27/12/15

Soy el Espíritu de la Navidad



                Queridos amigos:

                 Me presento, porque es de buena educación presentarse antes de hablar con alguien, y yo ante todo soy muy educado.

                Soy el espíritu de la Navidad. Sí, pero no os engañéis, mucha gente habla de mí como si supiera quien soy de verdad. Y no es así. Por eso después de muchos años oyendo tonterías y absurdos rumores sobre mi ser, he decidido presentarme yo mismo. Estoy harto que se digan mentiras sobre mí.

                Empiezo por desmentir algunas fábulas que pasan de generación en generación sin contrastar su procedencia. No soy el que te hace quedar con tus familiares y amigos, no soy el que te hace comprar compulsivamente regalos para todas las personas que tienes alrededor, y por supuesto no soy ni nunca seré un invento de la Coca Cola.

                Soy totalmente diferente a todo eso, tengo mi parte buena y mi parte mala. Estoy cargado de momentos, de ilusiones y decepciones, de sonrisas y de llantos, de enfados, de ternura, de amistad y de enemigos, de palabras en versos y gritos en la cara, de verdades y de mentiras, de sueños y vacíos, de canciones al oído y villancicos de borrachos, de reuniones en la mesa, y ausencias lejanas.

                Me podrás encontrar en diferentes momentos. Cuando te paras en un escaparate y te acuerdas de esa persona y lo que le gustaría aquello que estás viendo. Soy ese momento fotográfico en el que paras porque quieres recordar que lo estás pasando bien. Soy ese silencio que se instala mientras estás rodeado de gente, y una lágrima se escapa de tus ojos acordándote de esa persona que no está. Soy las canciones del ayer que suenan por encuentros nuevos. Soy esa bata antigua sobre lentejuelas que te pones para aliviarte del frio nocturno.

                Soy esa película de Navidad de serie B, que no puedes dejar de ver liado en una manta en el sofá. Soy ese árbol de Navidad torcido, casi sin hojas de mil colores y con cientos de adornos distintos, que los niños han puesto cantando y riendo. Soy ese enfado por no comer donde quieres, y tener que ir a compromisos sociales, donde al final te lo pasas bien y ríes más que nadie. Soy ese cosquilleo de la noche de Reyes, y ese instante de zapatos bajo el árbol, soy la leche y las galletas para esos señores mágicos y sus camellos.

                Soy las risas con las uvas en la boca, las miradas cómplices de saber que llegarás a tiempo y podrás tener otro año de buena suerte. Soy los brindis por nosotros, por la salud, por el amor y porque nos toque la lotería. Soy ese amigo invisible que no te gusta y aun así pones buena cara para no defraudar a nadie. Soy las quejas por lo caro que está todo. Soy las colas en los supermercados. Soy el cordero, el solomillo, los huevos rellenos, las gambas y langostinos, el jamón, el queso, el vino, el cava, los polvorones y los bombones.

                Soy el anillo de oro en la copa y la pierna derecha levantada para empezar con buen pie el año.  Soy los niños disfrazados cantando villancicos y tocando panderetas como si no hubiera un mañana. Soy los paseos nocturnos con bufandas hasta los ojos, mientras vemos las luces que adornan nuestras calles y las quejas por lo muchas o pocas que han puesto, por el mucho o poco dinero que se ha gastado en el ayuntamiento.

                Porque sí, porque también soy quejas. Quejas por todo. Por la comida, por las sobras, por el dinero, por la salud, por el amor. Por cualquier cosa que falte, porque yo os lo recuerdo con ahínco para que no se os olvide.

                Pero también soy esa abuelilla feliz que canta y baila al son del poromponpon, o esa que se sienta a rezar el rosario a tu lado acordándose de todas aquellas personas que ha dejado por su largo camino. También soy el niño que grita y se emociona al abrir un regalo o a la espera de Papa Noel, soy ese beso de enamorados de ayer y de ese beso de los que llevan toda una vida juntos. Soy ese amor frente a la chimenea, o frente a la televisión, o bajo el edredón de tu cama.

                Soy compartir, compartir la mesa con parientes con los que no hablas, compartir el último bombón, compartir tu compra con las asociaciones que ayudan a los más necesitados, compartir abrazos, compartir tu copa. Compartirte a ti.

                Yo soy todo esto y mucho más. Con lo que espero que cuando habléis de mí, os quejéis y digáis que no estoy en vuestro interior, penséis en todos estos instantes y os deis cuenta de que estáis equivocados. De que por mucho que queráis yo estoy  y estaré siempre a vuestro lado.

Con afecto y amor.

Vuestro amigo, El Espíritu de la Navidad.



12 comentarios:

  1. La verdad no te dejas nada en el tintero has descrito muy bien el Espíritu de la Navidad. Por lo menos lo que suele pasar. A mi este año a la macedonia le eche sal en vez de azúcar.Un abrazo

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    1. Ayyy macedonia con sal, eso si que tiene que ser una buena anécdota para futuras Navidades.
      Muchas gracias. Un besillo.

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  2. ¡¡Qué bonito el mensaje que transmites!! Me ha encantado, porque creo que describes a la perfección lo que muchos sentimos en estas fiestas, el espíritu que envuelve unos días mágicos aún con ausencias. Un beso enorme, María

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    1. Creo que ausencias hay en todas las mesas, lo importante es aprender a vivir sin ellas y seguir adelante.
      Un besillo.

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  3. Precioso relato María, sin ninguna duda has descrito a la perfección el verdadero espíritu de la Navidad. Gracias por presentarnoslo tal cual es!!
    Besin :))

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    1. Es que el pobre estaba ya cansado de tantos rumores, y quería contar de primera mano quien era de verdad.
      Un besillo.

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    1. Muchas gracias. Me alegro de que te guste.
      Un besillo.

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  5. Dios mio!! Increíble, me dejas sin palabras. Muy cierto y muy bonito todo. Me has dejado con la piel de gallina. Felices fiestas María :)

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    1. Me alegra dejarte con la piel de gallina. Eso es bueno para mi ego, jejejeje.
      Feliz año nuevo y disfruta de estos días.
      Un besillo.

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  6. Muy bien María, has estado genial.
    Hay mucha gente que detesta la Navidad por muchas cosas de las que tú has dicho y opiniones hay para todos los gustos, como en los Toros, el fútbol, la política o todo lo que pueda generar polémica. A mi modo de ver, siempre debe primar el respeto, por supuesto, y el que quiera celebrar que celebre y el que no quiera celebrar que no celebre, pero lo que nunca nadie debería olvidar es lo que se celebra, ya sea pagano o religioso: el AMOR
    Besos

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    1. Totalmente de acuerdo con tus palabras. No me queda nada que decir. El amor es lo más importante, y si encima tenemos unas fechas donde se puede festejar sin remilgos, mejor que mejor.
      Un besillo.

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