5/3/16

La búsqueda XXXI


 SINOPSIS DE LOS PERSONAJES



HADAS:

DRÍADES: Hadas de Tierra.

SALAMANDRAS: Hadas de Fuego.

ONDINAS: Hadas de Agua.

SILFOS: Hadas de Aire.


DRÍADES: 

Arien: Reina de los Dríades.
 
Eglantina: Maestra Dríade.

Ellyon: Buscador Dríade.

Abatwa: Dríade desterrado.

SALAMANDRAS:

Nimue: Reina de las Salamandras.

Glasting: Maestra de las Salamandras.

Leanan: Buscadora anterior.

Morrigu: Buscadora de las Salamandras.

ONDINAS:

Oonagh: Reina de las Ondinas.

Lorelei: Antigua buscadora y pareja de Abatwa.

Licke: Buscadora de las Ondinas.

SILFOS:

Moira: Reina de los Silfos.

Edrielle: Buscadora de los Silfos.


ELFOS OSCUROS:

Zelantina: Reina de los Elfos oscuros.

Dagmar: Hijo de Zelantina y Guerrero Ede los Elfos Oscuros.

Sharku: Guerrero de los Elfos Oscuros.

Shiary: Hermana de Sharku.

Morathi: Elfa guerrera.

CENTAUROS: 

Quirón: Rey de los Centauros.

Myla: Hermana del Rey.

Nicos: Guía de los Centauros.

CAPÍTULO XXXI 

 
                Los centauros hacía jornadas que los habían dejado solos, y las hadas estaban tomándose un descanso al lado de una cascada que habían encontrado por casualidad. Llevaban ya varios días allí, practicando sus habilidades y hablando mucho de sus vidas como humanos.


                Parecía que nadie tenía prisa por partir, ni siquiera Fénix que se pasaba el día dormitando, bañándose y escuchando a los buscadores como contaban sus historias.

                Licke tenía premoniciones todos los días, a cual más distinta de la anterior. Llegaron a pensar que simplemente eran desmayos y sueños aleatorios que nada tenían que ver con ellos y con lo que buscaban.

                La barriga de Edrielle crecía más rápido de lo normal, y los pequeños ya se comunicaban con todos como si estuvieran allí con ellos.

                Abatwa estaba más feliz que nunca, lo veían reír a carcajadas mucho más de lo que antes lo hacía, siempre estaba cerca de Licke y se cogían de la mano muy a menudo. Ella lo llevaba a volar, y los dos surcaban el aire con gotas de rocío como estelas de su vuelo.

                Morrigu estaba mucho más centrada, había descubierto como lanzar bolas de fuego, e incluso podía prenderse en llamas ella entera, aunque todavía no sabía cómo usar ese poder. Luchaba con Ellyon y practicaban diariamente su telequinesis. Él podía traer a sus manos cualquier objeto de su alrededor con solo pensarlo. E incluso en una de sus luchas, consiguió que Morrigu se quedara quieta en mitad de la batalla.

                Así pasaban los días alrededor de la cascada, sin más preocupaciones por los huevos de dragón. Ya los encontrarían. No tenían prisa.

                Una mañana en la que Morrigu se había alejado un poco para recoger algunos frutos, oyó en la espesura un ruido. Normalmente se habría alertado. Pero ahí estaba con más curiosidad que otra cosa, con la boca llena de frutos rojos y un zurrón hasta los topes en las manos, mientras miraba hacia donde había oído el ruido.

                Una figura salió y a ella se le iluminó la cara.

                - ¡Dagmar! ¡Qué alegría! – El elfo la miraba con extrañeza, mientras ella soltaba el zurrón y corría hacia a él hasta abrazarlo.

                Al principio él se quedó de piedra, casi sin moverse. Con un brazo tocó la espalda de la Salamandra suavemente. Ella se apartó un poco para verle la cara, estaba serio.

                - ¿Qué te pasa? ¿Y los demás elfos?

                - Morrigu estáis en peligro. Me he desviado un poco de lo míos porque quería avisaros.

                - ¿De qué hablas? – Morrigu se apartó del todo y siguió recogiendo sus frutos con una sonrisa en la cara. – No nos pasa nada.

                - Morrigu, hace unos días pasamos por aquí y os vimos. Yo me alegré de lo felices que estabais, pero me di cuenta de que algo os pasaba. Sharku no me dejó acercarme a vosotros y seguimos adelante. Cuando estuvimos alejados, nos habló de las aguas de la cascada donde estáis acampados. Esas aguas te hacen olvidar. Te desinhiben y te enseñan una felicidad que tiene algo escondido. Esas aguas quieren vuestra energía, por eso os retienen.

                - Imposible Dagmar, nos lo dices para alejarnos de nuestro propósito.

                - ¿Y cuál es vuestro propósito?

                Morrigu se quedó con la boca abierta a punto de decir algo, pero no lo consiguió.

                Dagmar acercó su frente a la de ella. Y todas las imágenes de días pasados llegaron a su mente como un torrente, su conversión en hada, sus enseñanzas como Salamandra, su pelea con Dagmar, el camino hasta ahora, todo…

                En un acto reflejo Morrigu se separó de golpe, estaba confundida, y en esa confusión, se acercó al elfo y le besó en los labios, se acercó tan rápido que chocaron sus dientes, se separaron y ella volvió a besarlo con dulzura. Él se dejó besar, incluso puede que llegara a corresponderle en lo que duró menos de un segundo.

                - Morrigu estás confundida. Dejad esas aguas. Avisa a tus compañeros. Tengo que irme.

                Y así como llegó se fue. Casi sin ser visto, corriendo entre la maleza. Ella se quedó de pie con la boca roja y con gusto a la dulzura de un beso efímero.



6 comentarios:

  1. Ayyyyy los besos efímeros a veces son eternos. Un besito y me ha gustado leerte.

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    1. Veremos a ver como continuamos la historia, jejeje.
      Un besillo.

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  2. La difusa felicidad de las aguas de la cascada envuelven a las hadas e incluso al Fénix en un falso presente, les hace olvidar su misión... Por suerte, el elfo, Dagmar, ha devuelto a Morrigu a la realidad, y han premiado ese instante con un dulce beso. Un misterioso y hermoso capítulo de "La Búsqueda", María.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que te haya gustado.
      Nunca se sabe que nuevas aventuras les esperan.
      Un besillo.

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  3. Interesante capítulo. Un nuevo enemigo, esta vez en forma de agua, un agua que te roba la energía mientras te retiene infundiéndote felicidad; gran imaginación la tuya. Me ha gustado ese giro inesperado, tras contarnos cómo iban las cosas, la agradable atmósfera que hay en la cascada, etc. Y de pronto, nos das el golpe con la realidad que esconde esa felicidad. Gran capítulo, Compañera.

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    1. Muchas gracias. Sinceramente, entre tu y yo, se me iba ocurriendo mientras escribía. Será que me meto demasiado en este mundo de fantasía, y se me ocurren cosas inverosímiles.
      Un besillo Compañero.

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