24/3/16

Guerrera



                Soy una guerrera luchando por su felicidad. Soy una diosa. Y no voy a permitir que un mequetrefe como tú, me arruine la existencia.

                Me enamoré de ti sin tapujos, sin medida, a lo loco, como si no existiera un ser más perfecto que tú. Todos mis sentidos se deshicieron para rehacerse alrededor de tus palabras, de tus besos, de tus caricias.

                Era la novia perfecta, mis atenciones solo eran para el único ser que mí me interesaba, que eras tú. Era la amiga de tus amigos, les reía las gracias, aunque  a veces fueran para meterse conmigo. No me importaba, tampoco lo veía.

                Tu familia se convirtió en la mía, los quería como si hubiera vivido con ellos toda mi vida, y ellos aprendieron a quererme, quizás antes que tú. Pero a mí no me importaba, porque siempre hay alguien que quiere más en una relación. Y sabía que con el tiempo todo cambiaría y tú me querrías sin remedio. Luchaba por ello.

                Nuestro amor no ha sido un amor de película, no ha habido besos robados, ni risas a media tarde. No ha habido atardeceres en tus brazos ni conversaciones de madrugada. Nuestro amor ha sido un amor programado, un amor de ratos pasados.

                Te gustaba la idea de tenerme revoloteando, te enamoraste de la idea de mí, de lo fácil que te resultaba la vida a mi lado. Yo te lo ponía fácil, mis respuestas eran si a todo. Todo lo que tú me pedías, yo te lo daba. Incluso lo que no salía por tu boca, y yo adivinaba, también te lo daba. Porque yo entraba en tus pensamientos, te conocía tan bien, que tus deseos se hacían tangibles en mis manos.

                Yo jamás fui tu princesa de cuento de hadas, tú vivías tu vida conmigo al lado, siguiéndote como un perrito, pero nunca fui tu princesa. Yo no recibía regalos, ni vivía entre algodones. No me lo pusiste fácil.

                Ahora todo eso se acabó, la venda ha caído de mis ojos, ya puedo ver la realidad de lo vivido. Yo te di todo y tú me ofrecías migajas. Tú fuiste mi príncipe azul que se convirtió en rana. Yo soy una guerrera luchando por su felicidad. Yo soy una diosa. Y como tal debiste tratarme.

                Ahora me voy, te dejo con tus palabras no dichas, con tus besos guardados y tus caricias de saldo. Te dejo para encontrar la felicidad, porque no tengo miedo a la soledad. Porque estar sola es mejor que ser ese ser pequeño en el que me había convertido.

                Y si en algún momento de esa soledad viene el amor, el amor de verdad, ese sin condiciones, ese que mueve montañas, ese que revoluciona los sentidos. Si en mi soledad viene el hombre que me quiera de verdad, que me trate como la diosa que soy, será bien recibido. Porque mi amor no se ha acabado, tengo a raudales, mi amor me desborda el corazón. Tú no supiste usarlo, quizás otro si sepa.



12 comentarios:

  1. Cuando alguien no corresponde al amor que depositamos en él, no es merecedor del mismo y por lo tanto se torna en un pesado lastre que te arrastra al abismo.
    Mejor soltarse de esa carga y volar en busca de los que compartan nuestra entrega y por tanto nuestra felicidad.
    Estupenda reflexión relatada.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. La verdad es que si. Cuando alguien no nos quiere deberíamos tener un chip en la cabeza que nos avisara a pesar de el enamoramiento.
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Toma ya! No digo nada porque ya lo has dicho todo y muy bien dicho ;)
    Los chips a veces es que no funcionan bien, pero hay momentos que salta la chispa y hay que aprovechar cuando eso ocurre...
    Muy buen relato, besos muchos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa chispa a veces es necesaria y otras veces no salta porque nos acomodamos en nuestro círculo de confort, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. Celebro que ella al fin haya despertado de su sueño rosa y haya dejado a un lado la venda que le impedía ver la realidad. El no la merece porque no sabe apreciar todo lo que le da y todo lo que vale. ¡Bien por la guerrera que va en busca de su felicidad! Creo que asi deberíamos ser todas las mujeres y, si me apuras, todas las personas sin importar el sexo :))

    Un relato lleno de fuerza, María. ¡Muy bueno!

    Besillos de jueves :))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todos deberíamos tener un guerrero dentro de nosotros que nos ayudara en esos momentos de enamoramiento.
      Un besillo.

      Eliminar
    2. A pesar de mi juventud creo que el amor es una de las fuerzas más grandes que existen, capaz de poner el mundo al revés y luego al derecho. Lo importante no es la correspondencia, es el sentimiento. Bueno estoy divagando, lo que te quería decir es que tu texto expresa un sentimiento de forma genial. Guerrera, siempre se aprende de las batallas, sobre todo de las que se pierden. Saludos.

      Eliminar
    3. Te doy toda la razón José, las batallas perdidas son las mejores enseñanzas, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Son palabras de una diosa. Alguien que se sabe generosa en el amor pero que también sabe por lo que tiene que luchar. Dioses y mortales, todos, al fin, victimas del Amor, je, je.
    Un placer leerte, como siempre, María

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que sí, el amor es el más poderoso de los guerreros.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Un besillo.

      Eliminar
  5. Me alegro de que esa venda haya caído, es difícil darse cuenta de la realidad porque el amor cuando se siente prevalece a todo lo demás, aún siendo injusto por una de las partes. Pero el tiempo por suerte nos enseña y hace que veamos, tu protagonista ahora es libre para que si encuentra el amor sea 100% correspondida.

    Me ha encantado esta guerrera, María.
    Besos, :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si, es mejor estar sola que mal acompañada, pero a veces no nos damos cuenta de que esa compañía no es nada buena para nosotros.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.