24/2/16

Consejos de madre



                Hoy la madre no soy yo. Hoy vais a permitirme pequeños recuerdos de cuando yo era pequeña, y me dejaba guiar por los pasos de esa gran mujer que era mi madre. Hoy os quiero enseñar esa sabiduría que mi madre me dejó casi sin darse cuenta.

                Mi madre fue una madre temprana, con apenas 21 años tuvo una niña de 4 kilos. Una bebé a la que mimar y cuidar, y como en ese momento estaba estudiando para ser psicóloga, una bebé con la que practicar.

                Tengo muchas cosas que copio de mi madre, entre ellas esas frases famosas de madre que ahora las vemos por todas partes tipo:

                - Ni por favor, ni por favora.

                - Cuando seas madre comerás huevos.

                - Como vaya yo y lo encuentre... Y lo encontraba.

                Son muchísimas las frases que me oigo decir y me viene a la cabeza la imagen de mi madre.

                Pero hay otros aspectos de la vida que me los ha facilitado, gracias a sus ideas.

                No sé si a todos os pasa, pero cuando voy con mis hijas por la calle cogidas de la mano, siempre voy tirando de ellas, parece como si les pesara la vida. Pues bien, mi madre siempre me decía que me agarrara a los vaqueros, a esas tirillas que se usan para meter el cinturón.

                Un día lo probé con mis hijas, y voilá, ¡qué inventazo! Ya no tengo que ir tirando de mis hijas, y el andar no se convierte como si tuviera que subir una montaña.

                Otra de las grandes ideas que me dio mi madre fue cuando íbamos de tapas con ella. Ella se sentaba en una mesa con sus amigas y nosotras en otra. Ellos comían tranquilos y nosotras nos sentíamos mayores y teníamos total libertad con los palillos y las servilletas, hasta que se daban cuenta claro. Nuestra mesa al final se llenaba de niños, y conocíamos amigos nuevos.

                Ahora yo lo hago a veces con mis hijas, cuando vamos muchos y son varios niños, las sentamos en otra mesa. Veo en la cara de mi hija mayor orgullo de saberse al cuidado de su hermana pequeña. Y las veo en su micro mundo relacionarse sin la presión de “los mayores” a su alrededor para que coman.

                Mi madre consiguió algo que creo que no consiguen todas las madres. Consiguió que yo no le mintiera, (bueno vale, alguna que otra mentirijilla se me escapó en la adolescencia). Pero ella hizo de mí una amiga, mi madre era una amiga con la que compartir todas mis vivencias, a la que pedía consejo la primera y la que tenía de cómplice.

                Me encantaría conseguir eso con mis hijas, pero se le olvidó darme su secreto, así que tendré que hacerlo lo mejor que sepa con su ejemplo.

                A pesar de las malas lenguas que dicen que los padres y las madres no podemos ser amigos de nuestros hijos, creo que se equivocan. Mi madre tenía puestos sus límites, y los cumplía a rajatabla, jamás he llegado ni cinco minutos tarde a casa. Y a pesar de los límites y de sus normas, yo la consideraba mi mayor confidente.

                De ella copiaré los dictados antes del baño en la piscina, las salidas y horarios llevadas a consenso, las fiestas en casa con mis amigos, en las que ella no podía faltar, los Reyes de pequeños detalles, la importancia de las letras, y de las ciencias, la paciencia inagotable mientras veía nuestros espectáculos  y les contábamos los mismos chistes una y otra vez, su insistencia en que estudiara lo que quisiera, su esfuerzo para que yo no me perdiera ningún viaje del cole ni del instituto.

                De ella copiaré que la cultura no tiene límites, los bailes a media noche, los conciertos improvisados, la buena música, los juegos de mesa, lo divertido que es jugar se gane o se pierda, los besos cada noche y cada mañana y durante el día más, que el miedo no entiende de oscuridad, que lo nuevo no es malo.

                De ella copiaré las titas postizas, y les enseñaré a mis hijas que lo importante de una familia es el amor. Les enseñaré que el no ya lo tienen, y que todo lo bueno requiere un esfuerzo. Les enseñaré a vivir como ellas quieran, dándoles libertad para tomar sus propias decisiones, pero guiándolas siempre.

                Existen otras muchas cosas que me enseñó mi madre, ¿y la tuya que te enseñó?


16 comentarios:

  1. Qué entrada tan emotiva, María. Se ha dicho hasta la saciedad y es cierto: "madre no hay más que una", y es la que está a nuestro lado desde que nacemos. Creo que la mayor parte de lo que cada uno somos hoy, es gracias a nuestra madre (a nuestros padres, para ser justos).

    Mi madre me ha enseñado muchas cosas sin darse cuenta, como te pasa a tí, pero solo mencionaré una que en su momento me dió mucho que pensar. Yo me casé con 26 años recién cumplidos y recién acabada la carrera y me fui a vivir a otra ciudad. No tenía ni idea de que supiera cocinar porque nunca me había hecho falta, ¡pero resulta que sabía!. Cuando tenía dudas sobre cómo hacer algún plato solo tenía que recordar lo que hacía mi madre todas aquellas horas que nos pasamos charlando en la coicna mientras ella cocinaba y yo le contaba mis cosas. Estaba todo almacenado en mi cabeza junto a esa sensación de seguridad que ella siempre sabía transmitirmme. Lo había asimilado todo sin darme cuenta y sin esfuerzo.

    Me ha gustado mucho tu post :))

    Un besito de miércoles!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si que tienes buena memoria. No sabes la envidia que me das, jejeje. Porque yo hay comidas que no apunté en su momento, y ahora cuando pienso en las recetas no tengo manera de que me salga como a ella.
      Muchas gracias.
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Cuando a los hijos les toca hacer el papel de padres, es cuando se acuerdan de aquellos consejos, de aquellas guías y patrones de conducta que en su momento les pasaron inadvertidos o no valoraron en su justa medida. La historia suele repetirse aunque, eso si, mejorada pues intentamos rectificar aquellos "fallos" que cometieron nuestros progenitores simplemente por falta de práctica o de conocimientos.
    En mi caso, a pesar de pasar mucho más tiempo con mi madre, de quién más aprendí fue de mi padre. Y no por lo que me decía sino por el ejemplo de conducta que me daba sin darse cuenta.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que tienes razón, es cuando echamos mano a intentar educar a nuestros hijos, cuando nos acordamos de como nos educaron nuestros padres.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. Y es que madre, solo hay una...
    La mía decía "después de las 10 de la noche ya no existe", normal, la pobre... cuatro hijas, madre minusválida y marido.. una santa.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay y me quejo yo, jejeje. No me extraña que dijera eso. Y seguro que a las diez se poná a hacer cosas que no le habían dado tiempo.
      Un besillo.

      Eliminar
  4. Qué bonito María!!!! Mi madre me ha enseñado y me sigue enseñando cada día. Ella fue la que empezó a participar en concursos de relatos hace muchos años, cuando era con máquinas de escribir y papel de calco, que menudo trabajazo.
    Ella también se esforzó para que no nos perdiéramos ni un viaje del cole, nos sacaba mucho, nuestras vacaciones eran geniales y originales, fuera de lo de siempre, tengo mil historias y además en el día a día siempre encontraba un sitio nuevo para ir y arrastraba a mi padre para investigar. Como anécdota te diré que en Gijón hay unas termas romanas y una villa romana. Bueno, pues cuando eran casi una escombrera ella supo de su existencia y nos llevó. Para las termas logró hablar con alguien del ayuntamiento y a base de insistir las abrieron para nosotros y nos las enseñaron.
    Y a la villa romana fuimos en coche, fue una odisea encontrarla porque era un solar lleno de basura casi, y tengo película de super8 con mi madre intentando buscar vestigios romanos entre hierbas altas y pilas de piedras.
    Y siempre tiene ilusión, aunque a veces no todo sea color de rosa organiza algo chulo y divertido.
    Mi madre tiene y tenía la casa limpia y ordenada pero su prioridad no es esa, siempre fue la familia y si no puede abrillantar un suelo pues da igual, prefería llevarnos a una playa nueva o a coger grillos.
    Vamos, que me enseñó a ser madre, está siempre a mi lado en lo bueno y en lo malo, a cualquier edad y para ella nosotros somos los más listos, los más guapos y los más todo. Ahhhh y aún va a ver actuar a mis hijos en todo lo que hacen y hace tres años fuimos juntas a recoger un premio cada una, con toda la familia. Esas cosas no se pagan con dinero. Yo no sé si podré ser como ella pero intento hacerlo bien, y cuando este año la llevé a ver a Coppola, ella que es tan fan sentí que le pude corresponder un poco lo que hace por todos.
    Un besín y menudo rollo te he metido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja me han encantado tus historias. Me enanta leer cosas de la gente con sus madres, supongo que será ver la felicidad ajena en la gente que me encantaría seguir disfrutando. Sinceramente, me alegro de que hayas podido llevar a tu madre a ver a Coppola, seguro que le encantó.
      Un besillo.

      Eliminar
  5. Qué bonito homenaje, María. De mi madre también conservo frases como las que tú compartes (aunque era mi padre quien decía: cuando seas padre, comerás cocido). Mi madre nos enseñó a mí y a mis hermanos a compartir, a valorar a la familia, a respetar las creencias de los demás. A tener una sonrisa para todo el mundo... aunque eso le salía mejor a ella que a nosotros, todos la querían por eso.
    Un beso enorme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si es que las madres son únicas, y sus enseñanzas se nos quedan dentro.
      Un besillo.

      Eliminar
  6. Mi madre también dice lo de "Ni por favor ni por favora" parece que la estaba oyendo cuando leía tu post. Mi madre me ha enseñado muchas cosas: lo primero, antes de saber leer, muchas poesías de memoria de tanto leérmelas ella; Pero quizás lo más importante es algo que su madre le enseñó a ella según cuenta y es "escucha a unos, escucha a otros, pero nunca hables a unos de lo que te dicen lo otros". En dos semanas, cumple ochenta años.
    Emocionante entrada. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi mi madre me decía, "Ver, oír y callar" que es más o menso lo que tu mencionas, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  7. Las enseñanzas de las madres son numerosas. La que mejor recuerdo de la mía es: que la familia es o primero y debemos andar unidos y arroparnos y cuidarnos entre nosotros. Sus razones tiene. Somo ocho hermanos.
    Una entrada preciosa y entrañable como amor de madre.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ocho hermanos, que bien, vosotros no os aburríais nunca, jejeje. Deben de ser geniales vuestras cenas de Navidad.
      Mi madre siempre nos decía: Cuida de tu hermana, que cuando yo no esté es lo único que tendrás.
      Jijiji, cada una tiene su forma de decir las cosas, paero las enseñanzas son las mismas.
      Un besillo.

      Eliminar
  8. Cuanto recuerdos vienen a mi memoria de mi madre. Era yo una niña de 7 años y el día que tenia la maleta hecha para venir al Pais Vasco, le costó mucho salir de su casa del pueblo y con el Chinarro( era una piedra de forma rectangular que tenía para sujetar la puerta de la entrada) debajo del brazo se lo quería traer. Su voz peculiar con su acento oliventino que la gente vasca la confundía con mejicana. Los vestiditos que nos hacia de cualquier retal de tela. La batas de la escuela me las hacia de la bata que le regalaba mi profesora por que se le quemaban en la estufa. Lo limpia que era, era una mujer que se hacia querer por todo el mundo. Siempre cariñosa, amable, humilde, sencilla. Se acaban los adjetivos para calificar a mi madre. Siempre con la sonrisa en la boca, con buenas palabras. No era una mujer recta, era una mujer que con su ejemplo ya aprendíamos de ella. Y su final arropada conmigo yo cuidándola, enferma de Alzheimer dejé de ser su hija para ser su madre y guiarla hasta Su último Atardecer. Un abrazo Maria no puedo seguir sin echar una lágrima de emoción.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh que enfermedad más cruel.Lo siento mucho.
      La verdad es que las madres son lo mejor del muundo y de ellas nos llevamos los mejores aprendizajes.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.