31/3/17

La cita. Capítulo 17.



                Después de todas las emociones vividas de aquel día decidieron acostarse temprano. O por lo menos encerrarse en su habitación. Pidieron a Manuel cenar solos y él les llevó la comida.


                Ágata se tumbó en la cama mientras miraba sin ver un rato la televisión. Su cabeza daba vueltas entre recuerdos del ayer y de su vida pasada. No sabía que era producto de su imaginación y que no lo era. Necesitaba tener las cosas claras, pero su mente no la dejaba. Pasó la noche entre pesadillas, despertándose y volviéndose a dormir al segundo, agotada y sudorosa.


                Hugo se sentía mucho mejor después de haber recordado parte de su pasado, aquello lo unía más a las personas que tenía viviendo en aquella casa con él. Se dio una ducha, cenó todo lo que le trajo Manuel y saqueó su nevera. Se acostó a altas horas de la madrugada durmiendo plácidamente.


                Pedro se encontraba mareado, la angustia no lo dejó cenar. Deseaba con todas sus fuerzas hablar con su mujer y oír la voz de sus niños. Como si le leyeran el pensamiento una voz sonó en su habitación. Su mujer le deseaba suerte y le daba mucho ánimo para continuar. Sus hijos hablaban atropellándose unos a otros haciéndole sacar una sonrisa. Aquello le recompuso un poco, pero se acostó sin cenar. A la mañana siguiente se despertó sin acordarse de lo que había soñado en toda la noche.


                Lucas entró a su habitación sin ganas de nada. Se duchó con agua fría y se sentó en la cama aún mojado. Era muy posible que ella lo estuviera viendo, aunque a lo mejor no había puesto cámaras en las habitaciones. Miró la pared en busca de algo que lo hiciera sospechar. Pero lo hizo sin ganas. Solo por saber si ella estaba allí. Se sentía mejor pensando que ella estuviera tan cerca.


                Un coche negro llegaba a la casa. De él bajaron dos mujeres.


                — Andrea vete a descansar. Mañana será un día largo.


                — ¿No necesita nada? Al adelantar los planes hay cabos sueltos que deberíamos…


                — No te preocupes Andrea. Es tarde y tenemos que descansar.


                — Buenas noches.


                — Buenas noches. Manuel acompáñala.


                Los dos entraban en la casa mientras Lidia miraba la fachada de aquel edificio. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Cuando mandó construirla no sabría que sería tan parecida. Habían hecho un buen trabajo.


                Entró en la casa con los zapatos en la mano. Descalza, andando sin hacer ruido fue al pasillo de las habitaciones. Estuvo tentada de abrir sus puertas y abrazarlos a todos. Pero se contuvo. Se acercó a la puerta de Lucas y la acarició, solo con la punta de sus dedos. Dentro, Lucas miraba la puerta, se incorporó de la cama y se fue a levantar para abrirla. No lo hizo. Y ella siguió su camino.

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10 comentarios:

  1. Otras dos mujeres se unen a la intriga de esta historia. Veamos lo que pasa en la siguiente entrega. Besillos

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    1. Una de ellas es la artífice de todo esto. Ya ha salido, jejeje.
      Besillo.

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  2. Muy caliente has dejado la historia. Quedo deseando continuar.
    Un beso.

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    1. Pues me alegro de que sea así. Pronto un nuevo capítulo.
      Un besillo.

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  3. Me imagino que al día siguiente se producirá el esperado encuentro y reconciliación, especialmente entre Lidia y Lucas. Vamos avanzando pasito a pasito, aunque preveo que el final está ya muy cerca y que espero sea feliz.
    Un beso.

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    1. Si el final está cerca, y yo también espero que sea feliz. La verdad es que aún no sé como acabará.
      Un besillo.

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  4. Eso de avanzar así, a tientas, tiene su magia, cuando ni el auto. sabe por donde seguirá, ja ja
    Son los personajes los que mandan. A ver como terminan. Seguimos con interés esta intrigante historia
    Besos María

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    1. Pues si, son ellos los que mandan, yo poco tengo que hacer, sino seguir sus instrucciones.
      Un besillo.

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  5. ¡Hola, María!
    Ando poco por el mundo blogger, pero he tenido un rato, y muchas ganas de pasear por tus letras, y a esta cita, tarde o temprano, no puedo faltar.
    Me alegra ver que no he perdido el hilo, que recuerdo a los personajes y lo que se ha dicho sobre ellos. Lidia "Sra. Arias" entra en escena, y espero que traiga consigo algunas, si no todas, las respuestas que nos mantienen en vilo.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras, y hasta pronto! ;)

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    1. Ella va trayendo respuestas a todas vuestras preguntas. El final se acerca, y aunque es verdad que se te ve poco por estos mundos, ya veo que a la cita nunca faltas.
      Un besillo Hermano de Letras.

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