16/3/17

Noches en vela



                Me levanté esta mañana con sueño, ayer también y antes de ayer y el anterior y así durante un año. Me levanto todas las mañanas como si me hubiera corrido una maratón en vez de estar acurrucada en mi edredón de plumas.


                No me acuesto tarde, antes de las diez ya me he dormido en el sofá. Pero por la mañana soy una auténtica zombi, me muevo por inercia, me maquillo estas ojeras que me llegan al suelo, me pongo mi traje de faena y salgo con mis labios rojos a recibir el día, el día y a mi vecino de enfrente. Él sale a correr con su chándal y yo con mi traje de ejecutiva le doy los buenos días.

                No sabe que vivo secretamente enamorada de él, que siempre salgo a esa hora porque es a la que él sale. Pero es que esos ojos verdes y esa sonrisa completamente blanca me tienen loquita.

                Hoy, después de la oficina me he pasado por un sitio donde venden cámaras y te las instalan. Quiero poner una en mi dormitorio, recomendación de una compañera de trabajo. Me dijo que podía ser sonámbula y que por eso me levantaba tan cansada. Así que quiero ver que hago por la noche. Al vivir sola, no tengo otra forma de enterarme. Podría decirle a alguna amiga que durmiera conmigo, pero me da un poco de vergüenza lo que podría hacer.

                Después de que viniera el técnico a instalarme esa mini cámara en la esquina de la pared donde se veía toda la habitación, me acosté decidida a dormir.

                Me desperté con el sonido de mi despertador e igual de cansada. Miré donde sabía que estaba la cámara, apenas se veía un punto en mi pared gris. Cuando volviera del trabajo, vería aquellas imágenes. Salí recién pintada y volví a saludar con una sonrisa de oreja a oreja a mi querido vecino. ¡Qué guapo era! Algún día le pediría un poquito de sal…

                Salí del ascensor sacudiéndome aquellos pensamientos de la cabeza. Cuando llegué del trabajo estaba derrotada, pero decidida a ver que me pasaba en mis noches sin descansar.

                Al poner la grabación al principio no pasaba nada, yo descansaba profundamente en mi edredón, pero cuando mi despertador marcaba las doce en punto el ruido de la puerta de la casa me sobresaltó. En unos diez minutos no volvió a pasar nada más, así que pensé que me lo había imaginado, pero a las doce y diez una sombra se metió en mi cuarto.

                Me asusté tanto que di un grito, ahí estaba yo dormida, mientras alguien andaba por mi casa como si fuera la suya propia. Mi visitante echó algo en mi vaso de agua que descansaba en la mesilla y me levantó la cabeza para que bebiera, yo obediente y sin despertar, me lo bebí de un trago.

                El hombre, cuya cara no había visto se fue al otro lado de mi cama y empezó a quitarse la ropa. Todo estaba oscuro, así que por mucho que lo intentaba, no le veía la cara, pero por sus movimientos supe que se había quedado completamente desnudo. Levantó el edredón y se metió debajo. Se quedó un rato semi tumbado boca arriba, mientras yo no podía dejar de mirar aterrorizada la pantalla.

                Supuse que estaba esperando a que me hiciera efecto lo que me había vertido en el vaso. De repente encendió la lámpara, su cara no podía verla bien, pero lo que si veía con total claridad era aquel chándal con el que me cruzaba todas las mañanas. Se levantó me despertó y empezó a besarme. Yo lo seguía como si aquello fuera lo más normal del mundo. Pronto me quedé desnuda a su lado, las siguientes imágenes se hicieron borrosas para mí. Ya no veía, mi mirada se había quedado fija en aquel chándal. A las cuatro, mi vecino me había lavado con una toalla, me había vuelto a poner mi pijama y me había tapado. Él salía por la puerta de la habitación. El sonido de la puerta de la calle al cerrarse me sobresaltó. Cogí mi teléfono y marqué.

                — ¿Policía?


16 comentarios:

  1. Amiga, que excelente!¡¡¡¡¡¡¡¡¡... Me dejaste impactada, Bueno, Muy bueno. Quiero mas

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    1. Pues me alegro de haberte impactado, esa era la idea.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

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  2. Magnifico Maria! Realismo fantastico de muy buen nivel.
    Felicitaciones.
    Beso

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    1. Muchas gracias desconocido. Me alegro de que así te lo parezca.
      Un abrazo.

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  3. Es que hay que tener cuidado con lo que se sueña...
    Muy bueno, María.

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    1. Pues si, porque fijate lo que te puede pasar. Nunca se sabe quien es el vecino de al lado.
      Un besillo.

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  4. Jolines María, se me han puesto los vellos de punta, ¡menudo susto! Es terrible que algo así pueda pasarle a una persona y la verdad es que me alegro de que ella sea una persona decidida y no se quede sin hacer nada por vergüenza.

    Muy buen relato, y muy bien escrito. ¡Me encantó!

    Besitos de tarde.

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    1. Pues si, la mujer sabe lo que tiene que hacer. Ahora que yo esa noche dormiría en un hotel.
      Me alegro de haberte encantado.
      Un besillo.

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  5. Buf Maria, Me ha estremecido, pensar en esas personas que bajo una apariencia de normalidad se aprovechan para abusar de otros.
    Hace poco vi un reportaje en el que habia personas que comentaban los abusos que habían sufrido drogadas, con un tipo de drogas que se usan para cometer este tipo de abusos, al menos tu protagonista lo va a atajar y va a hacer que pague por eso.
    Muy buen relato.
    Un beso

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    1. Ufff es verdad que da miedo las drogas que te pueden dar para someterte a alguien. Da verdadero miedo. Menos mal que la de mi relato solo es ficción, y al final actúa para acabar con eso.
      Un besillo.

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  6. Me ha impactado el relato, mira que pueda pasar a alguien eso da repelus. Has descrito muy bien los detalles. Me ha encantado. Cada vez te superas más.Un abrazo

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    1. Muchas gracias por tus palabras Mamen. Me sacas los colores.
      Un besillo.

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  7. Caramba, sobrecogedor e impactante. Un thriller psicológico que me ha recordado la película protagonizada por Luis Tosar y Marta Etura, en la que el conserje de un edificio (Tosar) me mete por las noches en casa de una vecina con la que está obsesionado (Etura).
    Y es que uno/a no puede fiarse de las apariencias.
    Un beso.

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    1. Ufff pues fíjate que me encanta el cine español, y con solo ver el trailer, no pude ver esa película, me dejó impactada. Creo que al escribir este relato también me acordé de ella, y eso que no la he visto. Pero es que Luis Tosar se mete tanto en sus papeles que te hace vivirlos.
      Un besillo.

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  8. Me ha encantado!!!! Y el final es genial, temí que ella se alegrase y todo, menos mal que es decidida y no se ha cegado .
    Qué miedo, nunca se sabe quien vive al lado.
    Besos.

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    1. Pues no, nunca se sabe quien vive al lado. Pero ella no podría actuar de otra manera. Las cosas como son, el chico podría ser muy guapo, pero está como un cencerro. O peor, no está loco...
      Un besillo.

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