3/2/16

La mejor madre del mundo



                Antes de ser madre, yo era la madre perfecta. Parece una tontería esto que acabo de decir, pero no. Os lo explico.

                Siempre me han gustado los niños, desde muy pequeñita ya sabía que lo que quería era ser mamá. Me pirraba y me pirro cuando veo un bebé. Todo lo que quiero es cogerlo y darle besos como si no hubiera un mañana. Naturalmente me corto mucho, porque me tomarían por loca, y las madres de esos bebés me quitarían a sus hijos corriendo.

                Como siempre, me voy por las ramas. Como iba diciendo, antes de ser mamá, era la mejor madre del mundo. Cuando veía a un niño con una rabieta, o con malas contestaciones a su padres o haciendo alguna trastada, pensaba que sí la madre o el padre actuara de otra manera, no le pasarían esas cosas. ¡Ja! Ahora me rio de mi misma y pienso que el karma me lo está devolviendo con creces.

                ¿No querías ser una súper mamá? Pues aquí tengo la oportunidad con dos niñas preciosas que me tienen enamorada.

                En mi afán por querer educar a mis hijas lo mejor que pueda, me he tragado infinitos programas de la súper Nanny y todas sus variantes, en inglés, en español,… y por supuesto todos los Hermanos Mayores, hasta que dije basta.

                Me he leído multitud de libros sobre educación, cada uno contradiciendo lo que dice el anterior.

                Y con todo ello, he llegado a una conclusión, nada de eso sirve para nada. Absolutamente para nada.

                Es verdad que puede parecer muy fácil cuando nos lo explica Carlos González. 


             Hay multitud de teorías con los premios y los castigos. Para algunos son fundamentales a la hora de educar a un niño,  la forma más fácil de hacerlo es con la Economía de fichas. Yo la he hecho alguna vez, y sinceramente no me ha servido mucho. Bien porque no la he usado de forma correcta, o bien porque no le motivaban los premios lo suficiente a mis hijas, como para seguirla.

             Encontramos multitud de artículos y de entrevistas a favor de los premios y los castigos. Todas me convencen. Aquí os dejo un par de ellas.



             Pero también nos encontramos otros ejemplos en contra total de los castigos y de los premios.



             Yo he descubierto con el paso del tiempo que los castigos y los premios, a mí personalmente, no me sirven para nada. Mis hijas hacen el mismo caso que si no las premiara o las castigara.   

              Sin embargo he tenido muchas excepciones. El otro día les dije que recogieran su cuarto. Ya no se podía andar porque por donde pisaras te encontrabas un juguete. Estuve repitiéndoselo durante una hora de reloj. Al ver que lo único que recibía era quejas, llantos, lloros, y demás. Les dije: "A la que recoja le doy una sorpresita". En menos de media hora el cuarto estaba recogido. Y esta vez con risas, buenas formas y ayudándose la una a la otra.

            Así que pienso que no hay una regla escrita para esto. No todos los niños son iguales, ni todas las reglas hay que seguirlas al dedillo. 

            El problema está cuando nada funciona, cuando el ritmo de la vida nos lleva a perder la paciencia, cuando ellas buscan su espacio, y nosotros el nuestro. Y me encuentro gritando, cuando dije en mi momento de la mejor madre del mundo, que jamás gritaría a mis hijas.


           Y te sientes peor madre por hacerlo, y te prometes que la próxima vez no volverás a gritar. 

           Y es que ahora, como madre que soy, me doy cuenta de que la paciencia de la que yo he siempre he presumido, se me quedó en algún rincón con aquellas promesas de ser la mejor madre del mundo.


           Así que aquí estoy, buscando remedios infalibles, que se convierten en vanos intentos para educar a mis dos niñas inquietas, a mis dos niñas curiosas, con ganas de ser niñas y jugar, y saltar por los sofás y descubrir sabores nuevos metiendo la mano a puñados en el bote de nesquick o en el de la sal. Con ganas de correr sin mirar hacia adelante, para caerse o darse en la frente y coleccionar nuevas heridas de guerra.

          Dos niñas con ganas de probar hasta donde pueden llegar y que pueden conseguir, que lo prueban todo, llorar con lágrimas de cocodrilo, patalear, o llenarme la cara de besos o levantarme la camiseta para hacerme pedorretas en la barriga. Niñas que empiezan a tener su autonomía mientras me siguen diciendo que no saben ponerse los calcetines, para que yo les preste ese ratito de atención.

         Con lo que intento hacerlo lo mejor que sé, y como puedo. A pesar de las malas caras de esas mamás perfectas que me miran mientras dejo que mis hijas lloren por la calle o se mojen bajo la lluvia. Y pienso: "todas hemos sido las mamás perfectas en algún momento de nuestras vidas".

  
     

24 comentarios:

  1. Ser madre es muy difícil pero imagínate cuando eres madre divorciada, y con un ex que no ayuda mucho y los abuelos que se meten por medio, en fin que fácil no es desde luego pero desde luego compensa con los años, y el mio ya tiene diecisiete, que algo he debido de hacer bien en su educación, con gritos incluidos y algún que otra torta, y castigos varios por supuesto, que hoy día es un chico muy educado y responsable, bueno responsable en la medida que una anda detrás de él para que lo sea claro, pero ya de una manera mas moderada que cuando era pequeño, o sea que te entiendo a la perfección, pero animo que al final todo eso que haces por tus hijas, de mayores te lo agradecerán seguro. un beso TERESA.

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    1. La verdad es que ser madre es el trabajo más difícil que he hecho hasta ahora. Y viendo tu situación, supongo que para ti tampoco lo es.
      Pero en fin, hacemos lo que está en nuestra mano para educarlos lo mejor posible, y quererlos más que nada en este mundo.
      Un besillo.

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  2. Yo también era una madre perfecta, hasta hace 11 años... Ahora, soy la mejor mamí para mi duendecico, y la peor para los gemelos (incluso ayer uno me espetó que ojalá nunca se pareciera a mi cuando sea mayor).
    También me he leído todos los libros, todos los métodos, esperando encontrar la receta perfecta para que mis hijos sean como yo pensaba que serían antes de ser madre. Pero no lo hay. Porque ellos nunca serán los hijos perfectos. Pero nos queremos, y nuestra misión es como tú dices, educarlos los mejor posible dentro de nuestra idea.
    Besitos

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    1. Tienes toda la razón, nuestra mision es quererlos mucho, disfrutar con ellos cada momento de la vida. E intentar hacerlo lo mejor que podamos, que no es poco.
      Un besillo.

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  3. Yo no soy madre, pero tengo ocho sobrinos y puedo entenderte muy bien, María. La teoría es una cosa, la realidad de cada casa, otra. Además como bien dices cada niño es un mundo y responde o no a ciertos "trucos" según sus circunstancias. No hay reglas matemáticas.

    Creo que las madres tenéis un gran mérito y hacéis todo lo que podéis. A partir de ahí nadie puede pedir más y cada una usará su intuición y su bagaje de sabiduría materna como mejor crea.

    Un entrada estupenda, me ha encantado leerte :)

    Un besillo fuerte!!

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    1. La sabiduría materna,... jejeje.
      Me encantaría tenerla en cada momento de mi vida.
      Pero a veces se escapa y de que manera...
      Un besillo.

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  4. No hay teorías que valgan María, yo también he visto super Nanny y ni fu ni fa. Ser madre es una tarea muy difícil y complicada, siempre nos preguntamos si lo que hacemos, lo hacemos bien y nadie nos da una respuesta, eso sólo sabemos nosotras con el día a día de nuestros hijos... Yo prometo que intentó hacerlo lo mejor que puedo, ahora Dios dirá!! Jajajaja
    Besin amiga!! :))

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    1. Siii todas creo que intentamos hacerlo lo mejor que podems. Pero siempre queda la duda de ¿esto será lo mejor?
      En fin, el tiempo nos dirá.
      Un besillo.

      P.D. ¿Y ese final que espero como agua de mayo?

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  5. La perfección no existe, María, no te comas el coco. Ni en este, ni en otro terreno. Lo único que puedes hacer es ser una "buena" madre, y eso (al menos para mí) consiste en querer mucho a tus hijos, aceptándolos como son, tratando de educarlos en el respeto y la autonomía personal. No hay dos niños iguales, y por eso los métodos de educación no siempre funcionan del mismo modo. Si tu consigues que tus pequeñas vayan aprendiendo, que sus días sean buenos y se sientan felices y queridas... ¿qué más puedes pretender?
    Eres una mamá estupenda, seguro.
    Un beso enorme, María

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    1. Sí, es verdad es que lo fundamental es que ellas se encuentren queridas y felices. Eso es lo importante. Todas hacemos lo que podemos por convertirlos en buenas personas. Pero el camino es complicado.
      Un besillo.

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  6. Ayyyyyyyy es que ser mami es muy chungo,jajaja.
    Mira, ahora que los tengo mayores y responsables puedo hablar con un poco de conocimiento. Aunque cuando yo los tuve no había este mundo de Internet me leí todas las revistas y libros de bebés y al final aquello era un lío y me dejé guiar por el instinto.
    La paciencia se acaba, claro que sí, es normal.
    Una cosa básica para mí fue criarlos mucho al aire libre, en casa para comer, bañarse, dormir y poco más. Cuando no iban al cole los sacaba mañana y tarde a los parques cercanos, a los merenderos o al playa, muchas veces con la comida, o con la merienda casi siempre, a que corriesen y saltasen.
    Y cuando empezaron al cole iba a buscarlos con patines, patinete, bici, balón o sin nada, da igual, y nos íbamos a quemar esa energía fuera, en parques donde iban los compañeros, o a algún sitio de esos que les gustaban porque había arena, una pista o un columpio chulo.
    A veces hay que sobornar,hiciste genial lo de recoger la habitación, yo les prometí premios para quitar el pañal porque sino nos habríamos eternizado.
    Y a la hora de comer el pequeño me hacía perder la paciencia porque una cosa es comer mal y otra directamente no comer, así que mi truco para no estrellarlo o suicidarme era salir de casa, muchísimas veces metía la comida en un termo y me iba con mi madre o mi marido o mi hermana y les daba de comer en algún parque o merendero, y algo mejor comía. Evitaba quedarme en casa lamentándome porque sino no sé lo que le habría acabado haciendo a un niño que ni abría la boca ni tragaba,jajaja.
    Las rabietas...la mía tuvo muchas y al final opté por ignorarla, es triste pero al principio intentaba consolarla y era un bucle de llantos, gritos, lágrimas y mocos que mejor no describo,jajaja.
    Lo estás haciendo genial, cada niño es un mundo y no me creo que los de los que escriben libros sean perfectos, quisiera ver yo a supernany en su casa.
    Un besito y lo importante es quererlos y reforzarlos, y cuando van creciendo a veces decir que no, y eso sí que es difícil.

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    1. Jajaja me consuela no ser la única con hijos que no abren la boca, o con pataletas. Sé que no lo soy, pero cuando nos lo cuentan, como que alivia un poco.
      Sé que luego vendrán otros tipos de problemas, incluso peores que los que tengo ahora.
      Pero supngo que despacito y buena letra lo conseguiré. Admés me parece admirable que estuvieras siempre en la calle. Yo la verdad es que antes salía mucho más. Ahora menos, pero he de proponerme pasar más tiempo en la calle que en casa, jejeje.
      Un besillo.

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    2. Jajajaj, lo de las pataletas me daría para mil post. Lo de la calle es que también puede depender del sitio donde vivas, aquí hay muchas zonas abiertas y temperaturas aceptables todo el año, ni mucho frío ni mucho calor, así que si no llueve casi todo el mundo sale mucho, se ahorra en limpiar la casa y en estrés,jajajaja.

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    3. La verdad es que aquí tampoco hacen malas temperaturas, y aunque en parques escaseamos, siempre tenemos la playa y el paseo marítimo. Somos como los caracoles, salimos al sol.
      Un besillo.

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  7. Pues yo tampoco soy madre....Bueno eso es obvio, pero me encanta ser padre que es un sucedáneo sin desperdicio.
    Lo de ser madre perfecta para criar a hijos perfectos siguiendo las instrucciones de programas, libros y revistas. Es como redecorar tu casa tomando como modelo los palacetes que aparecen en las publicaciones dedicadas a ello, o conseguir esa blancura deslumbrante siguiendo los consejos de las mujeres (tipo modelos de pasarela) que vienen del futuro para indicarte como hacerlo.
    Por que nuestra ignorancia es supina y nuestra ingenuidad pavorosa.
    Pero el instinto ¡Ay el instinto! en eso no nos gana nadie. Yo sólo con mirar a mis hijos ya sabía más o menos por que lloraban, si olía el pañal y daba el kkpositivo pues tocaba cambiarlo. Cuando era la hora de la comida pues a comer y cuando se le cerraban los ojos, pues a dormir.La naturaleza es sabia.
    Premios,castigos, algún azote en el culo de los que te hacían más daño a ti que a ellos por culpa del tocho de pañal celulosico que portaban. Un berrido a tiempo, una imitación mordaz de sus llantinas absurdas para hacerles sentir ridículos al no conseguir sus propósitos con ellas... y muchos juegos compartidos, y mucho correr y montar ven bici, y mucho acompañarles a sus partidos de baloncesto, y mucho conversar y contar historias...y mucho dedicarles tu tiempo. Eso aliñado con besos, abrazos, caricias, consuelo, ánimos y respeto en sus ritmos personales, y mucho ejemplo por parte de los padres; hicieron que la educación no siendo tarea fácil, fuera de lo más factible.
    Reafirmo lo que que ya ha dicho alguno de tus comentaristas. Los resultados los vas viendo, cuando no sólo sientes su respeto (Que no miedo) y su cariño; sino también sientes sus abrazos y su confianza hacia tu persona.
    Entonces es cuando puedes pensar que has sido una buena madre-padre, aunque no perfecto, que siempre es más aburrido.
    Besos,madre escritora.

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    1. Me ha encantado tu comentario. A veces perdemos la verdadera perspectiva de tener hijos, que es disfrutarlos, vivir con ellos cada aventura que se nos presenta. Y la verdad es que es lo primordial. En casa besos, abrazos, arrumacos, bailes, risas y juegos nunca faltan.
      En fin, que me ha encantado lo que has dicho.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

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  8. Maria yo ya los tengo crecidos a mis hijos y para criarlos no hay reglas cada niño es un mundo y si al niño lo educar en el cariño, juegos, dependiendo de la edad. Los niños son como esponjas lo absorben todo. La mejor educación es darles ejemplo que ellos ya se encargarán de ver que en este mundo si no se se educan en valores no se puede convivir. De pequeños son unos problemas y de adolescente otros. Estudios , deportes, amigos. Si contara las anécdotas de las travesuras y los agobios que me han hecho pasar mis hijos os moríais de la risa y eso que son unos hombres hechos y derechos y siempre han sido muy responsables. De pequeños uno era mas trasto que otro, otro mas ordenado pero eso jugando con ellos es cuando son mucho mas divertidos. Me extendería mucho ya entre todos hemos aportado algunas de nuestra vivencias. Un abrazo

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    1. Los niños nos hacen vivir los mejores momentos, y aunque a veces la paciencia desaparezca, es verdad que luego vuelve con más fuerza.
      Me enantaría que nos contaras alguna de esas anécdotas, ya sabes, propóntelo para hacerlo en el blog.
      Un besillo.

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    2. Espera un poco a que mi hijo me conteste a mi carta, ahí van algunas. Bueno le he enviado dos versiones no se cual escogerá a contestar . Es para el concurso de padres e hijos. Un abrazo

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    3. Ah pues las leeré encantada, jejeje.
      Un besillo.

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  9. Como ya te he comentado en otra ocasión, no soy madre pero si he sido profesora de niños al principio más peques y después cuando terminé mi carrera universitaria, ya con adolescentes en el instituto, de modo que he tenido amplia experiencia con todas las edades prácticamente. Los programas de la super Nani también los vi casi todos, porque en el fondo siempre llevo a los alumnos y la profesión en mi alma, aunque por motivos que ahora no vienen al caso ya estoy prejubilada desde hace unos cuantos años. Dicho esto, quisiera comentarte que llevas razón en que educar no es tarea fácil ¡ni mucho menos! como se cree mucha gente, que deja a los niños en los centros escolares para quitárselos de encima y cargarle al profesor toda su responsabilidad como padres.. ¿qué supone esto?.. pues que traer hijos al mundo como si fueran "churros" es tan descabellado como pensar que si los niños salen díscolos o caprichosos, es porque nacieron así y además hay que hacerles tan sumamente felices que es preferible no reñirles o dejarles que se suban por los sillones y te peguen una paliza cuando son ya adolescentes... Y encima los hay que todavía se cuestionan si lo habrán o no hecho bien con sus hijos.. Ayyyyyy dios mío ¡cómo anda el patio! ... No sabes la de veces que me hubiera gustado invitar a uno de estos padres tan inconscientes e irresponsables, que suelen ser los primeros que critican la labor del profesorado con la cantinela de ¡de qué se quejan los profes si están siempre de vacaciones, fiestas, etc.! bien, pues a estos padres tan "chulos" me gustaría invitarles a que sustituyesen al profesor por un día y luego preguntarles si seguían o no pensando lo mismo. De manera que, "de tal palo tal astilla" (como dice el refrán) y de tales padres, luego tales hijos... Educar es todo un arte, una vocación de por vida y no es para nada fácil, al contrario tenemos que armarnos de valor, de paciencia y MUCHO AMOR, porque educar es todo un acto de amor incondicional.

    No pierdas la calma ni te culpabilices de tu ignorancia, yo te veo una madre estupenda que ama a sus hijas y sabe como motivarlas para que cumplan esas tareas que no les gustan.

    Muchos besos

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    1. Ayyy señor, es que esos padres quejicas del profesorado, alguien a quien echarle las culpas de sus errores, a esos les daba yo una clase de treinta niños como los suyos, a ver que hacían...
      En fin ese es otro tema que me toca muy a fondo. No soy profe, pero podría serlo, y no lo fui precisamente por los padres. Cosas raras de la vida. Con lo que me gustan los niños...
      En fin, que como bien dices, educar es complicado, y por supuesto y sin niguna duda, es tarea de los padres y madres.
      Un besillo.

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  10. Podríamos decir aquello de que "cada maestrillo tiene su librillo" o bien que "cada uno cuenta la feria según le va". Unos te dirán que hagas eso o aquello porque a ellos les funciona pero cuando tu lo haces no sirve para nada.
    Creo que todos los manuales que existen en el mercado sobre cómo criar y educar a los hijos solo tienen por objeto vender. Está bien seguir consejos elementales (que alguien con un mínimo de sensatez ya sabe) pero no queda más remedio que ir improvisando sobre la marcha y armarse de paciencia y astucia.
    Sí es cierto que no hay que ser complaciente con los hijos, "hacerles la pelota" como quien dice para que te hagan caso. La autoridad debe prevalecer pero ¿cómo ejercerla? Ese es el quid de la cuestión. Hay que ir probando pero es imprescindible previamente conocer a tus hijo/as, saber de qué pie calzan. No todos los métodos funcionan igual para todos los niños, incluso entre hermanos. Cada niño es un mundo.
    Ser padre y madre es una experiencia extraordinaria e irrepetible. Por eso muchas veces no deseas repetirla, jajaja.
    Y sobre todo, no hagas caso de los consejos de las abuelas (y mucho menos de la suegra), que siempre tienen que meter baza en todo y todavía te lían más.
    Paciencia, y ahora a por el niño.
    Un abrazo de parte de un abuelo que no dudará en mimar a sus nieto/as, como no quiso hacerlo con sus hijas.

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    1. Jajaja por supuesto los abuelos estan para mimar, de eso no me cabe la menor duda.
      La verdad es que siempre voy cogiendo consejos de un lado y de otro, luego me quedo con el que más me gusta, pero me empapo de toda la sabiduría popular y de la literaria, para hacer mi batiburrillo personal. Yo tengo suerte con la suegra, ella se comporta como una abuela de toda la vida. Mima a sus nietas y me deja hacer. Mi abuela ya es otro cantar, jejeje, pero sé que lo hace con todo su cariño, así que la dejo hacer.
      Un besillo.

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