17/2/17

La llamaban soledad



                La soledad se instaló en mí como si fuera parte de todos los órganos de mi cuerpo. Un músculo más que ejercitar, una vena más que llenar de sangre. Me encontraba tan vacía que no sabía como seguir adelante. Si, apenas se me notaba cuando la rutina diaria me envolvía, las sonrisas salían de mi boca como resortes movidos por la experiencia de los años. Hablaba con la gente como si de verdad me interesara lo que decían. Me movía como pez en el agua, pero sin ningún interés por nada.


                Las críticas me llegaban a mis oídos como si fuera más basura que rellenara mis entrañas. Lloraba por dentro, lágrimas de frustración y de no saber qué hacer con esas palabras de odio.

                Y lo primero que me llegaba a la cabeza eras tú. La única persona que me entendía, la única que me instaló esta soledad tan dentro que jamás podría salir. Ahora no estabas para decirme que me olvidará de todo y de todos, para decirme que lo primero era yo y que lo estaba haciendo bien.

                ¿Bien? No estaba tan segura. Quería vomitar, llorar, sacar todo lo que tenía dentro para poder empezar de nuevo. Vivir a través de la risa, de otra vida que no fuera la mía. Porque la mía no la quería. No era para mí. O si lo era, no me daba cuenta.

                La soledad me llegó tan lentamente que apenas me di cuenta de que la tenía encima hasta que respiré un poco más hondo. Hasta que cerré los ojos y me encontré conmigo misma. Sola, sin nada ni nadie que me sostuviera. Cayendo al vacío, a ese tan negro que no veía el fondo. Y de ahí es difícil salir, no puedo salir, no sé si quiero, la verdad. Porque ahora no merece la pena. No merece la pena.

                Renuncié a todo, renuncié a mí. Y ahora volvería a atrás, haría las cosas de otra manera. Sería yo de nuevo, me volvería a encontrar, a ser yo.

                Un escalofrío me recorre el cuerpo, el agua ya está fría, abro los ojos y veo como las gotas rojas se escapan de mis muñecas para unirse a la tibieza que me envuelve. Sonrío, la soledad se va, y yo con ella. Me voy, voy a vivir esa vida que no he tenido. 

La llamaban soledad

18 comentarios:

  1. El suicidio, a veces es una elección... otras simplemente, ufff.. simplemente no... un grito de desesperación.
    Un texto mágnifico, me ha gustado mucho...

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    1. Si, es un grito de desesperación, a veces ocurre y no nos damos cuenta. Y otras simplemente ocurre sin más.
      Un besillo.

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  2. Triste final para una soledad, pero claro, desde el punto de vista de quien se queda, no del que se va.
    Muy buen relato corto, como todos los que salen de tu pluma... Perdón, de tu teclado
    Besos

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    1. Si, es un final triste, que a veces pasa, y los que se quedan, como bien dices, tienen que vivir con esa ausencia.
      Un besillo.

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  3. Ainssss María, qué cositas tan tristes y lúgubres escribes últimamente, o al menos esa impresión tengo. El relato me ha gustado mucho porque me parece coherente, porque la protagonistas nos explica tan bien sus razones para hacer lo que hace que podemos llegar a entenderlo, pero me ha producido mucha tristeza.

    Espero que solo se trate de inspiración y que tú, en tu vida real, sigas tan risueña y luminosa como siempre.

    ¡Un beso grande!

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    1. Te puedo asegurar que es todo imaginación. Pero si, mis letras están teñidas de oscuro últimamente. A ver si viene el arco iris y las pinto de colores.
      Un besillo guapa.

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  4. Ufffff qué duro. Yo lo del suicidio lo conocía solo de las pelis pero en los últimos dos años he conocido dos casos de gente jovencísima y relativamente cercana a mí y...es que es terrible, la familia se queda con una impotencia espantosa por no haber sabido ayudar.
    Besos y ojalá llegue pronto el arco iris a pintar de colores.

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    1. Es una pena que pasen estas cosas. Pero cuando las personas nos encerramos en esa espiral es difícil salir de ella. Como bien dices, los que quedan se quedan con la impotencia de no haber podido hacer nada.
      Un besillo.

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  5. Te estás volviendo muy negra. No creo, como Julia, que sea tristeza, es amor por lo negro. Yo también lo tengo y no supone tristeza es... otra cosa. En mi caso, escepticismo, gusto por lo inesperado y la sorpresa y un punto de cinismo.
    Un beso.

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    1. La verdad es que si, parece que el gusto por lo negro me atrae cada vez más. Pero prometo traer algo de color a mis letras en breve,...
      Un besillo.

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  6. Un relato que es muy triste, cuando la soledad llega no sabemos cómo vamos a reaccionar. La verdad que este género te sale muy bien escrito. Pero haz alguno pintado de colores del arco iris. Un abrazo

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    1. Claro que si, pronto traeré arco iris a mis letras. A ver si me decido.
      Un besillo.

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  7. Uno se va metiendo en lo que dice la protagonista y dan ganas de estirar una mano y tendérsela. Muy bien relatado, da escalofríos.
    Un abrazo

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    1. Si, la verdad es que ojalá estos casos fueran tan fáciles de descubrir, ero cuando se encuentran, es demasiado tarde.
      Un besillo.

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  8. Oh qué tristeza más profunda destila la protagonista, como dice Mirna querías cogerla, sacudirla, decirle que hay más oportunidades, que no se rinda. Muy bien narrado María.
    Besos

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    1. Si, dan ganas de sacudirla, de decirle que es solo una racha y que saldrá bien. A veces no escuchamos a los que tenemos cerca y nos dejamos llevar por esa espiral de tristeza.
      Un besillo.

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  9. Respuestas
    1. Muchas gracias. Me alegro de haberte encantado.
      Un besillo.

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