21/5/16

Ella



                Corrí, corrí como no lo había hecho nunca. No llevaba deportivas, mi ropa era todo lo contrario a la ropa que venden ahora de deporte. Mi vestido negro se me subía por el muslo con cada zancada. Mis tacones no me dejaban avanzar todo lo rápido que a mí me hubiera gustado, así que en una de las esquinas me paré dos segundos para quitármelos. Zapatos en una mano, bolso en la otra, corría, corría, hasta que me di cuenta de que no tenía ningún lugar al que llegar. Recordé que no tenía ningún sentido avanzar de aquella manera.


                Pero mientras pensaba esto no dejaba de mover mis pies, es verdad que lo hacía más lentamente, pero no paraba. Una fuerza extraña me empujaba a seguir corriendo. Hasta que un dolor lacerante en el pie derecho me obligó a detenerme. Miré al origen de mi dolor, y me di cuenta de que el suelo estaba lleno de cristales de lo que parecía una botella rota de cerveza. Mis medias negras empezaban a estar pegajosas, un líquido pringoso me mojaba los pies.

                Empecé a cojear hasta un parque cercano. No me esperé a buscar un banco, me senté en el césped semi seco que estaba más cercano a la acera. Rompí las medias dejando mi pie libre de sus ataduras. Saqué un pañuelo de mi bolso y me lo coloqué en la herida a ver si conseguía que dejara de sangrar.

                Allí sentada decidí concentrarme en el único dolor que ahora mismo podía soportar, que era el de mi pie. Mis ojos se nublaron, las lágrimas me impedían observar bien lo que me había hecho. Y de repente, sin darme cuenta, empecé a llorar como si no hubiera un mañana. Si hubiera habido gente a mi alrededor les hubiera asustado. Me habrían confundido con una niña pequeña con una rabieta.

                Cuando la realidad distaba mucho de lo que parecía. Una mujer adulta con un corte en el pie derecho, y un corazón roto en mil pedazos. Ahora echaba la vista atrás y me daba cuenta de todo lo que había dejado, de lo que había perdido por seguir a lo que yo pensaba que era mi corazón… por hacer caso a lo que yo pensaba que me llevaría a la felicidad.

                En realidad había perdido todo por lo que tanto había luchado, y ahora sentada en ese césped amarillo, derramaba todas esas lágrimas que no había dejado brotar antes. Allí sentada lloraba por mí como no lo había hecho en muchos años.

                No sé en qué momento me tumbé, no sé en qué momento me dormí, no sé en qué momento dejé de llorar, dejé de sangrar. Unos rayos de sol me dieron directamente en la cara, miré a mi alrededor y me observé a mi misma. Aún no había mucha gente por la calle, pero los que pasaban se me quedaban mirando. Debía de estar preciosa, seguro que con el maquillaje corrido, las medias negras destrozadas, los tacones en alguna parte, y mi vestido de fiesta lleno de césped.

                Saqué el móvil del bolso y con la última raya de batería llamé a un taxi. Ya estaba bien de lamentarme, o por lo menos de lamentarme en un parque. Para eso podía tener una habitación de hotel. Decidí darme un lujo, y le dije al taxista que me llevara a un hotel de cinco estrellas, uno con spa. Hoy lloraría, pero lo haría rodeada de lujo.



18 comentarios:

  1. Los lujos pueden disipar momentáneamente la tristeza y la soledad pero el dolor volverá a torpedear la cabeza y el corazón de la protagonista. Puede optar por emborracharse o someterse ade la ciudad un tratamiento relajante en el más sofisticado Spa pero luego tendrá qué decidir qué hacer con su vida. Interesante y estresante comienzo.
    Un abrazo.

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    1. Si, aunque nunca viene mal un descanso en el dolor. Tenemos tiempo de enfrentarnos con nuestra vida. Es bueno a veces pararse y reflexionar.
      Un besillo.

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  2. Qué a gusto se queda una cuando decide darse un lujo, tirarse en la piscina o la sauna o los chorros de un spa de cinco estrellas. Lástima que el confort del cuerpo no sirva para curar el alma.
    Seguiré es te relato.
    Un abrazo.

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    1. Si, no suele curar el alma, pero ayudará a sentirse mejor.
      Un besillo.

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  3. Un interesante comienzo para este relato por entregas, María. Una mujer con el corazón roto que decide recomenzar después de concederse el capricho de llorar rodeada de lujo. A saber qué le dapara el futuro...

    Ya me ha picado la curiosidad, quedo a la espera de la siguiente entrega :))

    ¡Un besillo de sábado!!

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    1. El futuro... y el pasado. Pronto sabremos que le ha llevado a sentirse como se siente.
      Un besillo.

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  4. Maria seguiré el relato poco apoco con la intriga a saber que pasará en la siguiente entrega a esta mujer y que le ha sucedido para correr y correr, quizás huía de un desengaño? Un abrazo

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    1. Bueno, pronto sabemos porque corría tanto. La prota muy bien no se siente. Estoy segura de que unos días en el hotel lle harán sentir mejor.
      Un besillo.

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  5. Me has despertado la curiosidad, María, y me ha gustado mucho este inicio. A ver que le depara el destino a su pobre corazón, y espero que al menos el spa, se convierta en un buen lugar para comenzar a reconstruirse ; )

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    1. Bueno nunca se sabe, aunque primero creo que sabremos que le llevó a encontrarse así.
      Un besillo.

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  6. Me has recordado ese spot televisivo (habrás tenido que verlo seguramente) en el que van tres en un coche a “pasar una noche bajo las estrellas” y, huyendo de una tormenta de mil demonios terminan los tres buscando un hotel de tres estrellas, y le dice uno a otro “al final vas a pasar la noche bajo las estrellas, cinco en concreto”… Es una tontería, pero ese anuncio me llamó la atención porque, no sé si pretendiéndolo o no (supongo que sí), resulta un tanto elitista: ¿tenía que elegir, por fuerza, un hotel de cinco estrellas? ¿no había una modesta pensión de carretera que les sirviera?, je, jeEn tu relato, la protagonista también decide “romper” su drama personal refugiándose de “la tormenta” en el lujo. Tú misma dices que no resuelve la situación, pero que ayuda a cambiar la racha y sentarse a pensar. ¡Toma que si ayuda! Y si en lugar de un sofá en casa de alguna amiga, puedes pagar un taxi hasta un hotel con spa, pues mejor que mejor, ja, ja
    Dado que se trata de un relato por entregas, es pronto para hacer una valoración general, pero el comienzo es muy bueno, con un ritmo vertiginoso y todas las cualidades para captar nuestra atención.
    Por otra parte, quisiera hacerte alguna observación sobre cosas que he visto y que quizás te ayuden a mejorar el texto, y es que algunas frases suenan algo raro. Por ejemplo, “Cuando la realidad distaba mucho de lo que era realmente”, que podría ser “cuando la realidad distaba mucho de lo que parecía” para no resultar contradictoria, o “como no lo hacía desde hace muchos años”, que podría sustituirse por “como no lo había hecho en muchos años”.Espero que te sirvan mis sugerencias y que me perdones si he sido muy puntilloso pero creo que ya me conoces un poco y sabes que me gusta ser sincero en todo (me parece de más utilidad). En cualquier caso se trata, por supuesto, de una opinión.
    Hasta el próximo capítulo
    Besos

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    1. Jajaja menudo comentario. Te habrás pasado un buen rato. Muchas gracias por tu tiempo.
      Pos supuesto que no me molestan tus sugerencias, es más, me gusta que me las hagan. Es verdad que el texto tiene algunas cositas que me gustaría cambiar. Y la verdad es que te voy a coger alguna de las tuyas para mí.
      Espero que os siga gustando los siguientes capítulos.
      En realidad lo del lujo no es porque sea un lujo en sí. Es verdad que dicho así, parece que necesita un gran hotel donde quitarse las penas. Pero en futuros capítulos, sabrás porque no elige su casa con una mantita, jeje.
      Un besillo y gracias de nuevo.

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  7. Esperando el siguiente, me has dejado "expectativo" con este comienzo.
    Besos

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    1. Ah pues me encanta que haya surtido el efecto deseado.
      Un besillo.

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  8. Intenso preludio! Si ya inquietas de esta manera ¿Qué no podemos esperar? Bravo! Maria.

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    1. Ayyy veo qeu estoy dejando el listón demasiado alto, jajaja. Veremos a ver si consigo manteneros.
      Un besillo.

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  9. Una intensa escena que promete misterios por resolver, y nos presenta a una protagonista dañada, vulnerable, que huye de algo realmente negativo.
    Un buen comienzo, despierta el interés por saber más. Habrá que saciar tal interés, capítulo a capítulo.
    ¡Abrazo, María!

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    1. Pues me alegro verte por aquí, ya hay varios capítulos, así que puedes ir saciando tu interés.
      Un besillo Edgar.

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