25/1/17

Mi adicción



                Tengo las manos heladas, ya no las siento. Es posible que tenga que ponerme guantes para poder hacer lo que hago, porque de otra manera al final terminaré perdiéndolas. Menos mal que puedo usar solo una de ellas mientras la otra la meto entre mis piernas para darle calor.

                He de reconocer que estoy enganchada. Dicen que el primer paso para salir de una adicción es reconocer que la tienes. Y yo la tengo. No me había dado cuenta hasta que el otro día vi que no había cargado el móvil en cuatro días y aún me quedaba batería. Antes lo cargaba todos los días.

                Y es que este vicio me está alejando de todos mis seres queridos, de ellos y de todos los demás. Ya no llamo a nadie y nadie me llama a mí. No sé qué tono tengo en el WhatsApp porque no me suena. Las visitas en mi casa son esporádicas y casi siempre son para mi marido o mis hijos.

                Me paso el día con la cabeza ida, metida en otros mundos que no es el mío. Me quedo mirando al horizonte durante más de lo que se puede llamar el tiempo correcto para hacerlo. A veces hasta sonrío sola con vagos recuerdos.

                Mi realidad me parece rutinaria, voy al trabajo en el coche, y a veces creo que no me mato porque una mano angelical me tuerce el volante o pisa el freno en el momento justo. Cuando voy a llevar a los niños al cole, sus conversaciones de fondo me acunan en mi realidad inventada. Pero no logro oír lo que me dicen.

                Aprovecho cada segundo para volver a mi devoción, en el trabajo me voy al baño para disfrutar de mi soledad. Me muevo por la casa con mi adicción en la mano, sin prestar atención a los avatares de mi familia. Lloro a moco tendido sin razón aparente, y rio a carcajadas segundos después. Camino por la calle con los ojos fijos, sin levantar la mirada, chocándome con personas, y andando más despacio de lo normal para poder centrarme. Ya casi siempre llego tarde a los sitios.

                Las madres del colegio me miran de soslayo, murmurando cosas que a mí ni me importan, porque yo ya no pertenezco a ese mundo. Mis hijos ya me han comentado que en el cole se han metido con ellos porque tienen una mamá rara. Les he dicho que les diga que se metan en sus asuntos.

                Mi marido ya no me habla mucho, solo cuando comemos, y yo le contesto con simples monosílabos. Creo que está acabando con mi matrimonio. Tengo que dejarlo, aunque solo sea por un tiempo. Solo para retomar mis relaciones en la vida real. Yo puedo hacerlo, tengo que ser fuerte y hacerlo. No debe de ser tan difícil, hay gente que ha podido salir. Yo también podré, solo tengo que intentarlo.

                Pero es que… está ahí mirándome, tentándome con historias sin vivir, dejándome ver esas hojas tan nuevas. Acercándome ese olor tan especial. Bueno voy a leer un capítulo más. Mañana será otro día.

Adicción

12 comentarios:

  1. Pues es una adicción rara, pero eso me parece que la padecemos algunos. Dejar las amistades y las charlas con amigas no es bueno. Hablar con la persona que tienes cerca es bueno para romper esta adicción. Un abrazo

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    1. Pues si, todo llevado al extremo no es bueno. Por eso las adicciones hay que llevarlas buien. Un besillo.

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  2. Pues yo veo que es una adicción normal 😅 Al menos yo también soy adicta!
    Muy original :))
    Un saludo!

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    1. Si, creo que más de uno tenemos esa adicción.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

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  3. Creo que no es incompatible el vivir la realidad con enfrascarse en historias ajenas.
    Pero eso sí que te aviso: ¡No dejes de leer las mías!
    Se bienvenida de nuevo a los mundos literarios. El diseño del blog genial. Hay cosas que me gustan mucho. el blanco del fondo le da claridad y como diría yo: Frescor de pared recién encalada.
    Besos María.

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    1. Muchas gracias Francisco. La verdad es que no voy a dejar de leerlas. Me encantan.
      Un besillo.

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  4. Qué sensación tan fantástica cuando un libro te engancha de tal manera que no puedes dejar de leer. Estupendo relato!

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    1. Pues si, lo malo es que no haces otra cosa, y es tan adictivo... jajajaja
      Un abrazo.

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  5. Una adicción compartida, es fantástico cuando un libro te engancha así.
    Saludos y muchos éxitos en tu nueva etapa.

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    1. La verdad es que si, te evades de tal manera que cuando vuelves a la realidad no sabes si lo es.
      Un besillo.

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  6. Ja, ja... Y yo pensando en cualquiera de las millones de adicciones que hay relacionadas con el móvil... Me has sacado la sonrisa, muy bueno.
    Una observación: en el último párrafo se te ha colado un "hay" por un "ahí"
    Un placer volver a leerte. Besos a montones

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    1. Ayyyyyy que horror. Me ha dolido al leerlo. Ya está cambiado. Gracias por decírmelo. Qué patón más grande.
      Pues si hay adicciones peores que las del móvil, jejejeje.
      Un besillo.

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