10/2/17

La cita. Capítulo 14



                Lo único que se oía en la sala era el rasgueo de las hojas al ser pasadas. Cada uno sentado ya en su silla y repuesto de las emociones, cogieron las carpetas con sus nombres y empezaron a leer. Allí se podía leer y ver todas sus vidas.

                Ágata podía ver fotos de David, de sus padres, del comienzo de su librería cuando apenas era un local en blanco. Informes de sus notas en la Universidad, informes médicos de pequeña, sus vacunas.


                Pedro veía fotos de sus hijos, de su mujer, de ellos en el viaje de novios, de sus padres, de sus abuelos. Y los mismos informes que Ágata. Le sorprendió estar tan vigilado y no darse cuenta de nada.

                Hugo se encontró también con su vida en la carpeta, fotos familiares, de su padre y él yendo a la oficina, informes de todo lo que había sido su vida.

                Lucas también se encontró con montones de fotos, de él y sus conquistas en la puerta de su casa, de su familia, de cuando entró en la policía, cuando estuvo en la academia. Todo muy exhaustivo. Aparte también había una foto en la que aparecía una mujer en la puerta de su casa. No se le veía la cara, apenas era una silueta. Pero sabía que era ella.

                — Mi Lady. — Susurró acariciando aquella 
foto.

                Al final de las carpetas todos tenían un sobre como los que habían recibido, el mismo diseño pero más grande. Fuera rezaba “Años perdidos”. Todos abrieron los sobres sin hablarse. Allí había exámenes escritos por ellos, con su nombre al principio de cada hoja. Todos calificados con la nota más alta. Fotos de niños jugando con las mismas piezas que habían encontrado en su cuarto aquella mañana, y fotos de ellos con cables por todo el cuerpo conectados a alguna máquina que no sabrían definir.

                El sobre contenía un informe psicológico de cada uno, encontrándolos aptos para algo que no terminaban de descubrir. Y una descripción minuciosa de su personalidad.

                La puerta se abrió y Manuel entró con un carrito con comida y bebida.

                — Supongo que no querrán salir a comer, así que les he traído unos bocadillos por si les entraba hambre. Ya es mediodía.

                Dejó el carrito y salió cerrando la puerta. Ninguno se levantó.

                — Yo no sé vosotros, pero tantas emociones me han abierto el apetito. —Hugo se levantó y empezó a coger la comida, pasando bocadillos al resto de sus compañeros.

                — No sé porque no recuerdo nada de esto. Veo estos exámenes y no me reconozco si no es porque sé que la letra es mía. Y el informe psicológico es pasmosamente real.

                — Ágata, nos hicieron olvidar. Aquellos años fueron borrados como si hubiéramos nacido al ser adoptados por nuestras familias. Yo ahora tengo imágenes sueltas que me llegan como fotografías. Lo que no sé es porqué Lucas y Lidia lo recuerdan todo.

                — No lo sé Hugo, para mí también es complicado. Yo tampoco recuerdo todo lo que pasó entre esas paredes. Me acuerdo de vosotros, pero como si fuera un sueño. Lidia es más nítida en mi cabeza, por eso me he pasado años buscándola, sin ningún tipo de suerte. Es una pena que no me dejará encontrarla. Hasta ahora.

                Pedro que no había hablado hasta ahora rompió a llorar. Las lágrimas no dejaban de salir, parecía un niño pequeño agarrando el bocadillo aún envuelto en el papel de plata. Con la mano libre intentaba taparse la cara, pero su llanto iba cada vez a más.

                Ágata se acercó a él y le quitó el bocadillo con suavidad. Agachada a su altura, le miró a los ojos. Aquella conexión les volvió al pasado. Pedro dejó de llorar en un segundo. Su llanto histérico se fue como había aparecido.

                — Ya pasó. — Ágata le limpió las lágrimas que todavía bajaban por sus mejillas y lo abrazó con fuerza. — Ya pasó.

                Pedro se soltó del abrazo y volvió a mirarla a los ojos.

                — Experimentaron con nosotros.

                — Lo sé.



12 comentarios:

  1. Te has hecho una contadora estupenda. EScritora mamá y contadora de cuentos, encantadora tb.
    Besitos

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    1. Muchas gracias. Poco a poco se van consiguiendo cositas.
      Un besillo.

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  2. Vamos siguiendo esta historia a ver por dónde nos lleva. Un abrazo

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    1. Poco a poco hasta el final, espero. Jejeje.
      Un besillo. Me alegro de tenerte siempre fiel por estos mundos.

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  3. Vaya, si hasta ahora la trama era interesante, ahora la cosa se pone a la altura de un thriller psicológico. La intriga sube escaños poco a poco.
    Un beso.

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    1. Ummm me alegro de que así sea. La verdad es que me está encantando escribirla.
      Un besillo.

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  4. Un buen giro. A ver a dónde llegamos. Qué intriga!!
    Un beso.

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que te intrigue. Espero que el capítulo 14 no te haya decepcionado, jeje.
      Un besillo.

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  5. Bien, el interés no decae. De hecho, aumenta conforme avanzan los capítulos. Describes muy bien la situación, se nota el oficio. Un placer seguir tu serie María. Nos vemos por aquí
    Besos

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    1. Buenas, me alegro de que el interés no decaiga. Eso quiere decir que muy mal no lo estoy haciendo. Espero que el final esté a la altura.
      Un besillo.

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  6. Y el relato llega a un punto dónde el género de suspense se topa con cierta ciencia ficción, aumentando el interés por la resolución, en una trama hilada y narrada con calma y profundidad emocional y psicológica.
    Tremendo, María.
    ¡Abrazo!

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    1. Me encantan tus sinopsis de mis relatos. los hacen más interesantes.
      Un besillo Hermano de Letras.

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