22/8/16

La batalla de la vida



                Un nudo en la garganta me aprisiona desde hace días. Se ha quedado ahí, a la espera de algo que está a punto de suceder o ha sucedido o está sucediendo en este mismo momento. Un nudo en la garganta que me avisa de que no todo está tan bien como debería.

                Las cosas van sucediendo y las voy dejando pasar, las acomodo en un apartado de nuestro corazón, ese que está a la sombra, el que no visitamos nunca, ese que se queda olvidado hasta la próxima revisión. Es entonces cuando me doy cuenta de que demasiadas cosas aturullan ese pequeño espacio, en el que ya no se puede respirar.


                Y es cuando ese nudo se me aloja en la garganta y avisa con explotar. A veces sin darme cuenta, por alguna frase, imagen, o palabra, el nudo se deshace un poco y se va hacia mis ojos por donde intenta salir a través de lágrimas enquistadas, pero de un manotazo me las enjugo y sigo a otra cosa que me reclama más mi atención.

                Otra vez vuelve sumiso ese nudo a mi garganta, que por mucho que trago no logro disolver, no quiere, ya no puede aguantar más, quiere salir, pero yo no le dejo.

                Entonces algo me hace reír, algo me trae una de esas risas incontroladas con la que me duele la barriga, de las que no puedo parar, y esa risa enseguida se convierte en llanto, ese llanto de épocas pasadas, esa lluvia torrencial que ya no hay manera de parar. El nudo se ha deshecho sin vuelta atrás.

                Ahora me miran raro, mientras yo lloro sin poder parar, me miran preguntándose qué es lo que me pasa, y yo no puedo contestar, porque son tantas cosas las que se han acumulado en ese rinconcito del corazón, que no sabría ni por dónde empezar.

                Podría hablar de problemas banales, de educación, de muertes, de enfermedades, de echar de menos, de peleas, de rabietas, de falta de sueño y de sueños olvidados, de amor, de dolor, pero no es nada de eso y es todo a la vez, es mi vida, soy yo, es mi corazón que ahora late más ligero.

                Una sonrisa asoma entre mis lágrimas y un abrazo me envuelve. Vuelvo a mí y otra vez volvemos a la batalla, a la diaria, a la que no perdemos por mucho que nos cueste, la batalla de la vida.


16 comentarios:

  1. ¡¡¡¡¡Me encanta!!!!! Qué bien lo cuentas. Esa es la vida, un corazón con una esquinita llena de cosas que a veces intentan salir y luego vuelven a donde estaban para que podamos seguir viviendo. No es nada y es todo, a veces una imagen...ayer me pasó, fui a un sitio donde iba cada año con mis padres y al asar por un lugar en concreto donde mi padre compraba un bocadillo, y oler el ambiente, sentir el murmullo de las familias felices, uffff, me apetecía llorar sin parar. Pero estaba con la familia y claro, ellos también iban con él así que me tocó reír y distraer, hacer planes y relegar al rincón del corazón esa pena.
    Un besito y de verdad, te lo digo muy de verdad, me ha encantado.

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    1. Pues es verdad que a veces pasan cosas así, ayer estábamos en la feria y alguien dijo sobre mi pequeña que se parecía a Marisol, a mí me deron ganas de llorar porque eso es lo que le decían a mi madre, pero estábamos de fiesta, así que me puse a bailar y lo guardé en aque rincón de mi corazón.
      Un besillo.

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  2. No sé dónde leí que la felicidad absoluta no existe. Nuestra vida se compone de momentos buenos, regulares y malos. En función de los que abunden podemos decir si somos felices o no.
    En cualquier caso nuestro corazón debe desahogarse y llorar de vez en cuando por esos momentos malos, y reír por los buenos. Y disfrutar de lo que la vida nos dé para poder seguir batallando.
    Precioso relato, lleno de sentimiento.
    Un beso.

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    1. Tienes toda la razón. Lo mejor es aprovechar cada minuto de esos momentos buenos y no pensar en los malos más de lo necesario.
      Un besillo.

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  3. Que bien descrito lo del nudo en la garganta, la congoja que no nos permite respirar y hace aflorar lágrimas incontroladas que nos desahogan las emociones y los recuerdos amontonados.
    La lucha de la vida es la esencia de la misma.
    Besos María.

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    1. Muchas gracias. La verdad es que a veces algo nos ahoga y no sabemos lo que es, hasta que estalla y todo aflora, para permitirnos seguir adelante con nuestras vidas.
      Un besillo.

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  4. Amiga y quien no se le pone en algún momento ese nudo en la garganta, o nervios en el estómago. Ese temblor de temor, o de frío y de alguna cosa. La vida está compuesta de tantos momentos unos buenos y otros malos o peores. Pero así es la persona para que en cada momento pueda vender esos escollos. Un relato que lo cuentas muy clarito Un abrazo

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    1. Muchas gracias. La verdad es que la vida está llena de momentos, buenos y malos, y hay que vencerlos a pesar de lo que venga.
      Un besillo.

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  5. Maravilloso!!! Me encanta... Bravo, María!!!

    Un beso enorme y a seguir con esa batalla!!

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  6. Exelente, María. Me ha encantado. Me he quedado sin más palabras.

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    1. ¡Qué gran piropo quq te quedes sin palabras! Ya con eso me lo has dicho todo.
      Un besillo.

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  7. Hace mucho que no me pasa, pero recuerdo con verdadera angustia esas ocasiones en que tenía una enorme necesidad de llorar, un nudo terrible en la garganta y en el alma y tenía que disimular para que no me vieran en mi casa, esperando a que se fueran todos y quedarme sola para deshacerme en llanto...
    Un escrito precioso.
    Un beso.

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    1. Esa es buena señal, ese rinconcito de tu corazón no está lo suficientemente lleno como para que pase.
      Un besillo.

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  8. ¡Qué bien lo has expresado María! Me encanta. Ese espacio oscuro, que se va llenando quieras o no quieras… Menos mal que tiene un pequeño desagüe que, de vez en cuando, permite que no nos inunde completamente… Mientras ese desagüe no se obstruya, todo va bien. Lo dicho, has creado una imagen muy hermosa de esa “batalla de la vida”. Lo he leído varias veces y cada vez me ha gustado más. Te felicito, un texto genial.
    Besos

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    1. Ay qué bien, me alegro de que te haya gustado tanto. ¡Qué haríamos sin nuestro desagüe, esas lágrimas que asoman cuando menos te lo esperas.
      Un besillo.

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