27/1/17

La cita. Capítulo 12.



         Lucas miró hacia un árbol y sonrió. Al otro lado de la cámara, otra mujer le devolvió la sonrisa entre lágrimas. No había podido evitar  estar presente en aquella conversación. Los envidiaba por poder tumbarse al sol como habían hecho en otros tiempos. Quería estar allí y contarles por todo lo que había pasado para llegar hasta ellos. Todo lo que había hecho, investigado y sufrido para conseguir lo que se proponía.


         Quería contarles que los había visto en sus vidas cotidianas, que le había preguntado a Ágata por recomendaciones literarias, que había ido al parque a leer mientras observaba a los hijos de Pedro columpiándose o corriendo con su padre. Que había tomado café en la cafetería donde Hugo siempre acostumbraba desayunar, justo a su lado.

         Al único al que no había podido acercarse era a Lucas. Él la buscaba, y ella lo sabía, y a pesar de haber estado incontables veces en la puerta de su casa en plena madrugada con el único deseo de subir y contarle todo. Siempre seguía su camino para volver a su más absoluta soledad.

         Ahora estaban todos juntos de nuevo, solo faltaba ella. Y a pesar de ese deseo de querer estar allí y contarles todo lo que ella sabía y ellos ignoraban, tenían que acordarse ellos solos. Si podían.

         Manuel llegó hasta los invitados de la casa sin ser oído ni visto.

         — Les ruego que vengan conmigo a la casa. Tenemos sesión de cine.

         Todos se levantaron del césped, ya resignados a seguir las órdenes de aquel muchacho. Entraron en una sala de la primera planta con una pantalla en la pared y unos sillones enfrente como una sala de cine. Al lado de cada sillón había una mesita pequeña con carpetas marrones puestas encima. En cada una estaban los nombres de los invitados, y otra que no llevaba nombre. Ágata fue a cogerla, pero Manuel se le adelantó poniendo la mano encima.

         — Siéntense en los sillones al lado de su carpeta. Ahora tendrán un visionado, y después pueden observar sus carpetas e intercambiárselas con sus compañeros. Esta déjenla para el final, cuando ya hayan visto las demás. Gracias.

         Manuel salió por la misma puerta que habían entrado, y esta se cerró de golpe, como las de sus habitaciones. La pantalla se encendió y en ella aparecieron unas imágenes en blanco y negro. En ellas se veía la misma casa en la que estaban, aunque viéndola un poco mejor, no era la misma, el paisaje de alrededor cambiaba. Un año apareció en medio, 1946. Niños caminaban por los jardines acompañados de mujeres con batas blancas. Parecían enfermeras.

         Daba la sensación de un colegio de la época un poco estricto. De pronto las imágenes cambiaron al color y otro nuevo año apareció en pantalla, 1980. La escena era parecida con niños diferentes, y mujeres distintas con las mismas batas. Volvió a cambiar el año: 1990. Las mismas imágenes, solo que ahora veían a cinco niños en pantalla tumbados en el césped como habían hecho hace un rato. Todos se reconocieron en esas imágenes, a pesar de no tener fotos de cuando eran pequeños, sabían que eran ellos.

         Ágata se levantó de un salto y se acercó a la pantalla, se tocó a si misma veintisiete años más joven. Sintió que las piernas le flaqueaban, dos lágrimas rodaron por sus mejillas mientras caía de rodillas al suelo.

La cita

10 comentarios:

  1. Si hasta ahora la historia me había enganchado, llegado a este punto ya resulta adictiva su lectura. ¿Estaremos llegado a la aclaración de todo el misterio o deberemos seguir sufriendo un poco más?
    Por cierto, me ha quedado una duda: ¿Lucas llegó a ver a la mujer misteriosa? No he sabido interpretar si sus miradas se cruzaron en realidad. Aunque no la hubiera reconocido, la identificaría como la pieza que falta en el grupo, ¿no?
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Buenas, me alegro de tenerte como condicional en esta historia. La verdad e suqe me está encantando escribirla, pero no sé donde llegará.
    Por otro lado, no, Lucas no la ve. ira a la cámara sabiendo que es ella la que está detrás.
    Un besillo.

    ResponderEliminar
  3. Fenómeno, María. De película,o aún mejor, de serie, de las que hacen ahora, con guiones absorbentes y adictivos, con puro suspense e increibles resoluciones. Totalmente atrapado por la fantástica trama y del curso que ésta sigue capítulo a capítulo.
    "La Cita"... próximamente en Netflix.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ohhhhh Netflix, creo que me moriría del susto, ver mis letras en pantalla.
      Pero me encantaría ¿A quién no?
      MUchas gracias Hermano de Letras.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Bueno, ya se vislumbra una luz al final del túnel. Aunque igual veo una luz engañosa y no tengo ni idea de nada.
    A ver en el trece que pasa, aunque mi número fetiche es el catorce, jaja.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ummm pues aún no sé lo que pasará, pero tendré en cuenta tu número a ver si desvelo algo nuevo, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  5. Bueno ahora sabemos que hace años se pusieron en esa postura siendo unos niños, pero no sabemos por qué esta reunión, queda el suspense. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, la verdad es que creo que algo tiene que ver el no recordar nada de ese tiempo que pasaron juntos.
      Y hasta aquí puedo leer.
      Un besillo.

      Eliminar
  6. Parece que alguien acaba de tener una revelación-recuerdo. Quizás en un próximo capítulo nos haga partícipes a los demás, que ya estamos deseandito obtener algunas respuestas. Tienes una imaginación portentosa, María, y nos la demuestras capítulo a capítulo.
    Eso sí, a estas alturas de la serie a lo mejor sería buena idea incluir un pequeño resumen, como en las series televisivas, ja, ja, porque veo que aún nos queda por disfrutar y la serie se va haciendo más compleja. Un placer seguirte compañera
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no me parece mal lo del resumen, aunque tendré que acordarme y primero, jajajaja.
      Gracias por lo de la imaginación, pero creo que me he metido en algo que no sé como salir. Aún no sé como acabará esta historia.
      Intrigada estoy.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.