10/3/17

Encantadores de luz 2

                Seres de luz Blog y Encantadora de cuentos han decidido colaborar juntos para crear una nueva comunidad, Encantadores de luz. Y no hay mejor forma de celebrarlo que escribiendo este relato entre los dos.

                El caballero presentó su invento en una sala llena de gente mirándolo con incredulidad. Todos observaban aquella burbuja como si fuera algo efímero que no tardaría en desaparecer. Pero cuando la luz la invadió, una exclamación de sorpresa resonó por toda la sala.
 
                Un joven de la primera fila se levantó de golpe y se acercó a mirar de cerca aquella burbuja.

                — ¿La han visto? — Preguntó sin mirar a nadie en concreto.

                La gente se levantó de sus asientos y se puso a mirar, pero ellos solo veían una luz brillante que titilaba.

                — ¿Qué ha metido ahí dentro?

                El caballero no respondió, simplemente se limitó a encogerse de hombros.

                — Vuélvala a apagar y encender.

                El caballero lo hizo obediente.

                — ¡Ahí! ¡Ahí está!

                La gente miraba curiosa, pero empezaban a pensar que aquel hombre estaba loco.

                — ¿Qué ha visto joven?

                — Parece… un hada, pero no es posible. Solo es un segundo.

                Hubo una carcajada general y risitas ocultas entre las damas. El joven miró a su alrededor y al caballero que había traído aquel invento fabuloso. Salió de la sala corriendo y se fue directamente al bar que había enfrente. Pidió un whisky y miró al fondo del local. Allí descansaba un piano. Se sentó delante y empezó a tocar. Nunca había aprendido música, pero las teclas volaban, la melodía surgía de su mente y viajaba eléctricamente hasta sus dedos.

                Estaba rodeado de personas que admiraban entre cuchicheos la música de aquel desconocido.

                Lo que él no sabía era que lo que había visto era una musa. Él era de los pocos afortunados que podían verlas, hacía mucho tiempo que no se había oído hablar de ellas, y ahora a través de aquel artefacto volvían a resurgir.

                El invento se extendió y otros vieron lo mismo que aquel joven, apenas era un segundo, pero en cuanto se encendía, llegaba la inspiración y nuevas historias surgían de aquellos dedos desconocidos. Pronto, el mundo volvió a abrirse y las musas empezaron a viajar entre las gentes a través de aquella pequeña luz que titilaba en todos los hogares.

Encantadores de luz
               

11 comentarios:

  1. Preciosa historia que al parecer comienza con esa luz, que sólo pueden ver a sus musas algunas personas que las deslumbran. Esperemos a ver, cuantos cuentos salen de esta resplandeciente luz. Un abrazo Maria

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    1. Pues seguro que muchos. Las musas van por todas partes.
      Un besillo.

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  2. Ay qué bonito. La luz de la inspiración. Quién pudiera tener en sus manos esa burbuja luminosa que encierra esos seres tan escurridizos que son las musas.
    Este primer relato a dúo os ha salido redondo. Seguid en esa línea y que las musas os acompañen.
    Un abrazo para los dos artífices de este proyecto.

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    1. Muchas gracias Josep. Esperamos que nos acompañes en este camino y que las musas sean nuestras guías.
      Un besillo.

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    2. Muchas gracias Josep Mª! Me alegra que te haya gustado! ; )

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  3. Ojalá existiera tal invento y las musas inspiraran a toda la "mala gente que camina y va aspestando la tierra" para que se convirtieran en hacedores de arte y belleza. Bonito relato.
    Un beso.

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    1. Pues si es una bonita manera de verlo. Así se acabarían las csas malas.
      Un besillo.

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  4. Un relato muy apropiado para la inauguración de un proyecto común con Seres de luz.
    Besos

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    1. Muchas gracias Francisco. Me alegro de que te haya gustado.
      Un besillo.

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  5. Suerte que alguien encontró la manera de volver a conjurar a las musas. ¿Qué sería de todos nosotros sin ese invento maravilloso? :))

    Un historia preciosa, María. Enhorabuena por la fantasía y cretaividad que encierra a Ramón y a tí.

    ¡Un beso a ambos!

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    1. Muchas gracias Julia. La verdad es que sin las musas no sé lo que haríamos.
      Ellas son nuestro modo de vida.
      Un besillo.

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