17/8/16

Mi decálogo de mala madre

     Cuando tuve a mi primera hija, dese el primer momento me puse el certificado de "Mala madre". Nadie me lo dijo en ningún momento, pero cuando alguna persona cuestionaba algo de lo que yo hacía o me preguntaba por qué hacía esto o aquello, yo solía contestar "es que soy una mala madre". 

    Puede ser que parte de la influencia de yo decir esto, era que cuando estaba en plena adolescencia, de esas con más de un pavo correteando por mi cabeza, me peleaba con mi madre. Y alguna vez que otra le decía: ´"¡Qué mala eres!" a lo que ella siempre me respondía: "¡Pues peor que me voy a volver!".


    A lo largo de este tiempo, como mala madre confesa me encontré con un movimiento de malas madres que no había descubierto, y empecé a seguirlas. Muchas de sus ideas eran las mías, y me sentí representada desde el primer momento. Si alguien aún no las conoce, puede echarles un vistazo en su Club de malas madres o en su página de Facebook.

    Así que se me ha ocurrido hacer mi propio decálogo que me hace ser una mala madre con todas sus consecuencias. Diez cosas que me ayudan a conservar mi título a mucha honra, y como no, con un poquito de cargo de conciencia, que va intrínseco a toda mala madre.

          1* Me escondo para comer. Sí es triste, pero cuando me como un trozo de queso a media mañana, un melocotón o cualquier otra cosa que me apetezca, aprovecho que ellas están entretenidas para meterme en la cocina a hurtadillas y comerme alguna delicia que me quite el gusanillo, sin tener a mis peques al lado diciéndome "Yo quieeeeeroooo". Si me buscan por la casa y me llaman, me quedo callada, hasta que me encuentran, y entonces pongo la mejor de mis sonrisas, con la boca llena de trocitos a medio masticar y asintiendo con la cabeza a lo que sea que me están pidiendo. 



         2* Mis dos embarazos han sido horrorosos los cinco primeros meses. Las náuseas no me abandonaban a ninguna hora del día, desde que me levantaba hasta que me acostaba, a veces llegaba a la desesperación. Y terminé llamando a mis peques "Luci" diminutivo del demonio más conocido del infierno. Mi madre siempre me regañaba, pero yo encontraba un poco de alivio llamándolas así. Sí, lo sé soy una mala madre.

          3* Cuando mis hijas cogen carrerilla hablando, o se pelean sin parar con los consecuentes gritos y llantos por los golpes, *inciso: cuando me vuelvan a decir que los niños son más brutos que las niñas, les presentaré a mis hijas*. Yo suelo soñar despierta, sueño con una casa vacía y en silencio, sueño con estar sola un fin de semana en casa, andando descalza, comiendo ensaladas fresquitas e hinchándome a ver series o leyendo sin ser interrumpida cada cinco minutos por la crisis del momento.



          4* Mis hijas tienen una gran imaginación, mucha, supongo que como todos los niños de su edad. Y a raíz de eso me cuentan historias mega largas, donde el final no parece llegar nunca. Hablan y hablan sin parar, pasando de una historia a otra. Así que pongo el modo automático encendido y empiezo asentir, mientras en mi cabeza solo oigo lo que voy a hacer de comer mañana, o la próxima salida de casa. Su voz se convierte en la musiquilla de ascensor que sueña de fondo. Sí, lo sé, soy una mala madre.

          5* Una de las normas de mi casa que no cambian, sea invierno o verano, de día o de noche, es la hora de acostarse. Mis hijas están en la cama a las 21:30 como muy tarde. Y no es porque piense que necesitan sus horas de descanso, o que deben seguir una rutina que como madre tengo que darle. No, no y no, lo hago porque quiero estar tumbadita en el sofá, sin tener de fondo Clan, Disney Channel o la peli de dibujos de turno. Quiero ver mis series de policías, de sangre, de vampiros, de amores no aptos para todos los públicos, y lo quiero hacer sola con su padre, sin tener que compartirlo con nadie más. Sí, además de ser mala madre soy un poco egoísta.



          6* Al contrario que la hora de dormir, la hora de comer es otra historia. No tengo una regla constante para comer. Va en función de mi ánimo y mis ganas de guerrear ese día. Suelo hacer comidas que a las peques les gusten, para no pelearme con ellas. A veces se tienen que comer lo que les pongo en el plato si o si, y luego se lo pongo para cenar, sin dejar que merienden. Otras veces, las dejo que se dejen lo que quieran sin insistir mucho. Y pienso que ya tendrán tiempo de tener una comida equilibrada cuando crezcan. 

          7* Cuando las peques empezaban a subirse a los columpios ya casi solas, yo me sentaba en un banco cercano para vigilarlas. Si venía su padre también o cualquier otra madre, y veía que a mis hijas les costaba un poco más les decía: "las dejo que lo hagan solas para que aprendan y sean autónomas". Una gran mentira como una casa. Estaba tan agotada de la noche toledana que no quería levantarme por nada del mundo. Solo sí se caían y lloraban más de lo debido (cuando ya las madres del parque me miraban mal y alguna iba a acercarse a consolar a mi hija), entonces me levantaba, les limpiaba las rodillas, les daba el beso curativo y les decía: "no ha sido nada, sigue jugando".



          8* Mi tiempo frente al ordenador es un bien escaso. Sentarme a escribir sin que mis hijas me llamen cada cinco minutos es como una utopía. Así que hago lo que dije que nunca haría, como siempre el "Yo nunca..." se vuelve en mi contra. Les dejo la tablet para que se entretengan un rato y yo pueda escribir con inspiración y sin interrupciones. Y cuando hablo de la tablet, también pueden ser las tijeras y pegamentos varios, pegatinas y papeles de colores, con lo que luego me suelo encontrar, papeles pegados por los muebles y las paredes, manteles un poquito recortados, y pegamento por el sofá. Todo culpa mía como mala madre que soy.

          9* Ahora estamos en época de playa, verano, sol, arena... Nosotras vamos todas las tardes a la playa. Y cuando volvemos a casa, aprovechamos las duchas que hay en la playa para quitarnos la sal. Ellas solas se remojan y se quitan la arena que se les ha quedado pegada. Y esa es la gran excusa para no duchar a mis hijas en cuanto llegan a casa con su jabón y su champú, ni echarles la debida crema justo después. Así pueden pasar días, ellas no quieren y yo acabo agotada, con lo que me convierto en Escarlata O'Hara y me digo "mañana las ducharé".



          10* Es verano y claro, quiero dormir un poquito más, así que cuando mis hijas llegan sobre las 7 de la mañana (recordemos que se acuestan a las 21:30), y yo las noto a mi lado mirándome escrutadoramente. Yo me quedo muy quieta, sin mover ni un solo músculo, e intento no abrir ningún ojo, porque entonces estoy perdida. Esa es la señal de que mami ya está despierta y es la hora de levantarse.

       Y hasta aquí diez cosas que me hacen ser una mala madre. Podría contar muchas más pero shhh esas son un secreto.

     Y tú, ¿eres una mala madre? ¿Qué te hace serlo?

16 comentarios:

  1. Me hago miembro del Club de las Malas Madres!!! Mea culpa en esconderme para comer o meterme al baño mas tiempo que el necesario sólo para poder estar a solas un tiempo. También de decir "déjalo que lo haga solo", todo para no ayudar a alguno de mis hijos con algún deber por el cansancio del día y por dejarlos comer hasta que ellos quieran y no exigirles que coman más pues ya sustituirían esas verduras por alguna otra cosa. Soy mala madre!
    Pero, sólo para que vean que no todo está perdido, tendré que decir a favor de ésta mala madre, que mis hijos que ya son más que adolescentes son chicos buenos, nobles, sanos y cursan ambos estudios superiores. Ergo, chicas no lo hacemos tan mal! Hay esperanzas!! Muy lindo Maria, hermana de club!! 😘

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    1. ¡Hola hermana de club! Me alegro de no ser la única que haga estas cosas, jajajaja. Es bueno saber que no estoy sola en esta batalla de ser mala madre.
      Un besillo.

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  2. Yo sólo tengo una hija y ya es mayor de edad, pero leyéndote me he dado cuenta de que cumplo (o cumplía) a rajatabla prácticamente todo el decálogo. ¡Yo también soy una mala madre!
    Me uno a ese club.
    Al igual que comenta Mendiel, mi hija ahora es una chica universitaria, muy sensata y sumamente responsable. Después de todo, quizás, las malas madres no lo hacemos tan mal, María.
    Un besote.

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    1. ¡Qué bien! No estoy sola en esta lucha diaria. Jijiji.
      Me alegro de que vuestros hijos (los de Mendiel y la tuya) hayan salido tan bien.
      Un besillo.

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  3. Yo fui malísima madre. Tu decálogo completo y alguno más que encontraría si buscara. Afortunadamente y a pesar de todo, no lo debí hacer tan mal porque el chico salió cariñoso, educado y encantador.
    Un beso.

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    1. Genial, yo también tengo alguno más si me pongo a mirar, pero no quería abusar.
      Un besillo.

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  4. ¿Qué gran decálogo, pardiez! Lo que me has hecho reír, "mala madre". Bueno, yo soy padre, claro está, pero firmo cada uno de los puntos que has escrito y digo aquello de "eso es lo que todos pensamos pero que nadie nos atrevemos a decir, precisamente para que no nos taches de malos padres", ja, jaaaa
    Por cierto que, esa frase ya me la conozco, ja, ja (mi mujer también la practicaba)
    Buenísimo, repito
    Muchos besos

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    1. Bueno no te preocupes, para los padres también vale, se puede ser también "mal papá", jajajaja.
      Pues si hay cosas socialmente incorrectas.
      Un besillo.

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  5. Estoy de acuerdo con ese decálogo, o mas puntos todavia por que los usé todos por ser mala madre. Ahora mis hijos son mayores y son hombres de provecho responsables y espero que pronto sean padres y actúen de malos padres. Me hagan ser un poquito buena abuela, para darles los caprichitos que a mis hijos les negué de niños. Porque fui una mala madre. Un abrazo

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    1. Jajaja claro s que ser una mala madre se compensa después siendo una buena abuela.
      Un besillo.

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  6. Excelente decálogo, ya estoy tomando nota para cuando tenga hijos jejeje :P

    ¡Saludos!

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    1. Estupendo. Me alegro de que tomes nota, ya sabes lo que te espera. Jijiji.
      Un besillo.

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  7. Desde Managua, Nicaragua mi patria, me declaro culpable de ser mala madre. Mi hijo corre con las consecuencias de una mamá que se come los postres u otros ricos bocados en la calle, porque él ya tendrá su oportunidad. Lo cual por tradición me califica como mala madre (el refrán en mi país reza que mujer con hijos no se empacha, pues siempre pensamos en llevar todo a los hijos. Yo no.).
    Dejar que se duerma muy noche y se levante también tarde. En fin mi hermana de 17 años, siempre recuerda las fiestas de cumpleaños donde debo llevar a mi hijo, conoce sus dibujos animados favoritos y atiende su llamado desde el baño cuando grita que ya terminó de hacer del 2.
    Resultado actual: mi hijo se prepara su propio desayuno, le encanta pasar tiempo en la cama con mamá, no exige y se conforma cuando mamá le explica que no puede comer helado o dulces si es muy tarde o esta un poco enfermo y además asumió la etapa de «soy un niño grande». No pinta mal. Ah y por cierto cuando quiere contar cuentos siempre le digo que haga una versión corta. Aun así siempre soy la princesa de sus cuentos y el el príncipe al rescate.
    Gracias por compartir.

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    1. Ohhhh me encanta. Ser la princesa de sus cuentos, es genial lo que recibimos de ellos.
      Está claro que ser mala madre está muy extendido.
      Me ha encantado tu experiencia.
      Un besillo y gracias por pasarte y contar.

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  8. Ahí estamos! Muchas malas madres...me pregunto cómo serán las buenas...que igual es una leyenda urbana

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    1. Jajaja pues es probable, no te digo yo que no.
      Un besillo y gracias por pasarte por este Rinconcito de mala madre.

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