14/2/17

Amor añejo





                Tumbada en el sofá mientras leo un libro cualquiera, mis pies llegan a tus manos. Tú los masajeas, como si cualquier cosa, como si fuera lo más natural del mundo. No dejas de mirar las noticias, esa inercia de años apenas se nota. Yo gimo porque has tocado un punto clave, te miro y me sonríes.


                Estoy haciendo macarrones, os he llamado para poner la mesa unas cuantas veces, ni caso, y cuando ya empiezo a refunfuñar, encuentro tus brazos rodeándome la cintura, mientras yo sigo con mis quejas, tú me besas el cuello. Consigues sacarme una sonrisa, de esas que no quieres que salga porque quieres estar enfadada. Pero no lo puedo evitar. Y cuando me doy la vuelta para que oigas mis lamentos, tus labios se encuentran con los míos. No puedo evitar rendirme ante la evidencia. Ahora las peques nos separan, con un “yo también quiero”.

                Una fiesta familiar, mucho ruido, risas, conversaciones superpuestas, y en medio de todo aquello nuestras miradas se cruzan, se encuentran entre el barullo y se vuelven a reconocer. Hablamos, a pesar de estar alejados, tú con esa mirada azul, yo con la mía marrón o verde, según se dé el día.

                Llego peleando con ellas, recogerlas del colegio a veces es el momento más estresante, ahora en la cocina estás tú. Me oyes llegar, y me recibes con un baile en mitad del pasillo, sin música, sin nada más que tú y yo girando al compás de algún son en nuestra cabeza.

                Mañana de domingo, no sé qué estoy haciendo, pero de fondo empiezo a oír un rasgueo de guitarra y una canción de amor conocida. La tranquilidad me hace cerrar los ojos, no te veo, pero te tengo a mi lado. Y a pesar de estar separados tu voz me llega como un susurro a mi oído.

                Las niñas corretean por la casa, y la puerta de nuestro cuarto se cierra. Yo pegada contra la puerta, tú contra mí. Nuestras manos se buscan, nuestras lenguas se encuentran. Solo un segundo más, un momento a escondidas. Luces apagadas, y de fondo ya nos llaman…

                Y así con la savia de los años, con el sabor del amor conocido, de saber que todavía nos queda algo por hacer, de los revoloteos de mariposas en el estómago, de momentos de años, así con un amor viejo, joven, con risas y besos, entre abrazos y caricias. De miradas fugaces, y de otras llenas de ti, así es como celebramos el día en el que un día tú y yo coincidimos frente a frente en un portal.



16 comentarios:

  1. Qué bonito María, la canción que me encanta, y tus letras.
    Besos

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que te haya llegado. Un besillo.

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  2. Unas letras acompañada de música, suena muy de dia a dia de un amor, que se va asentando en el tiempo. Un abrazo

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    1. Si, un amor de años, un amor que perdura.
      Un besillo.

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  3. Qué bonito, María. Así son las verdaderas historias de amor, llenas de pequeños-grandes detalles y momentos, esos que las alimentan y las hacen fuertes. ¡Me ha encantado leerte!

    Un besillo de martes.

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    1. Si, de eso se trata del amor que dura y dura, de esos pequeños detalles que lo fortalecen y lo hacen cada día más grande.
      Un besillo.

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  4. Qué bonito, María. El encanto del amor que ya no es nuevo, que tiene la magia de lo conocido y, por ello, deseado con conocimiento de causa. Un precioso homenaje al amor de siempre el que comparte hijos, hipotecas, lavadoras y colas en la pescadería.
    Un beso.

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    1. Si, de ese amor, del bueno. De los momentos cotidianos del día a día, de esos ratos que buscas para, simplemente mirarte a los ojos.
      Un besillo.

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  5. Pues no puedo dejar de felicitarte mujer enamorada.También por tu escrito tan entrañable.
    Besos

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    1. Muchas gracias. Eso quiere decir que te ha llegado. Me encanta escribir un relato que no parezca tal, y que a pesar de tener pinceladas de mí, no sea yo y aun así me sigáis encontrando en mis letras.
      Un besillo.

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  6. Ayyyyyyyyyyyyyy me encanta!!!!!!!!!!!!!!!!
    Me he sentido muy identificada, es precioso.
    Besos.

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    1. Me alegro. Eso es porque tienes un gran amor, de esos que no se olvidan en el fondo de un cajón, sino de los que crecen día a día.
      Un besillo.

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  7. No se puede celebrar mejor un día como el de hoy... Bueno, como el de ayer desde este mismo segundo. Ayer, hoy y siempre.
    Besos

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    1. Si, la verdd es que el amor con letras es mucho mejor. Da igual si es 14 de febrero o 20 de abril.
      Un besillo.

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  8. Me ha encantado María, tiene esa magia única que solo posee el amor y lo cotidiano, cuando uno sabe buscar. Un abrazo! ; )

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    1. Muchas gracias. La verdad es que el amor duradero tiene esa magia escondida.
      Un besillo.

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