5/5/17

La cita. Capítulo 20.



                Cada uno cogió su sobre y con manos temblorosas lo abrieron.

                — Invitación a la fiesta de despedida de un pasado olvidado, a la fiesta de inauguración de una nueva vida, con una familia que lleva tiempo esperándote. Puedes irte si lo deseas o quedarte para empezar de nuevo. La decisión está en tus manos.

                Ágata leyó la carta en voz alta mientras los demás seguían las mismas palabras en sus cartas.

                — Bueno ya que estamos aquí… ¿no? — Pedro habló vacilante, esperando la aprobación de los demás.

                — Claro Pedro, además, nunca hay que decir no a una fiesta. — Lucas lo agarró del brazo y bajó con él al salón seguido de Ágata y Hugo.

                El salón estaba precioso, decorado con flores por todas partes, con mesas a los lados con manteles blancos de lino y multitud de bebidas y comida. Allí no había nadie, solo ellos cuatro. Una música de jazz sonaba suavemente de fondo.

                Lucas se acercó a la mesa de las bebidas y cogió una cerveza para cada uno. Todos bebieron un gran trago para sofocar la sequedad de su garganta.

                La música dejó de sonar, las luces se apagaron y todos se fijaron en la gran pantalla en blanco que había al final del salón. Una mujer en un despacho apareció en la pantalla. Los miraba como si estuviera allí delante con ellos.

                — En primer lugar quería disculparme por la forma en la que he contactado con vosotros. Tenía que estar segura. Sé que tendréis muchas preguntas y estoy aquí para resolverlas. Yo soy Lidia. Creo que ya os acordáis de la mayoría de nuestra infancia juntos, aunque estoy segura de que no sabéis lo que ha pasado.

                Una institución fue abierta a mediados del siglo XX con la intención de criar los niños perfectos para la élite del país. Estos niños eran secuestrados o recogidos de familias humildes para educarlos en la institución y posteriormente venderlos por un buen precio a las familias más poderosas del país.

                Con estos niños, incluidos nosotros, se practicaron distintos experimentos, se nos enseñó sin ninguna muestra de afecto, para que al llegar a nuestras familias, aquello fuera olvidado, aunque también se ayudaron de sustancias químicas. Todos vosotros fuisteis devueltos días después a la institución a que os borraran la memoria. Vuestra nueva familia lo había sido siempre. Se les dieron fotos de bebés para que vosotros no sospecharais cuando crecierais.

                Pero creo que esos detalles os lo podré contar más tarde. Mis padres adoptivos y yo luchamos desde un principio por desmontar la institución. Cambiaba de nombre a menudo y era muy poderosa. Mis padres fallecieron en circunstancias poco claras. Así que yo me dediqué a desmontarlo todo. Como no podía pillarlos por pertenecer a la institución, los llevé a juicio por otros motivos, desfalco, malversación, drogas, robo de niños,…

                Empecé a investigar a todos los niños que habían estado conmigo, algunos habían muerto de enfermedades raras, que estoy segura que tenían que ver con lo que nos hicieron allí. Y pronto os encontré, investigué vuestras vidas y me aseguré de que no recordabais nada. Os seguí durante un tiempo, tropecé con vosotros, en el parque, en la librería, en la cafetería,… excepto con… Lucas. Siento todo lo que te he hecho pasar.

                Cuando ya estaba segura de que no quedaba nadie de la institución os empecé a mandar cartas. Os veía vuestras caras de sorpresa, y me moría de ganas por estar a vuestro lado y haceros recordar. Pero sabía que teníais que hacerlo por vosotros mismos.

                Ahora estamos todos aquí y me encantaría que podáis perdonarme y podamos ser de nuevo una familia.

                La imagen se cortó, Ágata se limpió las lágrimas que le estropeaban el maquillaje. Miró a los demás y vio que no era la única que lloraba.

                Una puerta lateral se abrió y una mujer alta con un vestido blanco entró en la habitación. Todos se quedaron mirando, pero fue Lucas el que se acercó a ella. Le cogió la mano y le acarició la cara.

                — Lidia llevaba tiempo esperándote.

                Ella le sonrió sin apartar los ojos de él. Pronto se acercaron los demás y tímidamente le dieron dos besos de bienvenida.  Fue Pedro el que se acercó a ella y la abrazó con fuerza, arrugándole el vestido.

                — Gracias, muchas gracias por devolvernos la luz. No sé lo que haría si alguien hiciera algo así con mis hijos.

                — Me acuerdo de ti, me acuerdo de dormir juntas en la misma cama a escondidas, de juntar nuestras frentes y hablarnos en susurros. — Ágata le sonrió entre lágrimas.

                En un momento todos estaban abrazados y arrugándose los trajes. Llorando de felicidad por reencontrarse,  a pesar de no saber hasta ahora lo mucho que se habían echado de menos.

                — Pedro tengo una sorpresa para ti.

                La puerta del salón se volvió a abrir y entraron la mujer y los hijos de Pedro, todos vestidos para la ocasión. Pedro los abrazó y besó a su mujer como si el tiempo se hubiera parado. Luego los presentó a los demás.

                La noche pasó entre risas, confidencias y bailes. La complicidad entre ellos era evidente. El amanecer los encontró agotados, pero felices.

                Una semana después, cuando todos habían vuelto a sus vidas, sin dejar de verse ni uno solo de aquellos días, volvieron a la casa. Los primero en llegar fueron Lidia y Lucas, que lo hicieron juntos, Pedro llegó después con su mujer y por último Hugo y Ágata. Todos se quedaron mirando la casa desde fuera, mientras una explosión controlada derribaba los cimientos.
La cita

6 comentarios:

  1. Bonita historia con final feliz. Porque supongo que este es el final. Los buenos recuerdos hay que recuperarlos y preservarlos del olvido, pero los malos hay que derribarlos como ese edificio.
    Un beso.

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    1. Pues si, ya llegamos al final. Espero que te haya dejado con buen sabor de boda y te haya dado lo que esperabas.
      Un besillo.

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  2. Al igual que Josep Mª, imagino que este es el final. Un final feliz para una historia muy impactante. Y lo malo es que algunos aspectos de la misma, se acercan mucho a la realidad.
    Buena historia, María.
    Un beso.

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    1. Si, suele pasar, que la ficción se mzcla un poco con la realidad.
      Un besillo.

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  3. Un buen final para una vida anterior borrada, espero que esto solo pasara en la ficción, aunque en tiempos de guerras y miserias pudo pasar de todo. Con esos niños robados al nacer. Un abrazo

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    1. Pues si hay cosas que se quedaron en el olvido de muchos, y cosas que nunca sabremos. Es una pena.
      Un besillo.

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