21/4/16

Madrugada



                Me levanto como todos los días, me meto en el agua, ardiendo, como siempre, la piel me abrasa, y yo acepto ese calor como si fuera parte de mí. Cierro los ojos y dejo el agua correr por mi cuerpo. Hoy no me da tiempo a lavarme el pelo, y eso me da rabia, porque me siento como si no me hubiera duchado.

                Salgo y me enfundo en mi albornoz rojo, dos tallas más grandes que yo. Lo huelo, y me siento en el filo de la bañera a mirar el infinito de las losas de mi cuarto de baño. Me seco los pies, las piernas, y me lo quito. Aún estoy mojada, pero me gusta.


                Me lavo los dientes, mirándome en el espejo, fijándome en esas ojeras que no se quitan, que cada día son más profundas, miro esas primeras arrugas que me han salido. Esas en los ojos que yo digo que son de reír, y las de mi entrecejo, porque aún no me he quitado la manía de arrugarlo durante todo el día. Ya es tarde.

                Salgo del baño. Miro la cama, ese bulto debajo del edredón nórdico. Desde la ventana solo llega la luz de las farolas, y vuelvo a mirar aquel bulto. Se gira, como sí notara mi presencia observándolo. Abre los ojos me mira y vuelve su mirada al despertador. Son las cinco y media de la madrugada. Me mira de nuevo y se da cuenta de que estoy completamente desnuda.

                —Ven aquí.

                Me dice mientras levanta el edredón para que entre en el calor de la cama y de su cuerpo. Me pego a él, está caliente, y con su abrazo, noto que tengo más frío del que pensaba. Apoyo mi cabeza en su cuello, y él me besa sobre mi pelo, húmedo por el vapor de la ducha. Levanto mi cabeza para encontrar el siguiente regalo de sus labios. Los beso con suavidad mientras él se deja. Pronto me corresponde y nuestras lenguas se encuentran,  juegan despacio, con tiempo, sin tiempo.

                Noto las yemas de sus dedos recorriendo mi espalda, y mi piel se eriza, y mi espalda se arquea, al hacerlo, mi cabeza se echa hacia atrás, dejándole mi cuello dispuesto. Lo aprovecha para besarlo, para morderlo suavemente. Un suspiro se ahoga en mi boca. Lo aparto, lo miro, le acaricio el pelo. Nuestras miradas se encuentran y se recrean.

                —Feliz aniversario.

                Digo mientras le sonrío.

                —Feliz aniversario, no dejes nunca de sonreír.

                —Ni de besarte.

                Le beso, le invado su boca, le agarro el pelo con fuerza, me abrazo a él, sintiéndolo, sintiéndonos, amándonos.



14 comentarios:

  1. Qué bonito María. A mí este género se me da fatal, es difícil porque la línea que separa lo bonito de lo ordinario es muy fina y tú has sabido hacerlo genial. La escena al salir del baño me ha encantado, es algo que todos hacemos, poner el albornoz, mirar las baldosas, secar las piernas...está genial.
    Besos.

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    1. Muchas gracias. No te creas, a mí me cuesta lo mío. De hecho nunca sé si me he pasado o me he quedado corta, jeje. Pero si no ensayo, no podré hacerlo nunca.
      Un besillo.

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  2. Muy bueno maria, has narrado lo justo para que guste a todos y no sea ordinario. Es un genero difícil de manejar, yo a veces me paso. Un abrazo

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    1. Muchas gracias, la medida justa es difícil de conseguir.
      Un besillo.

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  3. Que sexy Maria! También tenías este registro escondido y te va muy bien. El amor cotidiano profesado por una pareja que se ama escrito de forma tan sublime enternece a cualquiera. Muy bonito. Un beso.

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    1. Poco a poco voy adentrándome en otros mundos que no sean mi comodidad.
      Es la única forma de aprender.
      Un besillo.

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  4. Buenísimo. Efectivamente, como dicen en el resto de comentarios, es un género difícil y, cuanto más erótico (por decirlo así) quieres hacerlo, más peligro corres de caer en lo ordinario. Tú te has quedado en un erotismo suave y lo has bordado. Un ensayo perfecto, desde el principio en el baño (esa parte es genial) hasta el final, sin hipérboles ni demasiado empalagoso. Además has elegido de forma genial el momento de la narración.
    Te felicito, me ha gustado mucho
    Por cierto, que también observo que has cambiado la estética del blog y la foto del perfil. En mi opinión, le has dado un toque más elegante, más sofisticado, sin perder la frescura que ya tenía. Me gusta. Estás evolucionando muy rápido compañera
    Besos

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    1. Muchas gracias por todas tus palabras. La verdad es que no me gusta leer textos recargados de adjetivos que al final no sirven de nada.
      Veremos a ver cuando se me ocurra escribir una novela. Ni diez páginas le doy, jejeje.
      Y con respecto al diseño de mi página, quería darle una visión un poco más seria, tanto colorido ya no me gustaba. Como tú dices, algo más elegante. Y por lo que dices, lo estoy consiguiendo. Gracias.
      Un besillo.

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  5. No sé por qué al principio pensé que sería un relato triste, que tu protagonista tenía alguna pena. Por eso me ha gustado tanto el rumbo que han tomado luego las cosas. Muy sensual, muy reconfortante, muy cálido el ambiente que has recreado para esta pareja de aniversario. ¡Me ha gustado mucho!

    Un besillo de madrugada.

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    1. Muchas gracias Julia.
      La verdad es que tiendo a hacer relatos tristes, no sé porqué, pero me resultan muy fáciles.
      Me alegro de que este te haya gustado.
      Un besillo.

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  6. Precioso María. Me ha encantado! Creo que has usado las palabras precisas para describir esa intimidad de madrugada. Un besito

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    1. Muchas gracias. A veces es difícil encontrar esas palabras. Me alegro de haberlas encontrado para ti.
      Un besillo.

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  7. Qué bonito María,esa cotidianeidad.
    La mejor manera de celebrar muchísimos años juntos, :)

    Besos.

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