23/3/17

Tanto y tan poco



                Miro, observo, me deleito. Ella la mira con amor, pero el objetivo de su mirada no se da cuenta. Está atareada con cosas que ahora mismo no tienen importancia. Pero ella la mira orgullosa, sintiendo que ha hecho un gran trabajo. Mientras eso ocurre yo las espío, de reojo, como haciendo algo prohibido. Relamiendo ese momento de placer, reteniéndolo en mi retina, en mi cabeza.



                Entonces, intento recordar esos momentos que yo también tenía con la mía, y a pesar de que sé que no les daba la importancia que tenían, ahora los atesoro en mi memoria como momentos imborrables.

                He sido descubierta, su madre me ha mirado, y yo le he sonreído, de esas sonrisas de saber, de esas cómplices que te da el resultado de una pérdida antes de tiempo, de esas que te da el paso de los años sin tener eso que tanto añoras.


                Y me mira y me sonríe, un poco con pena, con compasión, pero a la vez con cariño, ese de la persona que sabe, cariño de madre. Y me vuelvo a sentir arropada, y me agarro a esa sonrisa con uñas y dientes, sabiendo que solo es prestada, que solo es un momento de paz entre tanta locura.


                A veces me descubro observando esos pequeños detalles en las madres que con solo una mirada o una caricia se les ve completamente enamoradas de sus hijos. Esos que ya han crecido y que han hecho sus propias vidas, esos que quizás les han dado nietos.


                A veces me encuentro reviviendo historias o inventando otras con ella, solo porque me resulta menos doloroso que vivir la verdad.


                Y a pesar de eso me conformo con esos pequeños momentos robados de otros, esas miradas, abrazos, besos o peleas entre ellos. Porque al fin y al cabo madre no hay más que una.

                

14 comentarios:

  1. Muy maternal es esta entrada. No me puedo olvidar de esas miradas complices de mis hijos y yo. Un buen recuerdo. Besos

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    1. Muchas gracias. Esas miradas son únicas.
      Un besillo.

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  2. Ufffff, no puedo decir nada. A mí me pasa con mi padre, mi relación con él era muy estrecha y aunque pudo ver crecer a sus nietos desde su partida nada es igual.
    Besos y la foto me encanta, ya la conocía y se parece a ti, cambia el pelo pero se parece.

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    1. Muchas gracias. Creo que nos podemos entender mutuamente, a pesar de ser sitios, momentos y personas diferentes, los sentimientos puedes parecerse.
      Un besillo.

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  3. Sin duda, los hijos dan sentido a la vida. Te dan fuerza, te transcienden. Hermoso relato. Saludos!

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    1. Si, la verdad es que los hijos son a veces el motor de nuestras vidas.
      Un besillo.

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  4. El amor y el orgullo que sienten los padres y las madres por sus hijo/as es algo natural y hermoso y quisiéramos que perdurara para siempre jamás. La ausencia de uno de ellos rompe dolorosamente ese vínculo. Entonces solo nos quedan los recuerdos.
    Un abrazo.

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    1. Bueno, nos queda el consuelo de tener esos recuerdos por lo menos. Aunque sea doloroso, pero se lleva un poquitín mejor.
      Un besillo.

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  5. No tiene precio ese amor de madre Los padres también tenemos lo nuestro ¿Eh? Que parece que los hombres no sentimos ¿Faltaría más!. Je,je.
    Besos

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    1. Por supuesto que si, pero al ser madre hablo de lo que conozco, jejeje.
      Pero por supuesto, los padres son la otra parte fundamental.
      Un besillo.

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  6. Mi madre sigue viva con 81 años y la salud bastante bien, pero creo que cuando los padres se mueren de viejos, algo en la naturaleza nos va preparando para ello. Mi madre ya no es la que era. Siento que, en parte, ya la he perdido, al menos he perdido a la que fue ella en plenitud, a la que recuerdo. Ahora está torpe, gruñona, olvidadiza. A veces me pone de los nervios, pero enseguida se me pasa y pienso en disfrutarla mientras aún la tenga y pienso que debí disfrutarla más cuando aún era ella al cien por cien. Cuando la pierda será un golpe tremendo, a pesar de que la vida ya me va preparando, por eso creo que perderla antes de tiempo, sin preparación ni anestesia, tiene que ser horrible.
    Buena estrategia la de robar miradas, sonrisas, besos, madres en definitiva.
    Precioso escrito.
    Un beso.

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    1. Pues la verdad es que no creo que haya nada que te prepare, aunque sepas que se va a ir porque es mayor. Cuando lo hacen te queda ese vacío del día a día. Pero bueno, sin opnernos tristes, disfruta todo lo que puedas de ella, que aunque sea mayor y gruñomna y se te agote la paciencia, seguro que tenéis momentos irrepetibles.
      Un besillo.

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  7. Qué precioso texto, María, y qué lleno de significado para muchos de nosotros. Yo, quizás porque aún está reciente lo de mi padre, solo de pensar que perdiera también a mi madre, me pongo a llorar. Mi marido me dijo el otro día que cree que la peor pérdida es la del primer progenitor, sea el que sea, pero yo creo que el día que mi madre falte no voy a tener entrenamiento ninguno, que me meteré en un poco profundo. A día de hoy procuro disfrutarla mucho, estar con ella todo lo que puedo, mimarla, darle caprichos y hacerla sentir necesaria (porque lo es, para todos los que la consideramos el centro de unión de la familia,, aunque ella crea que está mayor y que ya no sirve para nada).

    Tu entrada me ha removido muchas cosas, sobre todo porque ando algo "sensible" estos días. ¡Me ha encantado!

    Muchos besos y feliz domingo, guapa.

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    1. Entiendo que estés sensible. Es normal, y como diría en tu sección de refranes "y lo que te rondare morena". Pero bueno, no sé si estoy de acuerdo con tu marido. Mi situación es distinta. Mi madre era todo mi mundo. Pero entiendo que en otros casos sea diferente. El caso es que la pérdida es algo que hay que superar con el tiempo (eso dicen).
      A mí solo me queda decirte que muchos besos y fuerza para esos momentos y días de bajón.
      Un besillo.

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