26/2/16

De las musas, la inspiración y las manías.



      Los escritores somos seres un poquito raros. Nos quedamos mirando a la gente como se saluda, o en las cafeterías estamos pendientes de lo que hablan en la mesa de al lado, nos quedamos mirando una ventana de un edificio que nos ha llamado la atención, y nos quedamos a mitad de una frase, sin acordarnos de lo que íbamos a decir.

     Hacemos todo eso y muchas otras cosas, simple y llanamente porque las musas nos han visitado y nos están invadiendo con la creatividad, con las nuevas ideas para historias que aún no han nacido. 


     Pero las musas son seres caprichosos, ellas no están siempre que nosotros las llamamos, a veces nos quedamos mirando la pantalla del ordenador sin ninguna palabra que nos venga a la cabeza, y las que nos llegan son raras e inconexas.


      Es posible que empecemos un texto una y otra vez, borrando, o tachando en el caso de las libretas, que las mías están llenas de tachones. Llamamos a las musas pero ellas están ocupadas inspirando a algún otro escritor que teclea sin parar, o rasga las hojas de sus libretas, pasando las hojas sin miramientos.

     Cuando estamos sin la ayuda de las musas cualquier interrupción nos saca de nuestras casillas, un mensaje en el móvil, una llamada de alguien de casa, el tapicero, afilador o similar que pasa por la puerta de tu casa. Y aunque a veces está bien, porque las emociones afloran palabras que no mostrarías sin ellas. La mayoría de las veces el bloqueo es mayor.

    Todos los escritores tenemos manías a la hora de escribir, y el que lo niegue miente. Aunque sean pequeñas manías, pero todos los tenemos. A unos les gusta escribir en silencio absoluto, unos prefieren la noche, otros prefieren el día, unos se llenan de post-it por toda la casa, unos prefieren las libretas, otros los folios en blanco, unos prefieren el boli y otros escriben en pluma, unos escriben con las primeras horas del día, y otros con las últimas de la noche. 

     Podría enumerar las interminables rarezas que podemos tener a la hora de escribir, pero solo cada escritor conoce las suyas, e incluso puede que ni se haya dado cuenta de las propias.

     A pesar de todas las manías que podamos acumular, a veces la inspiración no llega. Y aunque tengamos todo listo para escribir a nuestro gusto, nuestra mente se queda en blanco.

     Mi truco para llenar la mente de colores, en vez de que se quede en blanco es la música. La música siempre me ha traído sentimientos y es inevitable para mí buscar en ella la inspiración, llamar a las musas a través de las notas musicales. Ellas me llenan el alma y me renuevan el corazón.

     Y para ello no me vale cualquier canción, la verdad es que tiene que ser en español, (otra extravaancia de escritor), necesito saber lo que dice una canción para poder escribir a través de ella.

      Así que os voy a poner las canciones que a mí me inspiran. Cada una lo hace por motivos diferentes, y todas ellas me llevan a escribir con sentimiento.

     No sé porque pero la mayoría son mujeres, y son canciones concretas, entre ellas Vanesa Martín, Zahara, Rozalen o Rosana.









     Y a través de sus letras y de su música, mis musas llegan a mí, y me dejan escribir, me transportan a otros mundos y me llegan donde no llegaría sin ellas. Por supuesto, hay muchas más canciones, pero estas son las que me resuelven cualquier bloqueo.



16 comentarios:

  1. Yo no escribo más allá de las reseñas del blog, pero necesito silencio. La música me distrae y molesta y si es en español más aún. Sólo oigo música conduciendo o cocinando.
    Un beso.

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    1. Lo que yo te diga, cada uno tiene sus manías, jejeje.
      Un besillo.

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  2. Mi manía es escribir cuando mis hijos no están o están durmiendo, de pequeños porque quería jugar con ellos y compartir su tiempo y ahora porque también quiero estar con ellos y si estoy escribiendo me da la sensación de perderme cosas, manías de una.
    Lo de la música, depende, a veces la pongo pero me da igual el idioma, en cambio otras veces prefiero oír la lluvia repiquetear en los cristales o las risas de los niños en la calle.
    Eso sí, en mi caso si las musas no vienen poco puedo hacer, generalmente voy a pasear y vuelvo más inspirada.
    Un besito y me ha encantado leerte.

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    1. Me encanta esa idea de escribir cuando los niños no están o están durmiendo. Yo llego a la noche cao, normalmente no aguanto mucho más de las once despierta. Así que las horas nocturnas no son muy aptas para escribir.
      Aquí llueve poco, así que las gotas de lluvia en el cristal no me funcionaría mucho, jejeje.
      M encata que me cuentes tus manías.
      Un besillo.

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  3. Yo necesito silencio absoluto, con música me resulta imposible. Una de mis rarezas, es que no puedo escribir poesía en el ordenador, no me sale. Necesito hacerlo en papel.
    Un beso enorme, María

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    1. Yo puedo escribir con ruido de fondo, sino, no podría escribir nunca. Ahora tengo a mi pequeña jugando y hablando por los codos, mientras mi mayor escucha audio libros, así que difícil escribir en silencio, jejeje.
      Un besillo.

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  4. Mis musas me visitan cuando les da la gana, un poquito informales de tal forma que a veces me despiertan en plena noche y tengo que escribir lo que me dictan
    Papel y boli en mi mesilla se han hecho habituales.
    Besos

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    1. Me ha encantado tu idea de papel y boli en la mesita. No puedo copiartela porque tengo que esconder todas mis libretas. Libreta que cogen mis hijas, la usan para desarrollar su imaginación, y me dejan sin hojas. Da igual que yo les de una a cada una, ellas siempre quieren las mías, jejeje.
      Un besillo.

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  5. Como dices cada cual tiene sus propias manías, que para gustos ya están los colores. Yo, ya lo he dicho muchas veces, necesito silencio absoluto para escribir. Y las ideas, cuando me vienen, la anoto en la parte de atrás de la lista de la compra, en la pizarrita velleda que hay en la nevera, en cualquier papel que encuentre a mano o en las "notas" del móvil. Lo importante es no dejar que la inspiración pase de largo... :)

    Nos has puesto a todos a pensar en nuestras manías, María jajajajaja.

    Un besito y buen finde!!

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    1. Es buena idea lo de copiar las ideas, a mí lo que me pasa es que no me basta solo con un trocito de pizarra, cuando me viene,viene a borbotones, sin parar, palabra tras palabra...
      Me alegra haberos hecho pensar.
      Un besillo.

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  6. Vaya, qué sorpresa! Yo que últimamente sospechaba que las musas me habían abandonado porque las tenías tú acaparadas...
    En cuanto a la música, mira que me gusta a horrores y cuando era un chaval, estudiaba con ella a tope, ero ahora no puedo escribir con música y menos si el tema tiene letra, pues me distrae. En cambio, para leer, sí que me gusta la compañía de algún tema musical. A veces incluso me parece sentir una conexión entre la música y la lectura, especialmente en poesía.
    Un abrazo.

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    1. Jajaja ¡qué va! Escribo menos de lo que debería. Me entretengo demasiado con las redes sociales, con mis hijas, con la casa, y con mil cosas que hace que las musas se tengan que ir aburridas de tanto esperarme. Jajaja
      La música siempre tiene algo especial, es arte y sentimiento en estado puro.
      Un besillo.

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  7. Mis musas son casi siempre inoportunas. Siempre me prometo dejar una libreta en la mesilla pero siempre me olvido, porque a veces me viene una frase, una palabra, una imagen, cuando me levanto a hacer pis en medio de la noche, o cambiar a mi peque, o algo así... Por no hablar de las veces que me visitan mientras paseo a los perros... Un besito!

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    1. Ay la verdad es que son inoportunas, als mías también un poquito, porque les encanta venir cuando estoy conduciendo, jejeje.
      Un besillo.

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  8. Maria mis musas a veces me vistan y me hacen levantar temprano, madrugar y como trabajo a turnos no te digo a veces donde llegan mis musas. A veces papel y boli , una libreta en el bolsillo. Recuerdo que una poesía que hice a mi pueblo me salio de un tirón y lo anoté en el cartón de unas medias que me acababa de comprar y lo peor es que lo hice llorando. Un abrazo .

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    1. Ayyy si es que los escritores tenemos rarezas, y cualquiera que te viera llorando y con las medias en la mano, diría que que mujer tan rara. Jajaja.
      Me ha encantado tu anécdota.
      Un besillo.

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