3/2/17

La cita. Capítulo 13.



         Eran las dos de la madrugada, el silencio reinaba en el ambiente. Una niña de diez años descendía por una cañería desde un segundo piso. Abajo un chico de su misma edad miraba hacia arriba. Cuando sus pies tocaron el suelo, corrieron como balas cogidos de la mano. Se miraron y sonrieron por la travesura que realizaban. Cuando llegaron a un árbol los dos se pararon y se sentaron uno frente al otro. La luna brillaba en lo alto y sus ojos ya estaban acostumbrados a esa media oscuridad.

         Se miraron un rato con las manos todavía cogidas, esperando a que su respiración se ralentizara. Él le tocó el pelo suelto castaño.


         — ¿Y tu trenza?

         — Me la he quitado para dormir.

         Los dos se sonrieron, no era la primera vez que habían escapado de aquella manera, pero si la primera que lo habían hecho los dos solos, sin decírselo a los demás. Durante el día no tenían tiempo ni para hablar y si se miraban demasiado los separaban. Así que aquellos eran los únicos momentos en los que podían sentirse solos.

         La niña de repente se acordó de algo, soltó la mano y la acercó al árbol. Movió un poco de hierba y miró las dos iniciales que allí había. Un sencillo y pequeño lyl apenas se vislumbraba si no sabías donde mirar. El niño le puso la mano encima y los dos se rieron, en silencio. Sabían que todo estaba vigilado.

         — ¿Se enfadarán los demás?

         — No te preocupes, he hablado con Pedro y Hugo y están encantados de dormir más esta noche. ¿Y Ágata?

         — Ella fue la que me dijo que viniéramos nosotros.

         Otro silencio se instaló entre ellos. Se sentían cómodos, a pesar de no mirarse a los ojos solo en ocasiones fugaces durante el día, y en aquellas escapadas de los cinco. Uno de sus juegos favoritos era mirarse durante minutos. Aquello les tranquilizaba y si en algún momento en el colegio se sentían mal, enseguida buscaban la mirada de alguno. Aquello les devolvía la paz que tanto necesitaban allí.

         Pero era la primera vez que estaban ellos dos solos. Y a pesar de ser distinto, se sentían bien estando juntos.

         — Lidia, me gustaría…

         — Dime.

         El niño acercó su cara a la de ella. La niña le sonrió dándole permiso para lo que sabía que iba a pasar. Se besaron, apenas un roce de labios, un susurro en la noche, un segundo de amor inocente. Las mejillas de ambos se volvieron carmesí.

         — Querido Lord guardaré este primer beso hasta el fin de mis días.

         — Querida Lady mil besos más tendrá para recordar.

         Lucas no podía estar más equivocado. Aquel fue el primero y el único beso que se dieron. Por suerte no fue olvidado por ninguno de los dos. Lucas no sabía si ella lo habría olvidado, o si aquello fue lo que hizo que ellos no olvidaran. Sabía que si estaban allí era porque ella tampoco había perdido en la memoria aquellos años.

         Su mente volvió a la realidad cuando vio a Ágata de rodillas en el suelo. Todos se levantaron a ayudarla. Ella no les dejó levantarla, así que por instinto, todos se sentaron a su lado en el suelo. Durante un largo momento ninguno habló. Ella fue la que rompió el silencio.

         — Somos nosotros. — Apenas un susurro salió de sus labios.

         Se giró hacia Lucas y su mano le tocó la cara. Él le sonrió, sabiendo que lo había reconocido. Ella le devolvió la sonrisa. Se giró al otro lado donde Pedro tenía la cabeza agachada. Ella se la levantó con el dedo en la barbilla.

         — ¡Ay Pedro! Eres tú. Eres…

         Se abrazó a él y pronto se convirtió en un abrazo de cuatro. Parecía que 
no se iban a separar nunca.

         Desde un despacho, una mujer se enjugaba las lágrimas mientras observaba la escena.

8 comentarios:

  1. Sospecho que ya queda poco para llegar al final. Se va vislumbrando un poco del futuro. Y del pasado.
    Un beso.

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  2. Un reencuentro de antiguos amigos que el tiempo parecía haber borrado. ¿Qué les deparará esa nueva oportunidad de estar juntos? La intriga se mantiene.
    Un abrazo.

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    1. Pues la verdad es que después de una vida completamente hecha, no sé que habrá después.
      Un besillo.

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  3. Es emocionante ver cómo afloran los recuerdos de estos huérfanos reencontrados. Pero debe haber una intención más profunda por parte de la Sra. Arias, al haber reunido a estos niños que dejaron atrás, hace mucho, sus infancias olvidadas.
    Gran capítulo, María.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Está claro que no es oro todo lo que reluce. Sino ¿por qué no se acuerdan de sus vidas allí?
      Pronto nuevas respuestas.
      Un besillo Hermano de Letras.

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  4. Estoy con Edgar. Está claro que hay más miga que para un reencuentro de amigos, ja, je. El misterio se mantiene y, con tu imaginación, a buen seguro que nos depara muchas sorpresas...
    Nos vemos en el próximo capítulo
    Besos

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    1. Pues espero que así sea y que lo que os traiga os pille desprevenidos.
      Un besillo.

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