. La inmortalidad puede llegar a ser una pesada losa capaz de aplastar hasta el alma mas longeva, sobre todo cuando se ha perdido al verdadero amor. Un abrazo! ; )

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    1. Si el verdadero a mor hay que cuidarlo. Aunque siendo mala, se podría pensar que en todos sus años de inmortalidad podría vivir otro amor igual o más intenso.
      Aunque eso ya no lo sabrá.
      Un besillo.

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  9. Soñamos con la inmortalidad y es de esas cosas que no deberíamos desear por miedo a conseguirla. Aterra la muerte, pero más aún el vivir una vida sin fin. Pienso que el sentido a las cosas se lo da su finitud. Sin esa fecha de caducidad, incierta pero verdadera, nada sería digno de ser vivido. Aunque cueste mucho renunciar a todas las cosas sucesivemente.
    Muy bueno el relato.
    Un beso.

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    1. Tienes razón. Si tuvieramos una vida inmortal no la viviríamos con la misma intensidad.
      Un besillo.

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