30/7/16

Ella. Capítulo 11.



                Nadie me contesta. Pero yo sigo clavando mi mirada en Marcelo, que mira hacia abajo buscando alguna respuesta que darme.

                — No lo mires a él. Yo soy el ejecutor. Yo me acosté con Ella. Y lo hice por ti.

                Una carcajada sale de mi boca con vida propia, pronto se convierte en un ataque de histeria en toda regla. Voy de la risa al llanto sin poder detenerlo. Marcelo me mira, ahora sí, con cara de pena, de culpabilidad. Mi padre me mira esperando a que se me pase uno de mis constantes ataques de histeria a los que ya está acostumbrado.


                Me levanto como puedo de la cama y me voy al baño. Cierro de un portazo, e intento lavarme la cara entre sollozos y gritos de rabia. Oigo como tocan a la puerta tímidamente.

                — ¡Ni se te ocurra abrir!

                Mi marido nunca ha sabido reaccionar cuando me he puesto así, él no sabe que lo mejor es dejarme en paz hasta que se me pase.

                Después de la interrupción logro calmarme un poco, y las imágenes que tanto había intentado olvidar, ahora se me vienen a la cabeza torturando mi pequeño corazón. Mi padre mirándome a mí desde la cama, con ese aire de autosuficiencia. ¡Qué lo hizo por mí! Salgo de allí sabiendo que voy a hacer.

                — A ver, padre, ¿qué hizo por mí exactamente?

                Mi padre mira a Marcelo un segundo. Yo lo miro también, está sentado en la cama con la cabeza entre las manos. Lo ignoro, por el momento.

                — María tienes que entender que un padre sabe exactamente cuando una hija se equivoca.

                Voy a contestarle, cuando levanta una mano para callarme. Siempre ha ejercido ese poder sobre mí. Yo obedezco, por el momento.

                — Has dejado toda una vida hecha, yo solo esperaba a que me dieras los nietos con los que tanto sueño. Y de repente te embobas por una niñata que lo sabe todo. Una mujer de la vida que lo único que busca es divertirse un rato. A costa de tu vida. A costa de ti, de mi única hija. Yo no podía permitirlo. No me costó mucho seducirla, llevarla a mi cama, dejarle ver que era ella la que llevaba las riendas. Poco a poco cayó en mi trampa y nos divertíamos con pequeños  juegos que nos llevaron a la cama solo una semana después. La primera vez fue en mi despacho, pensé que cuando salieras, irías a despedirte de mí, y nos encontrarías. Pero aquel día te fuiste sin decir adiós. Casualidades de la vida. Seguí con aquella farsa, aunque he de reconocerte que Ella embruja a cualquiera. Sabe cómo hacerlo. Aun así tuve paciencia y esperé a la presentación de Carlos, le di la excusa a ella para no venir. Sabía que tú no podrías resistirte a volver. Vi como salías, y me esperé, cuando leí el mensaje que sabía que me mandarías subí a tu casa. Y por fin nos encontraste juntos.

                — ¿Tú lo sabías?

                — Marcelo no sabía nada. Un día fui a su casa para ver como estaba, su estado lamentable me conmovió, él es como el hijo que nunca tuve. Le quiero, y no quería que sufriera. Y así se lo dije. Haría todo lo posible para que tú te dieras cuenta de tu error. Fue cuando decidí seducir a Ella.

                — ¿Mi error? ¿Tú qué sabes de mi vida? ¡De mi error! ¡A lo mejor yo quería eso! ¡A lo mejor yo quería una vida más libre, sin ataduras!

                — Sabes que no mi pequeña, tú no eres así.

                Mi padre intentó abrazarme, yo lo aparté con los brazos.

                — Ni te acerques, no te creas que sabes que es lo mejor para mí.

                —Soy tu padre. Lo sé.

                Me senté en la cama, mi cabeza me daba vueltas. Claro que yo no quería eso, quería a Ella solo para mí, no quería compartirla. Quería vivir con ella, y que ella solo quisiera estar conmigo. Lo había sabido desde un principio, pero no quería admitirlo. Ella no era de nadie. 



4 comentarios:

  1. Ya se va trasluciendo de que va este relato , veremos como termina al final. Un abrazo

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    1. Si poco a poco vemos los entresijos de este relato por entregas.
      Un besillo.

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  2. Resulta muy interesante y original tu relato por entregas. Ella es el personaje elíptico sobre el que gira la vida de todos los personajes. Veremos cuando sea ella misma la que tome la palabras, lo que tiene que contarnos... Seguro que es toda una sorpresa. Tengo una curiosidad: Supongo que irás escribiendo los capítulos sobre la marcha, pero ¿tienes planificado ya todo el relato hasta el final o te dejas llevar un poco por la inspiración del momento? (me refiero a los puntos clave, no a los detalles. Bueno, si no quieres no me contestes, eh, que no quiero desvelar secretillos de autor, je, je
    Te sigo compañera. Un beso

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    1. Pues la verdad es que me dejo llevar, a veces me sorprendo a mí misma escribiendo el capítulo por el camino que va a tomar, y otras ya lo he pensado en el capítulo anterior. Nunca sé el final hasta que lo escribo. Incluso me tengo que leer lo anterior porque hay veces que imagino cosas que no escribo al final, y creo que lo he hecho, jejeje.
      Un verdadero caos.
      Espero que te guste el final, ya estás cerca.
      Un besillo.

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