8/9/16

La desmitificación de la luna



                 Y la luna brillaba en lo más alto del cielo…

                — ¡Eh tú!

                El escritor se sobresaltó, creía haber oído que lo llamaban, pero estaba solo en casa. Siguió escribiendo, esas altas horas de la noche le jugaban malas pasadas.

                — Si, es a ti, tú que te crees dueño de las palabras.

                El escritor se asomó a la ventana y miró hacia abajo, la calle estaba oscura, vacía, ni un alma.


                — Estoy aquí arriba so memo.

                El escritor miró hacia arriba esperando a algún vecino que le estuviera gastando una broma. Pero no había nadie asomado en ninguna ventana.

                — Más arriba, en lo más alto del cielo. — Esto último lo dijo con sorna.

                El escritor miró más arriba, y lo único que vio fue la luna, su fuente de inspiración de aquella noche. Siendo imposible que fuera ella quien le hablara, volvió a meter la cabeza en casa.

                — ¡Ah muy bonito! Hablas de mí pero no quieres hablar conmigo.

                El escritor se rindió ante las palabras de la supuesta luna y volvió a sacar la cabeza por la ventana.

                — Tú no puedes hablar.

                — ¿No puedo hablar? Pues vaya, parece que lo estoy haciendo. ¿Y me lo dices tú, que hablas de mí como si me conocieras?

                — Yo solo escribo lo que veo. Eres preciosa.

                — No escribes lo que ves, ¡mientes sobre mí! Solo quieres vender libros con mentiras.

                — Yo no miento, un escritor jamás miente.

                — Estoy harta que escritoruchos del tres al cuarto se creen con el derecho de inventarse cosas sobre mí y ganan dinero a mi costa. Poesía barata la llamaría yo.

                — Eres una desagradecida, tienes versos sobre ti preciosos, palabras que te ensalzan hasta lo más alto del cielo.

                — Ya estoy en lo más alto del cielo, según tú. La verdad es que no sé qué quieres decir con esto. Vivo en el Universo, pegada a la Tierra por una fuerza invisible, que me hace tener que tragarme todas las sandeces que se hablan sobre mí.

                — Es una forma de hablar, desde aquí se te ve en lo más alto del cielo.

                — Bueno y ¿qué es eso de que brillo? ¡Qué manía con que brillo! Yo no brillo, nunca lo he hecho ni nunca lo haré. Parece que los escritores no estudiáis. Eso se da en el colegio.

                — Sé que no brillas con luz propia, pero aun así brillas. ¿Por qué te quejas? Lo único que hacemos es ensalzar tus cualidades.

                — Esas no son mis cualidades. Yo soy otra, habláis de una luna blanca, redonda, que tiene brillo propio y que está en lo alto del cielo, algunos me dais poderes mágicos, que no poseo, y otros creéis que soy una especie de hechicera que embrujo los corazones. Esa no soy yo. Habláis de otra.

                — Todo lo que se dice de ti es bonito, siempre es para dejarte en buen lugar.

                — ¿Bonito? Todo os lo inventáis, ni siquiera habláis de mí, de mis cráteres, de mis mares, de mis montañas, de que soy la causante de las mareas… Todo eso os lo dejáis olvidado para crearos esa imagen estúpida de una luna soñadora.

                — No sé qué decirte, pensaba que sería de tu agrado, bueno en realidad no pensaba eso, porque no sabía que pudieras hablar.

                — Y no hablo estúpido escritor.

                Un gato saltó de un contenedor provocando un gran estruendo, el escritor lo observó, y cuando volvió a mirar hacia arriba, la luna parecía distinta. Ya no hablaba. Se sentó en su escritorio y deshizo lo que había escrito.

                Y el sol brillaba en lo más alto del cielo…


14 comentarios:

  1. Son muchos los escritores que buscan una fuente de inspiración en cosas inalcanzables, incluso desconocidas. Pero ninguno, que yo sepa, ha tenido una experiencia "paranormal" como la que describes. Hablara la luna o el gato, al pobre se le quitaron las ganas de mentarla de nuevo.

    Muy original, sin duda alguna. Ahora miraré a la luna con otros ojos. Y a los gatos también.
    Besos.

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    1. Me alegro de que te haya parecido original. La verdad es que a veces hablamos mucho de la luna, nos inspira, nos deleita con su "luz", sin darnos cuenta de que solo es un satélite.
      Un besillo.

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  2. Vaya cabreo que tiene la luna! Jajaja
    Ay, si muchas de las cosas sobre las que se escriben hablasen... ufff... la que se puede liar... ;)

    Buenísimo, María. Y muy original, me gustó mucho.

    Un besote!!!

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    1. Muchas gracias. La verdad es que la luna se ha enfadado un poco.
      Espero que le dure poco.
      Un besillo.

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  3. muy original, la luna brilla y en ella nos inspiramos, pero lo que sabemos de la luna es para poder escribir y escribir mucho, pero nunca se me habría escribir que la luna hablara. Un buen relato Maria

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  4. ¿Una luna reivindicativa que reclama su derecho a controlar lo que se dice de ella o un escritor alucinado? Creo que no llegaremos a saberlo, pero hemos pasado un buen rato leyéndote, María :)

    Besillos nocturnos.

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    1. Si la luna ha salido ha salido un poco protestona, aunque como bien dices, a lo mejor al escritor le juega una mala pasada la noche.
      Un besillo.

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  5. Muy bueno, María. Original y divertido microrrelato. Un gag lunático que he percibido como representación teatral de humor satírico, refinado y de buen gusto.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Muchas gracias Hermano de Letras. La luna es un poco picajosa, o eso parece.
      Un besillo.

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  6. Original y flechador micro Maria, un fuerte abrazo

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    1. Muchas gracias.
      La luna, un recurso fácil sobre el que escribir.
      Un besillo.

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  7. Me has hecho darme cuenta de una cosa muy curiosa: no sé qué es más poético si lo que dicen los poetas de la luna o lo que dicen los libros de texto, porque ¿hay algo más poético que reflejar la luz que otro te presta? ¿algo más hermoso que ser capaz de provocar las mareas?¿ser un factor muy importante en el hecho de que haya vida en la Tierra? A veces la ciencia y la poesía van de la mano.
    Un beso.

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    1. Completamente de acuerdo contigo. Preciosas palabras de la luna.
      Es genial que dos cosas tan distintas puedan unirse y quedar tan bien.
      Un besillo.

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