15/10/16

La cita. Capítulo 5.



                — Aquí le traigo el expediente que me solicitó.

                — Gracias Andrea. Déjalo sobre la mesa.

                Miraba por el gran ventanal de su oficina con un café en la mano y miles de pensamientos en la cabeza. Había llegado hasta ahí con su propio trabajo, a pesar de haber heredado una fortuna y de ser una de las personas más ricas del país, jamás saldría en la revista Forbes.

                Pensaba en aquel recorrido, largo y lleno de baches que la habían traído precisamente a aquel momento. Ese que había ansiado desde que se enteró que heredaría una cifra impronunciable para cualquiera.


                Miró su mesa, varias carpetas la tapaban por completo. Miró las fotografías que había sobre ellas y los reconoció a todos. Se sabía sus vidas desde el principio hasta el final, y el principio no era su nacimiento. También conocía sus antepasados, de donde procedía su familia y como habían llegado donde estaban.

                Volvió a mirar por la ventana, desde la última planta de su edificio. No era el más alto, pero tenía unas vistas envidiables. Desde aquellos ventanales veía todas las mañanas la salida del sol. Una de las ventajas de vivir en una ciudad sin mucha contaminación.

                Dejó la taza vacía en la mesita que tenía cerca del sofá y se volvió a sentar en la mesa. Abrió la última carpeta que le había traído Andrea. Había algo dentro de aquel expediente que se le pasaba por alto. No terminaba de tenerlo claro. Lo volvió a leer desde el principio, desde aquellos bisabuelos que trabajaban la tierra para poder comer.

                Estaba tan concentrada en su tarea que no se dio cuenta de que Andrea estaba de nuevo frente a ella.

                Esta carraspeó varias veces para que su jefa la oyera. Sabía que cuando estaba así de concentrada no había manera de que la escuchara.

                — Manuel ha vuelto.

                — Aja.

                — Señora Arias, Manuel ha vuelto.

                — Te he dicho mil veces que no me llames señora Arias. Me hace sentir una vieja.

                A pesar de haberle contestado, sus ojos no se levantaban de aquella carpeta.

                — ¿Ha habido algún problema con la entrega?

                — Ninguno.

                — Muy bien, págale y que se tome el día libre.

                Andrea salió de la oficina de la misma manera que había entrado. Miró a su jefa desde la puerta. Seguía sin levantar la vista de su mesa. Sonrió para sí. Sabía que no pararía hasta que encontrara lo que le perturbaba.

                Después de quince años con ella, conocía su forma de ser y su modo de actuar. Pero su vida era un auténtico misterio. Cuando empezó a trabajar para ella, intentó investigar un poco sobre la persona para la que trabajaba, se pasó semanas buscando por todas partes y no encontró nada. Parecía que acababa de nacer. Un día se acercó a su mesa.

                — Sé que tu curiosidad no ha sido satisfecha. Solo espero que lo dejes. Si trabajas para mí tendrás que hacerlo confiando plenamente, sin necesidad de saber más de lo que yo te cuento. Si esto es así algún día te contaré mi historia. Aunque creo que te decepcionará.

                Dicho esto volvió a meterse en su despacho y no salió más. Tres días después la llamó a su despacho, pero no se volvió a mencionar el tema. Quince años después aún no sabía nada de ella.


8 comentarios:

  1. Bueno esta historia todavía no nos ha desvelado nada sobre el secreto de las citas. Pero algo puedo ir intuyendo.Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Poquito a poco vamos encontrando más intrigas y otras son resueltas.
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Intuyo que la misteriosa señora Arias (sé que no le gusta que la llamen así, pero desconozco su nombre de pila), es quien invita a Hugo, Ágata y Pedro a "La Cita".
    Ésta desaparece durante quince años tras el regreso de Manuel... Todo son intrigas en este relato, me tiene atrapado, pues necesito respuestas...
    ¡Vamoooos! jajaja... Todo a su tiempo.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno Manuel vuelve de hacer una entrega muy especial. Y ella lleva 15 años trbajando en algo que no se sabe que es.
      Lo iremos descubriendo poco a poco.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. Yo estoy de acuerdo con Edgar. Andrea es la promotora de todo este lío. La intriga es el por qué y para qué. Seguimos esperando.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Andrea trabaja para la Señora Arias, que es la que lleva todo este tiempo en busca de algo, trabajando en algo...
      Pronto sabremos más.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Vaya... cuanta intriga con esa señora, seguro que prima mía, el tal Manuel y los quince años misteriosos... Esto se complica, pero no hay duda que promete respuestas, aunque de momento todo sean preguntas. Esperaremos... con el alma en vilo. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pronto habrá respuestas a vuestras preguntas. Espero que cumpla todas las espectativas y no os deje chafados, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.