2/12/16

La cita. Capítulo 11.



                En el cubo había un pequeño agujero por donde solo cabía un alfiler. Todos se pusieron a buscar por sus habitaciones a ver si encontraban alguno. Miraron en la cama, en los cajones, revolvieron toda la ropa de los armarios, pero no encontraron ninguno.

                La voz de Manuel sonó por toda la casa.

                — Si ya han desayunado salgan un rato a los jardines a dar un paseo. Necesitan aire fresco para empezar con las actividades.


                Todos salieron al pasillo.

                — No sé por qué tenemos que obedecer todo lo que dice ese señor.

                — Ágata se supone que estás aquí porque has querido, vamos a ver dónde nos lleva esto.

                Hugo la agarró del brazo y juntos bajaron las escaleras, seguidos por Lucas y Pedro. No les vendría mal estar fuera de aquella casa en la se sentían vigilados todo el tiempo.

                Al salir por la puerta se dieron cuenta de la gran extensión que tenían aquellos jardines. No llegaban a ver la puerta de entrada, el césped cubría todo de un verde radiante. Había árboles por todas partes y un camino de tierra además del de asfalto que los había llevado hasta allí.

                Decidieron seguir aquel camino de tierra, y en silencio anduvieron unos cuantos metros, había bancos de piedra en los laterales, y flores de muchos colores. Ágata se soltó del brazo de Hugo y se alejó del camino para tumbarse boca arriba en el suelo. El sol le daba en la cara y cerró los ojos para saborearlo.

                Los tres hombres se la quedaron mirando unos segundos antes de unirse a ella. Pronto estaban tumbados los cuatro, de tal manera que habían formado una cruz.

                — Solo por este momento merece la pena venir, tanto tiempo en la oficina no puedo permitirme el lujo de disfrutar del sol.

                — A mí me pasa como a ti Hugo, en la librería no da mucho el sol.

                — Pues yo lo disfruto con los peques en los parques, pero no estoy acostumbrado a esta tranquilidad y este silencio.

                — Por mi trabajo tampoco disfruto mucho del sol. —dijo Lucas de forma escueta.

                Ágata se sentó de golpe como si se hubiera acordado de algo.

                — Antes nos ibas a decir lo que sabías. Puedes aprovechar ahora que nadie nos escucha.

                — Yo no estaría tan seguro de eso. Hay cámaras por todo el jardín, en las farolas y en los árboles.

                Todos se sentaron y empezaron a mirar a su alrededor, no veían nada.

                — Pues yo no las veo. — Pedro incluso se levantó para poder mirar mejor.

                — Soy policía, detecto esas cosas. Pues si Ágata no es casualidad que todos estemos aquí, ni siquiera que nos resultemos tan familiares y estemos a gusto juntos. ¿O es que vosotros no lo sentís? En ningún momento me siento como si estuviera con extraños.

                Todos asintieron con la cabeza. Era raro pero se sentían como si fueran viejos amigos que hace tiempo que no se ven, pero que cuando se reencuentran es como si no hubiera pasado el tiempo.

                — Yo me acuerdo de algunas cosas más que vosotros por lo que he podido dilucidar en este poco tiempo que hemos estado juntos. ¿No os falta algo? A mí sí. Me falta una quinta persona, una mujer que creo que es la artífice de todo esto. Llevo buscándola años, y ahora me ha dado la oportunidad de llegar hasta ella.

10 comentarios:

  1. Vaya, una quinta persona. El círculo se amplía. ¿Cómo es posible que no recuerden de qué se conocen, si es que se conocen de algo? ¿Qué les unirá a estos aparentes extraños?
    Ya puedes ir pensando en la continuación, que esto se va poniendo cada vez más interesante.
    Un abrazo.

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    1. Si la quinta personaya ha salido, es la que mueve los hilos, la señora Arias, jejeje. Si te das cuenta Lucas va allí porque quiere verla.
      Jijiji voy pensando si, a ver que se me ocurre.
      Un besillo.

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  2. Sigue la intriga y sigo enganchada. Tendré que repasar algún capítulo anterior porque he olvidado los previos de algún personaje.
    Un beso.

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    1. Bueno, en cada capítulo tienes un enlace con el anterior por si queréis volver atrás.
      Me alegro de tenerte intrigada.
      Un besillo.

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  3. Sigue la intriga y ahora se añade una 5ª mujer que parece que es la clave de todo esta reunión. Seguiremos a la espera. Un abrazo

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    1. Si la intriga sigue, capítulo a capítulo. Os espero en el próximo capítulo.
      Un besillo.

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  4. Veremos que papel tuvo la señora Arias con estos ex-huérfanos reencontrados, y por que los ha reunido a todos de nuevo en esta mansión con sus habitaciones y pertenencias reproducidas, y que contienen esos elementos geométricos en su interior, algo seguramente de real importancia. Esa aguja que abre los contenedores es como la que se suele buscar en un pajar, difícil pero no imposible, como la resolución a las intrigas de este enorme relato.
    Genial, María. Sigo en constante vilo.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Pues si, la señora Arias juega un papel fundamental, ¡Será ella una de los huérfanos? ¿Por qué Lucas la recuerda? Estas y otras respuestas en los próximos capítulos, jejeje.
      Un besillo Hermano de Letras.

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  5. Que gusto, me estaba imaginando a mí mismo tumbado al sol... un lunes. Es agradable que, mientras continúa la intriga nos regales estos momentos de deleite imaginativo. ¡No se vayan todavía amigos! aún hay más. Hasta el próximo capítulo. Besos

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    1. Ummm pues eso de estar tumbados al sol me encanta. Suerte tengo de vivir donde vivo y poder hacerlo a menudo.
      Un besillo.

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