14/4/17

La cita. Capítulo 19



                Se quedaron todos en silencio tras ver aquel anuncio que nunca habían visto. En la pantalla niños felices jugaban en un patio, les daban clases frente a una pizarra, dormían plácidamente en sus camas, y comían juntos en un gran comedor. Mientras, se intercalaban las caras de los profesores y las cuidadoras del centro, todos con una sonrisa beatífica que daba miedo.


                De fondo una voz en off que explicaba que
aquello era un centro de niños superdotados, enseñados en todas las áreas y estimulando sus coeficientes. Niños para dirigir un país en declive, educados en las más estrictas enseñanzas, diseñados para la élite del país. Solo unos pocos elegidos podrían adoptar uno de estos niños. El anuncio terminaba diciendo “Ven, tu hijo te está esperando”.

                Ninguno se había reconocido en aquellas imágenes, pero todos conocían el lugar. Las caras de los adultos les resultaban familiares, pero no sabían quiénes eran. Sin embargo un escalofrío les recorrió a todos cuando los vieron.

                — Bueno estaba claro que para algo estábamos allí. — Pedro rompió el silencio.

                — Jamás había visto ese vídeo. Y eso que he intentado investigar todo lo posible sobre aquel lugar. No encontré nada, y mucho menos esto. Parece que se escondieron muy bien de la policía.

                — La verdad es que me alegro Lucas de estar igual que tú. Por una vez no nos adelantas.

                — No se trata de adelantar a nadie, sino de saber porque estamos aquí Hugo y que es lo que nos pasó a todos.

                Ágata habló sin apartar los ojos de la pantalla en blanco. De hecho, ninguno podía dejar de mirar aquella pantalla hipnótica.

                La puerta se abrió y una mujer entró deshaciendo el hechizo. Todos giraron la cabeza para ver a la nueva invitada.

                — Buenas tardes. Mi nombre es Andrea y junto con Manuel estoy aquí para servirles en lo que necesiten. Esta noche tendremos una cena especial. En sus habitaciones tienen la ropa preparada. Les hemos preparados una tarde de relajación para suavizar el… ambiente. Los hombres vayan con Manuel, Ágata tú puedes venir conmigo.

                Andrea sonrió, pero Ágata no estaba muy conforme de separarse de los demás.  Lucas le dio la mano y se la apretó mientras la miraba a los ojos. Ella asintió y siguió a Andrea por los pasillos de la casa.

                La tarde se pasó entre masajes relajantes, baños con burbujas, peluquería, manicura y maquillaje. Con lo que todos llegaron a sus habitaciones en albornoces de colores bastantes relajados.

                Encima de sus camas, trajes para la ocasión, ellos con esmoquin, Ágata con un vestido rojo que le resaltaba el pelo, que llevaba suelto y en ondas pelirrojas. Todos se encontraron en el pasillo.

                — ¡Madre mía Ágata, estás espectacular! Ese David debe de ser muy tonto por dejarte escapar.

                — Gracias Hugo. — Ágata sonrió con nostalgia al recordar a David.

                Aquella mañana la habían pasado entera hablando de sus vidas, contándose sus historias y riéndose de las anécdotas. Se interrumpían unos a otros queriendo que los demás supieran todo de ellos. La necesidad de pertenecerse unos a otros era demasiado fuerte como para dejarla pasar.

                — Bueno chicos, espero que no os importe que me esta bella señorita vaya agarrada de mi brazo.

                Hugo acercó el brazo a Ágata para que se agarrara y ella se aferró con fuerza. Los nervios volvían a su estómago dejando atrás las infusiones y actividades relajantes de la tarde.

                Andrea y Manuel se acercaron a ellos con varios sobres en las manos.

                — Tienen una cita en el gran salón.



8 comentarios:

  1. Bueno vamos de cita en cita. A ver que pasa en el próximo capítulo. Besillos Maria

    ResponderEliminar
  2. Escalofríos da pensar en los negocios lucrativos que se inventa la gente, sobre todo cuando se basan en niños.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si, los niños son muy vulnerables y hay malas personas que se aprovechan de eso.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. ¡Hola, María! ^^

    Bueno, creo que llego un poco tarde a la fiesta, ¿verdad? Unos dieciocho capítulos tarde, de hecho jajajajaja A ver si puedo ir a echar un ojo al capítulo 1 y me voy poniendo al día :)
    Por cierto, te sigo ^^
    ¡Un besazo muy grande y feliz domingo! ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno pues ya me dices si te engancha. Espero que si. Yo también sigo tus letras recien encontradas.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Después de mis mini-vacaciones me encuentro con trabajo atrasado, jaja
    Seguimos el hilo, la madeja se está deshilvanando poco a poco. Espero ansioso el final, que se me antoja feliz.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno poco a poco. El final se acerca y la verdad es que me da mucha pena.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.