12/5/17

Leyendas



                — Existe una leyenda muy antigua, una historia de textos robados, de éxitos fraudulentos, de escritores olvidados. Hace mucho, mucho tiempo, había una editorial…


                — Espera, ¿cómo va a ser hace mucho tiempo? Antes las editoriales no existían.



                — Bueno, ya sabes que el tiempo es relativo. No es lo mismo para ti que para mí.


                — ¿Cómo no va a ser lo mismo? Una hora es una hora.


                — Bueno ya, pero no es lo mismo una hora haciendo lo que te gusta, que una hora aburriéndote.


                — Vale. Puedes seguir. — Dijo no muy convencido.


                — Hace mucho, mucho tiempo, había una editorial famosa en el mundo entero. Todos los libros que salían con su sello tenían éxitos, los escritores salían en todos los medios de comunicación y la gente los adoraba como cantantes de rock.


                Podías ir paseando por la calle y la gente iba andando mirando un libro. A veces se producían accidentes de tráfico por este motivo, aunque nada comparado a lo que les pasaba a estos escritores.


                Los autores de esos libros solo publicaban un libro bajo ese sello. Lo malo es que después de eso, no volvían a publicar nada. No había nada de ellos en ninguna parte y la gente los olvidaba como si no hubieran existido nunca. Sus libros seguían leyéndose, los encontrabas en todas las librerías. Pero ya nadie preguntaba por ese escritor. Simplemente desaparecían.


                — ¿La editorial era una mafia?


                — ¿Una mafia?


                — Sí, se los cargaba cuando ya no querían pagarles.


                — Nunca se ha sabido lo que ha pasado con esos escritores, nunca hasta ahora.


                — ¿Hasta ahora? ¿Tú lo has averiguado?


                — Creo que sí. O por lo menos eso creo.


                — Pues cuéntamelo.


                — Tú deberías saberlo mejor que yo.


                — ¿Yo?


                — Sí, ¿te suena este libro? — Levantó un 
libro enseñando la portada.


                — Pues la verdad es que no.


                — Si te digo que lo escribiste tú hace veinte años. ¿Me creerías?


                — Tú estás loco. Solo tengo catorce años. ¿Cómo voy a escribir yo eso?


                Abrió una de las páginas al azar y empezó a leer un párrafo cualquiera.


                —…cayendo al suelo. Lo conozco. Sé lo que hay escrito ahí. — continuó el texto que le leían.


                — Claro que lo sabes, lo has escrito tú. Eso nunca se olvida.


                — Eso es imposible.


                Un revuelo fuera les hizo girar la cabeza a los dos.


                — No tengo mucho tiempo, tengo que irme. Quédatelo. Al fin y al cabo es tuyo. Solo quiero que sepas que no eres el único, que hay más como tú, muchos más. Y voy a encontraros a todos.


                El hombre desapareció de la misma manera que había llegado, en silencio y con rapidez. Un segundo después unos hombres con traje y los padres del chico entraron en la habitación.


                — ¿Estás bien cariño? — Le dijo su madre acariciándole la cara.


                — Sí, mamá. ¿Qué pasa? — Dijo mientras mantenía el libro entre sus manos debajo del cojín.


                — No te preocupes, el servicio de seguridad había notado algo raro, pero será una falsa alarma.




               

20 comentarios:

  1. Que pasada, María, me ha encantado! Me parece una idea brillante, con un final sorprendente. Un abrazo! ; )

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    1. Muchas gracias. Cuando la inspiración no está de mi parte surgen estas cosas raras.
      Un besillo.

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    1. Gracias Tere. Me alegro de que te haya gustado. Un besillo.

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  3. Hola. tengo un par de sugerencias para ti. Me gustaría hacértelas llegar, si es de tu interés. Un abrazo,

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    1. Buenas, me las puedes mandar rellenando el formulario de contacto o en mi correo mariacamprapelaez@gmail.com
      Un abrazo.

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  4. Me ha encantado ese diálogo tan ágil, la base del mismo, y el desenlace de la situación.
    Besos, María

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    1. Muchas gracias. La verdad es que salió sin más.
      Un besillo.

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  5. Un final sorprendente, acorde con el argumento. ¡Que viva la originalidad, María! Me ha gustado mucho :))

    Un besillo y feliz finde.

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    1. Muchas gracias guapa. Ya ves, cuando uno no está inspirada, salen estas cosas.
      Un besillo.

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    1. Muchas gracias, me alegro de haberte sorprendido.
      Un besillo.

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  7. Me ha encantado María. Un suspense muy bien llevado que no se sabe muy bien hacia donde nos va a conducir, hasta que nos encontramos con el sorprendente final.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. Me alegro de haberte sorprendido. Las coasas salen mejor cuando no las planeas, y este fue el caso.
      Un besillo.

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  8. Genial. Qué historia más inquietante. Muy buen comienzo, desarrollo y, por supuesto, el final. Me ha encantado, de verdad.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado.
      Un besillo.

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  9. ¡Imaginación al poder! Esta historia me trae recuerdos de la película Farenheit 451. aunque poco tenga que ver.
    Besos

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    1. Pues la peli no la he visto. Ummm tendré que echarle un vistazo.
      Un besillo.

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  10. La genialidad siempre es sorprendente. Me ha encantado. Me gusta que me sorprendan, jeje
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. Me has puesto colorada. Genialidad, demasiado grande para mí, ¿no?
      Muchas gracias de verdad.
      Un besillo.

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