15/9/16

Mi editor



                Soy escritor. Soy un escritor en toda regla. Todas las noches las paso escribiendo, y ya tengo dos novelas publicadas, y tres manuscritos en el cajón. No paro de escribir, me encanta. Los dedos vuelan en el teclado de mi ordenador.  Cuando no estoy en casa, escribo en el móvil, voy tan rápido que algunas veces veo como la gente se me queda mirando en el autobús. Se creerán que mando millones de mensajes a todos mis amigos. Nada más lejos de la realidad. No tengo amigos.


                Y no es que no los tuviera antes. Sí, he tenido alguno, pero solo molestan, quieren quedar para tomar cafés, para ir al cine o para cualquier tontería que se les ocurra. Yo no tengo tiempo para ese tipo de cosas.

                A pesar de acostarme tarde, me levanto temprano, tengo que hacerlo para actualizar mi blog. En él escribo relatos pequeños, casi siempre microrrelatos que se me ocurren de camino a ver a mi madre que me insiste en hacerme la comida todos los días y yo la dejo.

                Ella siempre me está diciendo que me busque ya una mujer, que necesito amor en mi vida, que no se puede ser tan raro, ni estar tan solo. Yo le digo que no estoy solo, que tengo a mis personajes y que ellos son mis amigos, mis amores, mis tristezas y mis alegrías, son como mis hijos, y mis parejas.

                Y no es que no haya tenido parejas, una vez tuve una, pero un día me di cuenta de que se había ido de casa. Al parecer llevaba ya varios días fuera cuando la llamé para decirle que se trajera el pan. Me colgó el teléfono con un suspiro. No la entendí. Tampoco me importó mucho.

                Solo me preocupan mis libros. El primero que publiqué fue un éxito de ventas. Aun se sigue vendiendo pasados cinco años. Llevo ya 22 ediciones o reimpresiones o como se llame. Mi editor siempre me lo explica, pero desconecto cuando me habla de esas cosas. No me interesan, lo único que yo quiero hacer es escribir. Y con ese libro me hizo perder mucho tiempo en presentaciones, y en entrevistas que no llegaban a ninguna parte, porque en mitad de todas ellas me ponía a escribir y me daban por perdido.

                El segundo libro no ha sido tan vendido, a pesar de ser mucho mejor que el primero. Son mis hijos, pero soy coherente con lo que escribo. Soy muy crítico con mis cosas. En este segundo libro mi editor me dejó un poco más en paz, y yo se lo agradecí.

                Ahora lo llamo y no me coge las llamadas. Le mandé el tercer manuscrito y ya ha pasado una semana desde que lo envié. No me ha contestado para decirme cuando se va a publicar, ni mandarme esas malditas correcciones en rojo que estropean mis letras.

                Esta mañana lo he llamado dos veces, me he instalado el WhatsApp por él, y le he enviado un montón de caras enfadadas naranjas. Le he mandado el correo electrónico del día. Y aun así sigue sin contestarme. No lo entiendo.

                Hace un rato me metí en Google a buscarlo. Resulta que tiene 
Facebook, Instagram, Twitter y todas esas gilipolleces modernas que solo te distraen. Para eso si tiene tiempo, para eso sí, pero para contestarme un solo mensaje le duele la mano.

                Se cree que es el rey del mambo, vive a mi costa, al dinero de mis 
libros, que ya se lleva bastante porcentaje. Y yo aquí haciéndole todo el trabajo para que él se pasee por las redes sociales.

                Un mes después…

                Encontré la dirección de mi editor. Ya no escribo. Me dedico exclusivamente a seguirlo. Ya me conozco su rutina diaria. Es un vividor, vive gracias a mis libros, pero este chollo se le va a acabar. Todas las mañanas sale de su casa para irse a la oficina. Yo, que tengo alquilado un piso justo enfrente de la ventana de su oficina lo vigilo desde mi ventana. Veo como abre mis correos y los tira a la papelera de reciclaje. Lo veo leer libros de otros y como les hace publicidad en las redes sociales. Menos mal que a los míos no les hace falta esa publicidad barata.

                Dos meses después…

                Hoy es el día. Salgo de su casa como si fuera la mía propia. Mi editor descansa en su cama con una bolsa de plástico rodeándole la cabeza. Ya no va a vivir a costa de mi trabajo, es más, ya no va a vivir. La idea me hace gracia y suelto una risita por lo bajo, no vaya a ser que me oiga algún vecino.

                Lo único malo es que me he quedado sin editor, tendré que buscarme otro, esta vez uno que me conteste a mis llamadas.
                

24 comentarios:

  1. Buenisimo Maria, lleno de suspenso hasta el final, con un desenlace rápido y efectivo que me ha hecho esbozar una maquiavélica risita. A cuantos se les pasará esa misma idea por la cabeza digo yo. Parece que estamos cambiando de género literario, yo cada vez más rosa y tu oscureciéndote al rojo sangre. Genial esta faceta tuya. 😘😘😘

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    1. Espero que rosa pero con algo de telarañas, jejeje, o alguna calavera o algo. O sangre rosa chicle, cuanto menos. Ay, tengo que ponerme mucho al díaaaaa... ; )

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    2. Uy uy uy, a ver que pasa aquí, la una se va al rosa, y la otra a lo oscuro, nuestras facetas se intercambian. Ns veo en una peli de esas ochenteras en las que se cambian el alma. Jajajaja.
      Un besazo y sigue escribiendo rosa Mendiel, se te da de escándalo.

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    3. Ramón creo que Mendiel no puede esconder su verdadera naturaleza.
      Un besillo.

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  2. Escalofriante... Me ha encantado
    Bss

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  3. Alucinante, María. Yo sí lo creo fervientemente, el género de thriller con notas de terror se te da de miedo, es cuando más disfruto de tus creaciones literarias.
    Un crescendo de suspense y un final de lujo. Una narración fluida y sin tropiezos.
    Evidentemente, me ha encantado. Dame más de esto, soy adicto a tus letras más misteriosas y oscuras.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras!

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    1. Me alegro mucho. Se ve que estoy encontrando mi lugar en las letras.
      Un besillo.

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  4. Su obsesión lo llevó a editar a su editor: no es mala opción para un escritor ;)! Me llama mucho la atención cuando se describe a un escritor como a una persona a quien el escribir le viene a chorros, como si tratase de una compulsión. A mí me cuesta concebir la idea del escritor de esa manera, un ser que no depende de la inspiración, del descanso, de un entorno armonioso, de una cierta rutina ordenada en su vida, pero me subyuga el tema. Un buen relato, María!

    Besos!

    Fer

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    1. No creo que sea un escritor corriente. Creo que la inspiración ya viene de serie en este escritor. Te puedo asegurar que en mi caso no es así. Si los escritores fueramos así, no habría librerías que lo soportaran, jejeje.
      Un besillo.

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  5. Buenísimo. Deberías dedicarte más al thriller. Se te da de miedo y creo que lo cultivas poco, al menos por lo que yo te he leído. Todo lo leído en los comentarios precedentes viene al pelo a este relato del que poco más puedo decir.
    Un beso.

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    1. Pues si te ha gustado, leete "La niebla". Está en el apartado por entregas. Es un poco más largo, pero también va en este sentido.
      Un besillo.

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  6. María, simplemente genial. Que carajo, G-E-N-I-A-L. Me encanta esa faceta tuya que vas sacando a la luz poco a poco, ya lo sabes. El final está muy bien medido y el protagonista me hace mucha gracia, y pese a ser claramente un psicópata creo que más de uno y más de dos –entre los que me incluyo– se pueden sentir algo identificados con él en algunos aspectos, jeje ; )

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    1. Me estáis sacando los colores entre todos. Ya veo que esta es la faceta que más os gusta de mí. Ummmm intentaré sacar mi lado más oscuro de vez en cuando.
      Un besillo.

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  7. Ostras! No me esperaba el final!
    Bueno no, es buenísimo... mortal! (nunca mejor dicho jajaja)
    Felicidades, María!

    Beso grande!!!

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    1. Me encanta que te haya gustado tanto. Jijiji totalmente mortal.
      Un besazo.

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  8. ¿Dónde está la línea divisoria entre realidad y fantasía? Me planteo si tu protagonista ha llegado realmente a escribir un libro o todo está en su cabeza. Sea como sea, algo anda mal en su me mente. No sé qué novelas puede escribir un psicópata. Quizá era un genio incomprendido.
    me ha encantado la historia, me ha tenido en vilo hasta el -trágico- final.
    Un abrazo.

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    1. Pues mirándolo desde ese punto de vista no lo había pensado, pero es posible que el protagonista no haya vendid ni un solo libo, y todo esté en su cabeza...
      Un besillo.

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  9. Este tipo tiene diarrea literal, un obsesivo compulsivo en toda regla y encima con una esquizofrenia galopante. Su mayor problema no va a ser el no tener un editor para su obra. Pues la obra de este individuo es mortal de necesidad y para esa, no hay editor que la resista.
    Un beso

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    1. Jajaja totalmente de acuerdo contigo. El hombre muy cuerdo no está que digamos, por mucho escritor que sea.
      Un besillo.

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  10. Un relato que realzas con tu prosa y dejas que pueda ser creíble. Un abrazo

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  11. Has descrito muy bien, sin estridencias, como el tipo iba aumentando su inquina, real o imaginada y así, como si nada ibas introduciendo ese resentimiento que acaba mal para el editor. Ufff qué miedo daba ese escritor.
    Te ha quedado un excelente relato intrigante con un tipo desquiciado.
    Saludos

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    1. Nunca sabemos lo que puede esconder detrás un escritor. Muchas gracias por tus palabras, me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo.

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