2/5/16

Reencuentro



                Me asomé al cristal de aquella cafetería cualquiera, de un lugar cualquiera, de un tiempo diferente. La vi sentada en la barra, observando los elementos que adornaban aquel sitio. No sé si ella había vuelto más veces desde que íbamos juntos. Yo desde luego no.

                A lo mejor observaba para recordar aquellos cuadros en forma de foto que aún no habían quitado. O simplemente intentaba averiguar cuál era la foto nueva que habían añadido. Me fije en su ropa. Llevaba unos vaqueros celestes, siempre llevaba vaqueros. Sus piernas se cruzaban en el taburete con una simpleza que rayaba lo extraordinario.  Una camiseta negra sencilla y su pelo, ahora rubio, más largo de lo habitual. Lo llevaba suelto, y seguramente recién lavado. Se metió un mechón detrás de la oreja y le echó el azúcar al café.


                Decidí entrar, no quería que me viera ahí fuera mirándola como un pasmarote.  Mientras abría la puerta del bar, la percibía allí tan natural, no parecía nerviosa, sin embargo a mí me sudaba el cuerpo entero.

                Las cosas no habían acabado muy bien la última vez que nos vimos. Yo estaba desnudo, ella no. Yo estaba en la cama, y ella era la que abría la puerta. Yo no estaba solo, ella sí. Desde aquel día no volvimos a vernos. Su hermana recogió todas sus cosas y aunque yo le juraba y perjuraba que solo había sido una vez y que por favor, hablara con su hermana para que me cogiera el teléfono, sus únicas palabras fueron: “los regalos de boda te los puedes quedar, ella no los quiere”.

                Me quedé los regalos de boda, no tiré ninguno, incluso aquel mosaico de aquellas fotos nuestras que íbamos a poner en la pared del salón. No llegué a ponerlo allí. Adornaba la habitación de mi dormitorio. Pero eso no lo sabía nadie, porque el único que entraba era yo.

                Dos años después aquí estamos, de nuevo, marido y mujer que no han llegado a divorciarse, pero que han vivido juntos solamente dos semanas.

                La miro y está igual de hermosa que siempre. Ella fue y será el amor de mi vida. Todavía no entiendo porque me ha contestado. Después de los miles de mensajes que le he dejado, después de las llamadas sin contestar, de los correos electrónicos eternos confesándole mi amor eterno. Por fin un “hola” en un WhatsApp. Creía estar equivocado, pero ahí estaba, ese hola y era suyo.

                Le contesté otro “hola” y su próximo mensaje no tardó en llegar. Me citó en nuestra cafetería. Le contesté: “Allí estaré”. Y no volvió a contestar. Yo tampoco le escribí.

                Me acerqué a ella despacio, entre el murmullo de la gente que tomaba café a aquellas horas. La miraba, mientras ella mantenía su café entre las manos.

                Llegué a su lado.

                — Hola.

                Fui a darle dos besos con mi mejor sonrisa, pero ella dejó la taza sobre su plato y puso la mano delante de su cara, para que no llegara a acercarme. Mi sonrisa se desdibujó en una mueca extraña. La desilusión no la borró del todo, así que parecía un auténtico imbécil.

                —Quiero el divorcio.



14 comentarios:

  1. Simple y sencillo. El se hace ilusiones del reencuentro y ella fría y segura le desarma y lo hunde en la miseria con solo tres palabras.
    Tremebundo relato.
    Besos

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    1. Me has hecho reír, sí lo hunde en la miseria con tres palabras, pero creo que él ya hizo lo suyo en su momento. Poco podía esperar.
      Un besillo.

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  2. Muy bueno, María. Tras la historia que se vislumbra lo que me extraña es que haya tardado dos años en pedir el divorcio. El relato, está muy bien dosificado; vas soltando la información poco a poco, nos vamos enterando poco a poco de lo sucedido (que mira que es fuerte) hasta el mazazo final.
    Me ha encantado.
    Un beso.

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    1. A veces necesitamos tiempo para coger fuerzas para enfrentarnos a lo que deberíamos haber hecho hace tiempo.
      Un besillo.

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  3. Pobre hombre, acude tan ilusionado a la cita solo para enterarse de que ella quiere el divorcio. Un final sorprendente que da mucha fuerza a toda la historia, ¡muy bueno!

    Un besillo de martes, María :)

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    1. Muchas gracias. Sinceramente, fui escribiendo conforme se me fue ocurriendo la historia, a veces me pasa eso, no sé el final hasta que lo escribo.
      Un besillo.

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  4. Resulta muy difícil, si no imposible, perdonar una infidelidad como esta, cuando a relación de pareja acaba de estrenarse como quien dice. Aquí no hubo tiempo para el aburrimiento, para la monotonía, para el desamor. Pagó caro su error, aunque solo li hubiera cometido una sola vez.
    Él recibió lo único que ella estaba dispuesta a darle: el divorcio.
    Un abrazo.

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    1. Si, a veces un slo error nos lleva al desastre. Todo acto tiene sus consecuencias, y él las paga caras.
      Un besillo.

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  5. Una reacción muy buena después de descubrir la infidelidad . Un final muy bueno inesperado. He tenido que leerlo don veces para entenderlo bien. Un abrazo

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    1. Bueno espr que al final lo hayas podido entender, y que te haya gustado. Un besillo.

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  6. Gran relato. En su sencillez está su grandeza. Nos atraes con esa narración en primera persona, partiendo de una relación que acaba de empezar, rota por una infidelidad. Con el título y con esa forma de contar desde el punto de vista del infiel, nos haces pensar en una posible reconciliación (cosa que, por otra parte y a priori, no queremos) y nos sorprendes precisamente con el final que todos deseamos (los actos tienen sus consecuencias) y con un pensamiento que queda flotando: Todo cobra otro valor cuando se ha perdido.
    Un placer leerte María
    Besos

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    1. Pues si, es una pena que el ser humano actúe de esa manera, pero es verdad que hasta que no perdemos no nos damos cuenta de lo que teníamos.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Un besillo.

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  7. Es triste cuando las relaciones fracasan, pero hay errores como en este caso que la infidelidad es imposible de aceptar. Creo que para ella el largo proceso de dos años le ha servido para resurgir y por el contrario él se ha quedado totalmente estancado.

    Triste y sencilla historia, muy real.
    Besitos!

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    1. Una infidelidad es difícil de superar porque con ella vienen otras muchas cosas, como la mentira.
      Un besillo.

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