18/2/16

Lo perdí



                Abro los ojos en la oscuridad de mis persianas bajadas. La habitación huele a cerrado, pero yo solo puedo percibir el pestilente aliento de mi boca. Un recuerdo me inunda la cabeza de nuevo, y cierro los ojos como si de un disparo se tratara. Intento contener las lágrimas que luchan por salir apretando los párpados con tanta fuerza que duelen.

                Pero el dolor no es tan fuerte como el que me taladra la cabeza. Me giro dentro del edredón y la escondo como si fuera un avestruz, como si el edredón pudiera salvarme de cualquier peligro.

                Saco la mano en busca de mi móvil, no lo encuentro y tiro varias cosas de la mesita de noche. No sé qué son, me da igual. Sigo palpando hasta que lo encuentro y lo meto en mi refugio. Apagado, sin batería.

                No sé en qué momento se apagó, no sé en qué día estoy, ni qué hora es. Saco los ojos de mi edredón, mi curiosidad ha podido más que mi dolor, quiero saber si es de día o de noche. Nada, bajé tanto las persianas que no sabría decir que hora es.

                Me vuelvo a mi guarida, y me quedo ahí, con los ojos abiertos en mi oscuridad programada. Las lágrimas empapan las sábanas ya secas de sus predecesoras. Ni siquiera tengo que esforzarme, salen solas, a borbotones, acordándome de la última vez que él durmió en ellas.

                Deberían conservar su olor, pero ya no lo hacen, demasiado tiempo sin sentirlo, demasiado tiempo sin su peso sobre ellas.

                Golpes de nuevo en la puerta de mi casa. Debe de ser de día. ¿Por qué no tocan al timbre? ¡Ah sí! Lo desconecté. Oigo gritos ahogados a través de ella, pero no sé lo que dicen, me da igual. Sigo dentro de mi sitio a salvo, de mi lugar eterno, de mi momento nuestro.

                Cierro los ojos y recuerdo aquel día que nos pasamos en la cama, comiendo restos de la nevera, viendo El señor de los anillos de principio a fin. En aquella cama, entre aquellas sábanas, en aquel edredón. O el día que discutimos simplemente por quien haría la cama, y estuvimos una semana entera durmiendo entre sábanas liadas, hasta que acabamos haciéndola juntos entre risas.

                Momentos de amor, de pasión, en aquella cama, momentos que ya no se repetirán, ya no volverán, él se ha ido y no va a volver. Me dejó, cumplió esa promesa entre anillos, esas palabras eternas. “Hasta que la muerte nos separe”. Y la muy zorra vino para llevárselo, me lo quitó, me dejó sin él antes de tiempo. La envidia le corroía, no soportaba nuestro amor, y se lo llevó.

                La ira me recorre el cuerpo como un latigazo, y con llantos desgarrados, entre gritos ahogados, arranco las sábanas, todo cae al suelo, empiezo a patear el colchón hasta que cae del somier. Me tiro al suelo agotada por el esfuerzo, y lloro, pero unas fuerzas renovadas me hacen levantarme e ir a la cocina. Cojo del cajón un cuchillo bien grande y vuelvo al cuarto. Esto se acaba aquí.

                Con todas mis fuerzas empiezo a apuñalar el colchón, que sangra con las heridas que le voy creando, con saña, con fuerza, con todo el ímpetu del que soy capaz.

                Y mientras sigo entre gritos, no oigo como están taladrando la cerradura de mi puerta. No oigo a mi hermana entrar. No le veo la cara mientras me agarra por detrás e intenta que pare. Y así las dos, abrazadas, lloramos, ella por mí y yo por perder al amor de mi vida.


24 comentarios:

  1. Hola.no hay nada peor que perder el amor de nuestra vida. Es un dolor insoportable y una pérdida tan injusta. Me encanta el símil que haces de la muerte como otra mujer que por envidia te lo arrebató de tu lado... Un gran relato y con unos sentimientos muy reales. Seguimos en contacto

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    1. Me alegro de que te haya gustado.
      Nunca me ha pasado, y tocaremso madera, pero debe de ser angustioso.
      Un besillo.

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  2. Completamente desgarrador, María. Has transmitido a la perfección los sentimientos de la protagonista, yo ya tenía el corazón en un puño con los últimos renglones. Duro pero muy bien escrito, ¡¡te has superado a tí misma!! Enhorabuena :)

    Besitos de jueves.

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    1. Muchas gracias guapa. Pues ya ni te cuento como escribí este relato, pero se asemeja un poco a cuando estuve hablando contigo. Parece que las distracciones me centran, jajaja.
      Un besillo.

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  3. Un relato que abre heridas desgarros. estupendo para no haberlo vivido en primera persona. Un abrazo

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.
      A veces cuando vives las cosas las describes mejor. Otras, salen cosas como esta, jejeje.
      Un besillo.

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  4. Uuuufff, me has encogido el corazón, te superas día a dia

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    1. Ayyy mi princess. Mi fan incondicional desde que tengo uso de razón. Siento habertelo encogido un poco más. Te prometo que lo próximo que escriba será feliz.
      Un besillo.

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  5. Que buen relato María, se me ha encogido el corazón y he sentido la tristeza de esa mujer, me he emocionado. Perder el amor de tu vida, tiene que ser durísimo!!
    Besin :)

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    1. Muchas gracias. la verdad es que me estoy sintiendo genial por haberos hecho sentir mal. ¿Seré mala persona? ayyy, es que me encanta que mis letras se sientan tanto.
      Un besillo.

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  6. El dolor ante la perdida de lo más amado es algo inasumible y difícil de superar. El tiempo de duelo personal no tiene fecha de caducidad, siempre está latente y al acecho detrás de las lágrimas.
    Un sentido relato.
    Besos

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    1. Sí, cualquier perdida de un ser amado es muy difícil. Nunca se agota, siempre está ahí, aunque el tiempo lo mitigue.
      Un besillo.

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  7. Qué angustia tan tremenda has transmitido con este relato. Me he quedado sin palabras.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias Rosa.
      Dejaros sin palabras es todo un placer. Eso me deja a mi sin palabras. Y me dice que he hecho un buen trabajo.
      Un besillo.

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  8. El relato es un crescendo de sensaciones, te transporta de la pena a la angustia, creando un desgarro. Un torbrllino de sentimientos que te desploma en su magnífica toma final. Un micro con una enorme carga emocional admirable. Me ha encantado, María.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Muchas gracias. Siempre tan generoso en tus argumentos. Sí algún día necesito escribir la contraportada de mi libro te lo mandaré a ti. Jejeje.
      Gracias Hermano de Letras.

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  9. La primera fase de todo duelo es la no aceptación, la rabia y la desesperación. Afortunadamente, el tiempo hace su trabajo pero puede ser que el dolor y el resentimiento tarden mucho en desaparecer.
    Un relato muy bien logrado, desarrollado con una naturalidad y realismo muy elocuente.
    Para desdramatizar un poco la situación, añadiría que al cabo de no mucho tiempo, la infeliz protagonista se consolará, sentada en la cocina, atiborrándose de helado de chocolate mezclado con alguna lágrima rebelde.
    Un placer leerte.

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    1. Ayyy seguro que si, aunque si es como yo que no me gusta, a lo mejor prefiere el helado de plátano. Jejeje.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

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  10. Es desgarrador, María, un relato que te atrapa desde el principio por la intensidad de los sentimientos que describes. Me alegra que no te haya ocurrido a ti, y me sorprende que no haya sido así por lo bien descrito que está, me ha encantado.
    Un beso enorme

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    1. Muchas gracias. Se ve que se me da bien escribir sobre tristeza, no sé porque...
      Mi madre siempre me decía que era la Dama de las Camelias, supongo que algo de eso tendré.
      Un besillo.

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  11. Es tan intenso el relato, tanto, que me resulta inevitable no vestirme con la piel de tu protagonista. Horrible. Angustioso. Has conseguido hacer su dolor tangible. Enhorabuena. Besos!

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    1. Muchas gracias Eva, es un gran piropo el que me acabas de mandar.
      Hacer un dolor tangible es difícil, y el haberlo conseguido me hace feliz.
      Gracias.

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  12. Buenísimo María, me ha encantado. Tiene una fuerza tremenda. Momentos duros genialmente relatados y que no se alejan en ningún momento de la realidad. Por desgracia, he visto alguna situación así, y puedo decirte que tu texto lo refleja a la perfección con gran maestría. Te felicito
    Besos

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Y me alegro aún más de saber que lo he escrito y que se asemeja a la realidad. Aunque es una pena vivencias como esas.
      Un besillo.

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