2/2/16

Mesa para uno



                La mesa ya estaba dispuesta. Todos aquellos manjares bien dispuestos, un pollo asado en su jugo, unos espaguetis a la boloñesa, una fuente de patatas a lo pobre, unas migas como recuerdo de su tierra, una sopa de picadillo, un plato de jamón ibérico, berenjenas rellenas, crema de calabacín y de calabaza, san jacobos rellenos del más exquisito roquefort.


                En un lado de la mesa, un solo plato, para un comensal, un vaso para el agua y cubiertos para uno. Estaba harta de la dieta, allí sentada admiraba todo lo que le había apetecido comer. Todo esperaba a que ella le hincara el diente. Qué pena que no tuviera hambre.



26 comentarios:

  1. Jajajaja Maria, me has quitado la idea de poner mis cenas, en otro momento las subiré. Hoy estoy a dieta por que mañana es el día del atracón de San Blas.
    Un abrazo.

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    1. Jajaja ya me comería yo todo eso y más, pero me he privado de cosas, que por eso estoy de dieta, jejeje.
      Un besillo.

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  2. Qué gran ironía decidir saltarte la dieta a lo grande y que no tengas hambre jajajaja. ¿¿Por qué será que a mí nunca me pasa eso?? :P

    Muy bueno, María, me has hecho reir :))

    Un besillo de martes!!

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    1. A mí tampoco, yo seguro que acabo con la mesa de una esquina a la otra, jejeje.
      Un besillo.

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  3. Madre mía que desperdicio de comida. Al menos podría haber invitado a alguien con hambre y sin dieta ni vergüenza.
    Como siempre un gusto leerte mamá escritora.
    Besos

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    1. La verdad es que después de hacerla, que se quede ahí es un gran desperdicio, pero bueno para eso se inventaron los tuper y el congelador.
      Un besillo.

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  4. Jajajaja que bueno María, cuando estamos a dieta siempre nos apetece comer de todo y luego a la hora de la verdad nada de nada!! Por cierto, si quieres mandarme algún super, lo recibo encantada!! Jajajaja
    Besin :))

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    1. Supongo que con lo de super quieres decir tuper, jejeje. Lo siento creo que nuestra protagonista se llenó la barriga al final, porque no quedó nada de nada.
      Un besillo.

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  5. ¡¡Pobrecilla!! Con lo deliciosa que debía estar toda esa comida y ella sin hambre... si aún los tiene por ahí, yo me quedo con los San Jacobos de roquefort, se me ha hecho la boca agua al leerlo, te lo juro, jajaja
    Un beso, María

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    1. A mí me salen buenísimos, está mal decirlo, pero es la verdad. Lo único que llevo sin hacerlos muchísimo tiempo.
      Un besillo.

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  6. ¡Cómo has podido hacernos esto! Una apetitosa mesa dispuesta para el comensal y ella imperturbable, mirándolo todo y ¡sin hambre! ja,ja,ja,ja,ja En serio, María, te ha quedado un minirrelato fantástico.
    Muchos besitos

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    1. Muchas gracias. La verdad es que las dietas tienen sus ratos malos, malísimos.
      Un besillo.

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  7. Me estaba poniendo mala de pensar en todos los manjares exquisitos que me darían nauseas todos juntos. No me extraña que no tuviera hambre la pobre. Y después de una dieta. Para morirse, vamos. Yo también quiero los San Jacobos, pero delante me tomaría una sopa de picadillo. Mmm qué buena!!

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    1. A mí me daría igual mezclarlos, cuando tengo hambre, devoro, jejeje.
      Un besillo.

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  8. Jooo a estas horas leer esto me da un hambre terrible, ojalá me pasara igual y pudiera decir que no a una suculosa comida jajajaj. (Por cierto, a final de mes empiezo la dieta con endocrino incluido :p Resistiré!!) Un abrazo :)

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    1. Estupendo. Me alegor por ti. Yo la estoy haciendo de endocrino, de otra vez que fui, reciclando vamos. Ya me contarás como te va a ti.
      Un besillo.

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  9. Esto me suena a masoquismo gastronómico. Pero si de veras está inapetente, es un derroche de alimento y de esfuerzo culinario. Espero que, por lo menos, disfrutara de la visión de la mesa tan bien puesta.
    Porque es demasiado temprano y no suelo comer hasta muy tarde porque, si no, le hincaba bien el diente a todos esos manjares.
    Breve, conciso y muy bien descrito y escrito.
    Un abrazo.

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    1. Jijiji la verdad es que nuestra protagonista no ha sabido disfrutar de tanta comida bien hecha. Esperemos que la haya congelado y no la haya tirado, jejeje.
      Un besillo.

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  10. Jajajaja, supongo que es lo que pasa cuando uno se priva, que al final ya ni apetece, qué ironía. Me ha gustado mucho.
    Besos.

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    1. Ufff sí, es lo que pasa con las dietas, que te lo comerías todo, pero luego a la hora de la verdad, no tienes hambre.
      Un besillo.

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  11. Ojalá a mí me ocurriese eso, jajaja. Qué delicada ironía, el final ha sido gracioso al mostrarnos esa paradoja. Me ha encantado leerte, María.
    Un beso

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    1. Ojalá a mí también me ocurriese, pero que le vamos a hacer, no tenemos esa fuerza de voluntad, jajaja.
      Un besillo.

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  12. Lo siento, no lo comprendo... Nunca he estado a dieta (supongo que por suerte, claro), así que no concibo eso de no tener hambre delante de todos esos manjares... a no ser que sea porque ya has comido, je, je.
    Seguro que hay algún refrán castellano para la ocasión
    Besos

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    1. Pues tienes mucha suerte de no haber estado a dieta nunca. Te lo dice una que ha convivido con ellas toda la vida, jejeje.
      Un besillo.

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  13. Es como pornografía gastronómica: hay mucho de todo, en exceso, para colmar los sentidos, pero se mira y no se toca. ¡Ay!

    La fuerza de voluntad para no ceder ante ese repertorio de delicias, la hace acreedora de todos los premios habidos y por haber. Para gozo del alma, lo debiese repartir entre los que sí comemos sin pudor alguno jaja

    Saludos!

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    1. Pues sí, debería compartir si no piensa comer.
      Un besillo.

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