26/11/16

La cita. Capítulo 10.

      — ¿Qué recuerdas más que nosotros? No lo entiendo, ¿qué haces tú aquí? ¿Por qué no venías con nosotros anoche?

      Ágata se levantó tan bruscamente, que la silla cayó al suelo dándole más dramatismo al momento.

       — Deberías calmarte, no creo que Lucas sepa tanto como dice, sino no estaría aquí, ¿no es verdad?



      — Si os sentáis podré contaros el porqué de mi estancia aquí, Pedro. No hace falta ponerse suspicaces.

      — Creo que ha sido un error venir aquí.

     Ágata levantó su silla, y salió de la habitación, mientras los presentes se la quedaban mirando sin decir nada. Llegó a su cuarto donde la cama ya estaba hecha. Buscando su maleta, la encontró dentro del armario. Toda clase de ropa estaba colgando de las perchas, un par de vestidos arreglados, camisas, vaqueros, camisetas,… Había más ropa que en su casa, y todo de su talla.

      — Siento que te sintieras mal abajo. Sé lo que se siente cuando no se recuerda nada y hay algo que te falta, sin saber muy bien lo que es.

     Ágata se giró hacia la puerta y allí se encontró a Hugo.

     — No sé qué hago aquí.

    — Si lo sabes. Necesitas descubrir eso que te levanta a media noche entre sudores. Necesitas respuestas a preguntas que ni siquiera sabes que existen. Todos estamos aquí por eso. Y si Lucas tiene respuestas que nosotros no tenemos, lo mejor será que le escuchemos.

     Ágata le sonrió mientras cerraba la puerta del armario.

     — ¿Sabes que tengo el armario lleno de ropa? Supongo que todos la tendremos.

     — Parece que vamos a pasar una temporada aquí juntos. ¿Qué es eso?

     Ágata se volvió a la cómoda y se acercó a lo que parecía una caja de madera. Hugo también se arrimó. A simple vista no tenía ninguna cerradura, Ágata la cogió en sus manos y le dio vueltas.

     — Parece un cubo de madera simple y llano.

     — Que cosa más rara.

    — Mira a ver si tienes uno en tu cuarto.

    Hugo salió del cuarto mientras dejaba a Ágata mirando cada esquina de aquel cubo de madera. Desde su cuarto le gritó:

    — ¡Aquí tengo otra cosa! ¡Ven tráete el cubo!

    Ágata se tropezó en el pasillo con los demás que subían del desayuno.

   — ¿Qué llevas ahí?

   — No lo sé Pedro, mira en tu habitación a ver si tienes otro.

   En la habitación de Hugo todos miraban aquellas cuatro figuras, un cubo, un rombo, una pirámide y una esfera. Una sensación familiar les invadió.

   — Creo que hay algo ahí, como un orificio pequeñito.

     Todos miraron donde señalaba Pedro.
Capítulo anterior


                                       


10 comentarios:

  1. Sabes mantener el suspense. Esos elementos geométricos seguramente nos darán la pista de algo que, seguramente también, nos llevará a otro enigma. ¿Me equivoco? Esperemos que, paso a paso, vayamos viendo la luz.
    !Viva la intriga!
    Un abrazo y feliz e inspirador fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues la verdad es que ni idea. Jajaja Se me ha ocurrido así esta mañana, en que líos me meto. Veremos a ver donde nos lleva.
      Me encanta que os tenga intrigados, yo también lo estoy, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Jajaja Maria acabo de descubrir que esta historia la estás escribiendo sobre la marcha , que valiente. Esperamos a ver que nos depara esta intrigante historia. Un
    abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. La verdad es que todo lo escribo así, no sé si es valentía o insensatez, pero así es como lo hago, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. María, acabo de darme cuenta de que aunque leí esta entrada y la iba a compartir, ni he compartido, ni he comentado. Algo debió de venir a distraerme.
    Yo creo que si alguna vez escribo algo largo lo haré también sobre la marcha. No me veo planeando con anticipación. Te está saliendo muy bien. A ver qué haces con las figuras de madera.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te preocupes, el tiempo se nos escapa a veces de las manos.
      Pues si a ver que hago con esas figurillas.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. María, eres genial. Eres una auténtica cuenta-cuentos De esas/esos que improvisan mientras van relatando a los niños historias sin fin. ¿Tú les cuentas o contabas cuentos a tus hijas al acostarse?, inventando una historia que cada noche tenía su continuación sin saber ni por asomo por dónde iría la trama a la noche siguiente.¿?
    Tienes una imaginación portentosa, pero además el talento para hilar, para poner tus piedrecitas del camino por delante de ti, para no quedarte sin sendero por donde caminar. ¡Pues nada! Te seguimos pues. Pero ojito, que vamos detrás de ti, no nos dejes solos ante el precipicio en el capítulo 656. Bueno, bromas aparte, ¡Tú, sí que vales!
    Besos grandes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jijiji me has puesto colorada, ¡qué bien sienta recibir estas palabras! La verdad es que se me da mejor inventar en el papel que con la palabra hablada. No sé porque me cuesta más, así que a mis hijas les leo.
      No te preocupes que esto no se eternizará. Tendrá menos capítulos de 656, o eso creo, jijiji.
      Un besazo.

      Eliminar
  5. ¡Hola, María!
    De nuevo en el interior de tus letras más misteriosas.
    Los objetos son claves en las tramas literarias y tú has introducido en "La Cita" unos elementos geométricos que elevan de nuevo la intriga, así uno queda totalmente atrapado, en busca de respuestas que esclarezcan las preguntas que generas.
    Un resistente hilo narrativo, una gozada de lectura.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Veremos a ver que hacemos con esos objetos. ¿Serán clave para resolver algún acertijo o simplemente para hacerlos recordar?
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.