3/1/16

Traición



                Llegué a casa más temprano de lo normal. Abrí la puerta de la calle y el silencio de la casa me llamó la atención. Cerré la puerta sigilosa, intentando oír. La televisión no estaba puesta, pero tú ya tenías que haber llegado. Dejé el abrigo en el perchero y una risa lejana me aguzó el oído.

                Empecé a andar por el pasillo, unos ruidos conocidos me llegaban desde detrás de la puerta cerrada de nuestra habitación. Me paré a escuchar mientras un sabor amargo me bajaba por la garganta. Tú estabas ahí, pero no estabas solo. Giré el picaporte lentamente y empujé la puerta.

                Tú estabas tumbado en la cama completamente desnudo y atado a  la cama. Tus ojos estaban vendados por mi pañuelo favorito. Encima de ti una pelirroja de curvas exuberantes se movía al compás de tus jadeos. Yo la veía de espaldas, ella no me veía, y seguía con sus movimientos acompasados.

                Me quedé en la puerta observando como un voyeur tras la ventana. Debí hacer algún ruido que solo ella escuchó, porque se paró en seco y me miró. Se me quedó mirando desafiante con aquellos ojos de gata.

                Me desperté en mitad de la noche envuelta en sudor. Los ojos de aquella mujer se me habían quedado clavados en la memoria. Tú dormías plácidamente a mi lado. La rabia y los celos se apoderaron de mí, y de una patada te tiré al suelo. Te despertaste sobresaltado mirándome sin saber que pasaba. Yo me hice la dormida, mientras una sonrisa intentaba escaparse de mi boca.


24 comentarios:

  1. Muy buen sueño, y el final lo mejor jajjaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jijiji la verdad es que la mujer lo pasa tan mal...
      Un besillo.

      Eliminar
  2. Oyeeeeeee!!! pero eso no se hace, pobre tipo... me imagino su expresión, o la mía en ese caso y sería algo como así: (O.O)'

    Un abrazo grande María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja sería un gran susto, pero la pobre también lo pasa verdaderamente mal.
      Un besillo.

      Eliminar
  3. Ay María, que pena me ha dado el pobrecito!! Si total, no había hecho nada malo excepto en los sueños de ella :P

    Un micro con un final sorprendente. Con razón dicen que los celos son tan dañinos, je, je.

    Un abrazo enorme y feliz entrada de Año Nuevo, guapa!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los celos nunca traen nada bueno. Ni siquiera durmiendo. Jijiji.
      Un besillo.
      UN placer tenerte de nuevo por aquí.

      Eliminar
  4. Vaya celos!!! Hasta en sueños, por fortuna sueño o pesadilla, pero esa patada si que no la soñó el fulano. Buenísimo. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el pobre marido pagó sin pecar, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  5. Son celos de los celos, un sueño de esos y creo que mi esposa también me tira de la cama jeje.

    buen micro María un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja. Creo que no serías el único.
      Un besillo.

      Eliminar
  6. No se si en ese sueño dejaría despertarme en ese momento muajaja pero la reacción patada es lo menos jejeje y que no ocurra ni en sueños!! Muy bueno, María. Un abrazo:)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya, ¿Quién sabe que hubiera pasado si no despierta?
      Un besillo.

      Eliminar
  7. ¿Pero y qué culpa tiene el pobrecillo de los sueños celosos de la mujer?
    ¡Ayyy! si es que hasta en sueños os sentís traicionadas, así no hay quien viva.
    Un relato hilarante, sobre todo al pensar en la cara de la pareja.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja el pobre no tiene la culpa de nada. Pero un sueño puede hacer que reacciones de mala manera, creo que puede ocurrir en las dos direcciones, jejejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  8. Jajajjaja. ¡¡¡Me ha encantado, MAria!!!
    Es que a mí a veces me pasa lo que a tu protagonista y me enfado con mi marido. Ahora que lo de tirarlo de la cama pues no se me había ocurrido... gracias...
    Un besazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay si es que si lo tiramos de la cama ya sería el acabose. Jajajaja.
      En fin son cosas de la ficción, no de la realidad.
      Un besillo.

      Eliminar
  9. Pobrecito pero si no había hecho nada, jajaja
    Los celos que malos que son, una auténtica enfermedad!!!
    Genial María, me ha encantado mucho, mucho, :)
    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo malo de los sueños cuando parecen realidad es que hasta que no te despejas del todo no sabes muy bien donde estás.
      Lo de los celos ya es otra cosa, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  10. Dicen que todos somos algo celosos, puede ser. Lo que si es perjudicial son los celos enfermizos. Compadezco al marido, porque no tiene culpa, pero también pienso que la mujer tiene bastante con lo que tiene que es pensar mal. Los celosos patológicos también sufren y mucho. Pero bien, todo depende de si se traspasan ciertas línea rojas.
    Original el planteamiento de esta historia, me ha encantado su final inesperado, no exento de humor.
    Un gusto leerte.
    Besos ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la mujer no sufre tampoco de tantos celos, es posible que solo sea un mal sueño que aún no se ha disipado, jejeje.
      Un besillo.

      Eliminar
  11. Ya me imagino si sueña que el tipo está con dos mujeres a la vez, o con su mejor amiga: ahí mismo le corta la cabeza. ¿Irá a dormir con un hacha bajo la almohada por si las moscas?

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jijiji es muy posible. Aunque solo ha sido un sueño, y ya sabemos que los sueños, sueños son.
      Un besillo.

      Eliminar
  12. Je, je, je. A veces los sueños sí que son traicioneros, por son reflejo del subconsciente. Yo que ella me lo haría mirar por un buen psicólogo. Estupendo micro, con un final buenísimo
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja. La verdad es que todo queda en el subconsciente. Y por mucho que queramos, por algún lado tiene que salir.
      Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.