30/3/16

Roscos y borrachillos

    Acaba la Semana Santa donde se une tradición con las nuevas generaciones. Nuestra tradición que ya lleva unos cuantos años es hacer roscos y borrachillos. La abuela de mis hijas los hacía cuando era pequeña y siempre nos cuenta que su madre hacía cajas enteras. Les daba la noche amasando, friendo y azucarando. 

    En mi casa nunca ha habido esa tradición, pero como a mí me encanta que mis hijas se empapen de la sabiduría popular, y si es familiar, mejor que mejor.

    Cuando llegamos la masa ya esta terminada, los abuelos la han hecho esa mañana para dejarla reposar. Todos los años mi suegra saca la receta en un papel amarillento por el paso de los años, que a mí, personalmente, me encanta. Este año he copiado la receta, pero no os la voy a dar. No porque sea un gran secreto, seguro que hay muchísimas recetas pululando por la red. 

    Nos pusimos a hacerlos después de comer unas migas que a mi suegra le salen de escándalo. Primero empezamos con los roscos. 

Y les dimos masa a los niños para que también participaran con sus creaciones, aunque con un poco de ayuda, todo hay que decirlo.



 Esta fue su merienda. Sus propios roscos, que la abuela metió en la olla para freírlos.
    Y estos los nuestros. He de decir que el rosco ese enorme es el primero que hice yo. No tengo tanta práctica y eso se nota.










    Después le llegó el turno a los borrachillos. Los peques estuvieron un poco amasando con el rodillo, pero se aburrieron pronto y encontraron algo más divertido con lo que jugar: las pinzas de la ropa. Mientras, las mujeres de la casa, con alguna ayuda también del abuelo, seguimos con los borrachillos.

 


    
    Lo mejor de estas tradiciones son las tardes en la cocina y lo que dan de sí las conversaciones. Risas y confidencias entre generaciones. Mientras la abuela, la tía y la madre amasábamos, el padre se ocupaba de que los peques no armaran mucho estropicio, mientras en la televisión sonaba Ben Hur de fondo.

    Y como no, después nuestro chupito de anís, que nunca puede faltar en la elaboración de los dulces de Semana Santa.








10 comentarios:

  1. No, si cualquiera te dice que lo pasas mal, eh? jejeje. Me encanta que tengas esa tradición. En mi casa no se hace nada de eso, aunque he de admitir que tenemos otras muy marcadas, como la del chocolate con curros hasta reventar del día de reyes, jejeje, o la de comer el roscón en casa de la abuela. Pero así de manitas, nada de nada. Seguro que estaba todo buenísimo ; )

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    1. Estaba todo riquísimo. Nosotros también desayunamos churros por la mañana de Reyes. Y vosotros tenéis Sant Jordi, que es una tradición que a mí me encanta.
      Un besillo.

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  2. Ayyyyyy me encanta!!!! En mi casa la tradición de Semana Santa son las torrijas (picatostes se llaman aquí) y siempre las hacemos, este año también, claro.
    Las rosquillas de anís eran tradición en mi casa y en la de mi marido cuando éramos pequeños, se hacían los domingos de invierno y la convertimos en tradición nuestra de domingo de invierno. A día de hoy seguimos haciendo rosquillas de vez en cuando algún domingo, siempre las hacen con el padre mientras yo preparo chocolate y luego elegimos una peli. De peques veían en modo bucle El pequeño vampiro y La maldición de las brujas(no eran muy convencionales mis hijos,jejeje) y ahora vamos variando.
    Me han gustado mucho las fotos y el post, es genial.
    Besos.

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    1. Me encantan las tradiciones, y si son longevas mejor que mejor. Es algo que en mi casa nos gusta a todos, y por eso las seguimos. Me han encantado las tuyas, y todas las que cuentas en tu blog, jejeje. Veo que en eso nos parecemos.
      Un besillo.

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  3. Desde luego tienen muy buena pinta y tenían que estar buenisimas. Me alegro que se transmitan las tradiciones de generación en generación eso es muy bueno. besos TERESA

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    1. La verdad es que buenos estaban un rato. Las tradiciones son geniales.
      Un besillo.

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    1. Uyyy yo poco, mi suegra es la repostera, es muy buena cocinando. Los demás la seguimos, jejeje.
      Un besillo.

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  5. Me parece una tradición preciosa y también muy "dulce", ji, ji. En mi casa nunca ha habido costumbre de preparar repostería de Semana Santa, pero en la de mi suegra sí y algún año hemos estado para participar. Es cansado, sobre todo si hay que hacer masa para toda la familia, pero tal y como dices se presta a pasar un rato estupendo en la cocina. Para los que somos golosos lo de después, comérsela, también está genial :))

    Me ha gustado esa complicidad y la participación de los niños en las costumbres de familia, además del resultado que se ve súper apetitoso!! Seguro que lo pasásteis genial.

    Un beso de jueves, María!!

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    1. Claro que sí, a mí también me encanta que los peques participen de todas las tradiciones. Yo recuerdo mis días con mis abuelos de los mejores, y quiero que ellas tengan esos mismos recuerdos.
      Un besillo.

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