4/10/16

El reloj de pared



                Suena el reloj de pared, son las once, campanada tras campanada cuento con él. Tumbada en la cama, miro el techo, miro la puerta, espero. Nada ocurre. Bajo la puerta puedo ver ese hilo de luz que viene de fuera. Pero nada más. Miro al techo, un coche acaba de pasar y ha iluminado la habitación.



                Oigo un ruido y vuelvo a mirar a la puerta, el mismo hilo de luz, nada más. Se me cierran los ojos, intento vencer al sueño. Una campanada me da la señal de que al final ha ganado el cansancio. Es la una, ya no hay luz bajo la puerta, sin embargo el pomo gira, y yo, espero a mi verdugo con el corazón taladrándome el oído.


22 comentarios:

  1. Claustrofóbica espera en este genial micro. Juegas muy bien las cartas de intriga, desasosiego, y revelación. Pude sentir las campanadas del reloj y el bombeo del corazón.
    ¡Abrazo, María! ;)

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    1. Genial, me alegro llegar tanto a vosotros con la intriga.
      Un besillo Hermano de Letras.

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  2. Hola Maria.
    Un placer volver a leerte.
    Un beso

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    1. Hola desconocido.
      Un placer volver a tenerte por aquí.
      Un beso.

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  3. Por favor, María, ¡¡qué miedo!! Recuerda la leyenda de Bécker de "El monte de las ánimas" "Las doce sonaron en el reloj del Postigo...
    Muy bueno, por breve y por bueno.
    Un beso.

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    1. Pues aunque me leí las Leyendas hace un montón de años (cuando el romanticismo me corría por las venas como adolescente), no me acordaba de ellas. A pesar de que esa siempre fue mi favorita.
      Tendré que volver a releer.
      Un besillo.

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  4. Nada causa mayor terror que lo que nos pueda sorprender en la cama, cuando más vulnerables somos. Un miedo atávico. Buen micro!!!

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    1. Si cuando estás en la cama, los miedos te llegan sin avisar, yo me tapo con la sábana, a lo mejor mi monstruo decide irse.
      Un besillo.

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  5. Un texto críptico como pocos. Un texto que lleva a la interpretación de cada lector. Un texto que, en mi caso personal, lo sentí como si fuese una niña a la espera, terrible, de su abusador.

    Más saludos, María!

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    1. Me encanta dejar a la imaginación del lector el final de los relatos.
      UN besillo.

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  6. Una larga y angustiosa espera. Lo peor: la resignación por lo inevitable.
    Estupendo micro!
    Un abrazo.

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    1. Si, creo que la resignación es lo que nos mata. A algunos lentamente y a otros un poco más rápido.
      Un besillo.

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  7. Tremenda tensión en poquitas líneas. Chulísimo. ;)
    Besitos. =)

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    1. Muchas gracias guapa. Me alegro haberte puesto en tensión.
      Un besillo.

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  8. Un texto de mucha claustofóbia, pensando quien entrará el corazón late más fuerte al son de las campanadas

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    1. Eso es lo qu pretendía que la tensión se instalara en vuestros corazones.
      Un besillo.

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  9. Un pedacito de vida, transcurrido en una noche, como a veces sucede, en un estilo impresinante.

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    1. Muchas gracias por tu valoración. Encantada de que te guste.
      Un besillo.

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  10. Muy bueno María, sientes la angustia del personaje. Y el relato te atrapa hasta el final. Un abrazo, compañera de letras! ; )

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    1. Pues me alegro de que así sea. La intriga en pocas palabras.
      Un besillo.

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  11. Muy bueno. El reloj de pared, la noche, la cama... ingredientes perfectos para un estupendo micro inquietante. Y ese final, con el corazón taladrando el oído, sustituyendo las campanadas del reloj por los latidos en aumento.
    Enhorabuena. Besos

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    1. Muchas gracias por pasarte. Al final el corazón ha sustituido completamente al reloj. Hay sonidos que envuelven al resto.
      Un besillo.

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