18/11/16

La cita. Capítulo 9.



                Ágata se despertó con  una música de fondo conocida. Aleluya sonaba por toda la casa, haciéndola olvidar por un momento donde se encontraba. Se paró un poco a escuchar y reconoció la versión de Rufus Wainwright. Abrió los ojos y se topó con la realidad. La puerta de su dormitorio estaba abierta, así que se levantó y descalza y en pijama salió a la puerta. Allí se encontró con sus compañeros, más uno que no conocía.

                Se acercó a ellos y se unió a las presentaciones. Más valía ser amiga de los que estaban como ella.

                — Buenos días. Soy Ágata.


                Los demás se presentaron. Ahora que los miraba por primera vez sin la tensión de la noche, algo en ellos le resultaba familiar.

                — ¿Nos conocemos?

                — Yo también tengo esa sensación. Como si os conociera de antes, pero no consigo ubicaros. Podemos hablar un poco de nosotros para saber…

                — El desayuno está listo en el comedor. Bajen a la primera planta.

                Una voz había sustituido a la música y había interrumpido a Hugo. Todos se miraron y como si la voz les leyera el pensamiento contestó a sus preguntas.

                — Pueden cambiarse primero.

                Los cuatro decidieron ducharse, y en menos de media hora ya estaban abajo. En el comedor había una mesa cuadrada con cuatro cubiertos, pequeña y acogedora. En un lado de la pared una mesa más alargada contenía toda clase de comida, frutas, leche, café, tés, pan de distintas clases, bollería,…

                Cada uno cogió lo que le apetecía en silencio, y se fueron sentando alrededor de aquella mesa. Ninguno hablaba, parecía que el hambre los hubiera absorbido por completo. El primero que acabó de comer fue Pedro.

                — Bueno empezaré yo a presentarme. Me llamo Pedro, estoy casado y tengo cuatro hijos. La mayor tiene siete años y el pequeño solo dos, en medio están los mellizos de cinco años. Ahora no estoy trabajando, me dedico a ser amo de casa y a cuidar de mis niños. Así que como no nos conozcamos de algún cumpleaños infantil o de algún parque, no sé de qué puede ser.

                — ¿Dónde trabajabas antes?

                — Hugo, ¿no? Pues soy funcionario, trabajaba en Hacienda.

                — Creo que de eso no va a ser. Tengo asesores que van a Hacienda por mí. Me llamo Hugo, heredé la empresa de mi padre cuando mi padre falleció, desde entonces mi vida solo es trabajo. Fui a la Universidad, pero de mi infancia conozco poco. Sé que soy adoptado, pero no recuerdo mucho antes de eso.

                — Yo también soy adoptada. Me llamo Ágata, como ya os he dicho. Tengo una librería que he montado yo sola con mucho esfuerzo. No estoy casada y ahora no tengo pareja. Me paso el día trabajando, no tengo tiempo para mucho más. Así que a lo mejor nos hemos visto en la librería, se llama Palabréame.

                Se quedaron pensando un momento.

                — Yo si he estado allí, para comprarle libros a mis peques, mi mayor sobre todo es una lectora compulsiva.

                — Faltas tú. — Hugo se dirigió a Lucas.

                — Buenas, me llamo Lucas. Deciros que ayer llegué más tarde porque no pensaba venir. Soy policía, vivo solo y tampoco tengo pareja ni hijos. Yo… también soy adoptado. No tenéis que seguir buscando, nos conocemos de esos años antes de ser dados en adopción.

                La sorpresa se dibujó en la cara de todos los asistentes.

                — ¿Y tú cómo lo sabes?

                — Hugo, parece que yo recuerdo algo más que vosotros.


10 comentarios:

  1. Ay, qué interesante. Todos adoptados. Aquí sigo expectante.
    Un beso.

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    1. Jijijiji pues me alegro, espero retenerte más tiempo.
      Un besillo.

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  2. Ese denominador común nos llevará por el buen camino, digo yo.
    Vas dosificando muy bien las información, finalizando cada capítulo con una nueva incognita. Que siga la intriga.
    Un abrazo.

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    1. Si es lo que me gusta, dosificarlo para daros poquito a poco las cosas.
      Un besillo.

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  3. Vamos con la intriga y hoy descubrimos que son todos adoptados. Estaremos a la expectativa para el próximo capítulo. Un abrazo

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    1. Poco a poco se va descubriendo algo nuev. Estoy un poco como vosotros, a la espera.
      Un besillo.

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  4. Una idea genial, el hecho de que todos sean adoptados, de que eso sea lo que tienen en común, de que se conocieran todos en aquellas circunstancias, es brillante, abre un frente de posibilidades enorme. Por una parte los une en un lugar y una situación anterior a la actual, y por otra nos crea cuestiones inquietantes. ¿Por qué los han reunido de nuevo? ¿Por qué la molestia de crear espacios iguales a sus dormitorios, a sus gustos, con réplicas de los peluches de sus hijos? (Eso si son réplicas)...
    Creas muchas preguntas, un gran misterio. Estoy disfrutando mucho con este juego, María. Me encanta.
    ¡Abrazo, Compañera! ;)

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    1. Pues me encanta de que disfrutes. Ya veo que mis relatos de entrgas de intriga te enganchan, jejeje.
      Un besillo.

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  5. Estoy con Edgar. De momento, hay más preguntas que respuestas y, cuando se despeja una, aparecen otras. La verdad es que, no dejo de pensar en que dijiste que pensabas en cada capítulo antes de ponerte con él. Es como si tú fueses descubriendo la trama al tiempo que nosotros. Fascinante. Un tremendo ejercicio de imaginación, porque puede llevarte por caminos que desconoces, y cómo te enfrentas a ellos es algo digno de leer. Un gusto, por supuesto. Espero con interés la continuación. Besos

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    1. Pues si, lo imagino en el mismo momento que escribo. Cada sábado me embarco en esta aventura. Pero con el blog funciono así. Todo lo que escribo lo publico en el mismo día. Con sus fallos y sus defectos del momento, pero en el mismo momento.
      Espero tenerte intrigado hasta el último día.
      Un besillo.

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