18/6/16

Ella. Capítulo 5.



                Nos miramos un rato, yo sin encontrar ese momento en el que empezó todo y él en busca de una respuesta que no sabe si quiere.

                — Mira María, no sé si de verdad quiero que me expliques. El amor no tiene explicación.

                — Ay mi Marcelo, ¿cómo he podido hacerte tanto daño?

                Mi mano se acerca a su cara y acaricia esa barba incipiente que tanto me gusta. Él sonríe con amargura, me coge la mano y la aparta, aunque no la suelta.


                Yo recuerdo la noche anterior. Vistiéndome mientras la veía tumbada en la cama a través del espejo.

                — No tengo porque ir. Es una gala de otro premio y un escritor con el ego subido.

                — No puedes faltar. Es tu descubrimiento. No puedes no ir. Y sabes que Carlos es el escritor con menos ego que hay en este mundo. Además, tu padre te mataría.

                La veo hacer una mueca, las migrañas han vuelto a aparecer, y cada vez que lo hacen, nos paran la vida.

                — Vale, pero volveré pronto. En cuanto Carlos haga su discurso salgo corriendo. Y te hago un masaje de esos que te gustan tanto.

                Me siento a su lado y le acaricio el pelo, mientras le doy un beso en la frente. Ella me sonríe con los ojos entrecerrados. Cojo mi bolso y salgo de la habitación. En el taxi de camino a la gala miro mi móvil, le mando un mensaje y espero. No me contesta. Así que supongo que estará dormida.

                — ¿Estás bien?

                Marcelo me ha devuelto al presente. Está esperando mis palabras, mis explicaciones. Y yo solo puedo pensar en ella.

                — Que injusta es la vida…

                Apenas un susurro sale de mis labios, aunque sé que él me ha oído.

                — No sé cuándo empezó todo, no sé en qué momento…

                — No necesito saberlo. De verdad María…

                Le puse un dedo en sus labios, lo callé, necesitaba devolverle algo. Estaba en deuda con él, y quería que supiera porque todo había sido así.

                — Supongo que fue aquella noche el principio de todo. El momento en el que me di cuenta de que estaba enamorada de Ella.

                Las imágenes de aquella noche me golpearon la mente. Los tres en casa habíamos quedado para cenar. Ella era nuestra invitada. Varias botellas de vino después, los tres bailábamos canciones de los ochenta entre risas. En una de las baladas, Marcelo había ido a llenar las copas, y nosotras bailábamos demasiado juntas. Ella me agarraba de la cintura, y podía sentir su aliento en mi boca. Nos mirábamos como si no existiera nadie más en la habitación.

                Con el rabillo del ojo vi cómo Marcelo se acercaba. Ella le tendía la mano, y lo puso entre las dos. Yo de cara a Marcelo y ella detrás. Él parecía encantado, mientras las dos nos sumergíamos en un juego de caricias traviesas. Marcelo besaba mi cuello, mientras yo la miraba a ella. Y entonces, de un momento a otro, todo perdió la magia en la que estábamos sumidos.

                Ella cogió sus cosas y desapareció, y nosotros nos quedamos en casa, solos, haciendo el amor con un solo pensamiento en nuestras cabezas, Ella.

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6 comentarios:

  1. La historia de lo que pasó se va delineando. Tiene que ser una mujer mágica y cautivadora esa que ha enamorado, presiento, a la pareja.
    Un trío no estaría nada mal.je,je.

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    1. Pues parece ser que algo tiene que tener esta mujer. La libertad siempre es muy apetecible.
      Un besillo.

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  2. Estás manejando la ambigüedad de forma magistral en este relato, llevándonos por donde quieres con sutileza y con una firmeza (por contraste) que no deja lugar a dudas de lo que está pasando. Manejas igualmente bien la tensión narrativa, desgranando un poco de la historia en cada capítulo, subiendo el nivel pero sin culminar. Fenomenal. Espero el próximo

    Besos

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    1. Jijiji que gran piropazo me acabas de echar. La verdad es que me alegro que me digas eso, porque a veces con la intriga uno no sabe cuando es suficiente.
      UN besillo.

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  3. Sabes dejar el capítulo donde la intriga gusta. Esperamos el siguiente yo ahora todos de golpe. Un abrazo

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    1. Pues me alegro de dejarte intrigada, eso siempre anima.
      Un besillo.

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